Pesimismo y Control
Conversando con Marco Aurelio Denegri
Por FERNANDO VIVAS
ENTREVISTADO por la revista "TV+", Marco Aurelio Denegri alude a una conversación que sostuvimos en su programa de Cable Mágico y me formula dos cargos. De ambos me declaro culpable. Dice MAD que, preguntado por la conveniencia de que el Estado intervenga la Tv, le respondí -supongo que, a sus ojos, haciendo gala de irresponsabilidad- que ello era innecesario pues, de algún modo "la Tv. ya está intervenida". Que es una aliada incondicional del sistema y del régimen de turno, recuerdo que agregué, y que cualquier exceso en el que caiga impelida por su gula comercial, estaba permitido porque el circo del chisme y del remedo era funcional a un poder que, en agradecimiento, la eximía de molestos controlismos. Que al fujimorismo en pos de rereelección no se le puede pedir orden y censura en materia tan delicada.
MAD, la libertad y el control de la televisión.
El segundo cargo era "mi ingenuidad y optimismo" frente al tema de la autorregulación. MAD recuerda bien que me autocalifiqué de optimista por oposición a él y que luego le dije que "ya me estaba cansando" de sostener la esperanza autorreguladora. Es cierto y aprovecho las alusiones de Denegri para reafirmar 1) Que sigo opuesto a cualquier controlismo estatal y 2) Que, por el contrario, sí creo que la autorregulación es un punto de partida para hablar de algo que no tocamos entonces: la posibilidad de crear instancias civiles, independientes de los regímenes de turno, que evalúen profesionalmente la televisión. Que, como dijo Karl Popper por citar a una vaca de veras sagrada, ese liberal optimista que se despidió del mundo a los 92 años con un ensayo pesimista sobre la Tv: "así como los médicos son controlados por sus propias organizaciones...que (para hacer Tv) se cree una licencia que pueda ser retirada de por vida cuando se actúe en contravención de ciertos principios". El teórico de la libertad y el conocimiento había encontrado un chupo en su sistema ideal: "La democracia consiste en poner bajo control el poder político. No deberíamos tener ningún poder político incontrolado en una democracia. Pero ha sucedido que la Tv se ha convertido en un poder político colosal, potencialmente, se podría decir, el más importante de todos, como si fuese Dios mismo el que hablara" *.
No creo que este golpe de la Tv. sea un accidente del sistema, sino una falla estructural de la falaz democracia que vivimos y, por lo tanto, alternativas de control cívico como la póstuma de Popper -aquí sí me permito ser pesimista- serán entrampadas por los regímenes a los que la Tv. sirve tan interesadamente. Más que la influencia de "Dragon Ball Z" sobre una psicología infantil quizá menos impresionable de lo que los educadores paternalistas creen, me preocupan los efectos que sobre nuestra tambaleante democracia pueden tener, por ejemplo, los canjes de prebendas para "La revista dominical"de América a cambio de que Lúcar defienda a Fujimori de las duras críticas del Informe del Departamentos de Estado nortemaericano. Espero, respecto a asuntos como este último, compartir ideas y pesimismos con Marco Aurelio Denegri.
*``La televisión es mala maestra" (Karl Popper y John Condry,Fondo de Cultura Económica,1998).

Escribe VALIA BARAK
Valia Barak, condutora de ``Buenos Dias Perú.''
Confieso que soy adicta a la Tv. Desde que llegó a mi vida no me he separado de ella. Aunque ahora ya no tengo tanto tiempo, procuro ver diariamente CNN en Español. Su estilo sobrio y para nada sensacionalista es un buen ejemplo de cómo a pesar de la competencia es posible ofrecer un producto de calidad sin recurrir a medidas efectistas que no aportan nada. Los documentales de Alejandro Guerrero y del Discovery Channel representan siempre la oportunidad de comprobar que la cultura no tiene por qué ser sinónimo de aburrimiento y, por el contrario, resulta entretenida. ¡Ah!, por nada del mundo me pierdo los programas argentinos "Caiga quien caiga" y "El rayo" (a pesar del dejito de los che). Algunos bloques de MTV también me parecen interesantes. Mención aparte merecen "Pinky y Cerebro" y "Bugs Bunny y sus amigos". Frente a tanto programa que busca hacer cualquier cosa por el mentado rating, estos felices personajes siguen alegrándonos y es posible compartir las risas con toda la familia: mi abue, mi mamá y mis hermanos disfrutan por igual con sus ocurrencias.
El Galán Inconforme (Vlado Radovich 1932-1999)
Vlado Radovich en la infatigable brega televisiva.
De todos los pioneros, ex galanes y "has been" de la Tv. nacional que hemos conocido, el yugoslavo-peruano Vlado Radovich nos sorprendió por la mirada crítica, siempre inconforme, con su activo pasado televisivo. Ni siquiera el éxito mundial de "Simplemente María", lanzada cuando él era el jefe de la fábrica de telenovelas del 5, le parecía una recompensa a tanto trabajo. Por el contrario, le parecía "un horror que producto tan rutinario, tan simplificado, tan apurado, triunfara en todos lados". En cambio, recordaba divertido los días en que se metió en el pellejo de Caryll Chessman, el mítico serial killer condenado a muerte, en el primer teleteatro seriado, suerte de prototelenovela, que exhibió el 5 (entonces Canal 13), en vivo, en 1960. Se rió mucho cuando contaba que leía una chuleta (papel con texto) escondida bajo el busto de Linda Guzmán, en la célebre escena en que ésta lo visita en víspera de su ejecución. Y fue nostálgico -y amargo con razón- cuando recordó que su película "Taita Cristo" (1965-67), según la obra de Eleodoro Vargas Vicuña, fue censurada durante el primer gobierno de Belaúnde y, como condición para ser estrenada, lo obligaron a cambiar el final. El malestar campesino reclamaba un hecho de sangre -un borrachín a quien se echaba culpa de la sequía era quemado- pero el productor Radovich tuvo que perpetrar un happy-end, con un ingeniero de Cooperación Popular que llega para apaciguar al pueblo. 20 años después Vlado seguía furioso al recordarlo pero se apaciguó cuando le contamos que la Filmoteca de Lima conserva una copia con el final auténtico. A pesar de inconformismos y recuerdos almibarados, sospechamos que era más lo que Vlado Radovich esperaba de la pantalla que lo que recelaba de ella. Por eso, hasta el mismo día de su muerte -jueves 4- sostuvo reuniones con posibles coproductores para sus proyectos de miniseries y la última vez que lo vimos, con ocasión del Foro de Tv. de la Universidad de Lima en octubre de 1998, sonrió de oreja a oreja al ser homenajeado. Así lo recordamos.
Picotazos
"Hemos buscado una persona serena, no contaminada por la política, para conversar sobre este tema".
Nicolás Lúcar antes de entrevistar a Monseñor Ricardo Durand sobre el Informe del departamento de Estado nortemaericano.