
BODA EN LA VILLA
Cábala de recién casados: Francesca y Giulio
posan con la vid, símbolo de la fertilidad.
La novia
junto a
Vanessa
Rocca
y
Gillian
Rodrigo
de Aservi.
De izquierda a
derecha: Marita Miró Quesada de Gonzales Orbegoso, Mariolina Reisser, Milagros Mujica, Chacha Bertello y Lucila Balarín, madre
de la novia.
EL es economista y ella arquitecta. Dedicaciones tan disímiles, sin embargo, no han impedido que Giulio Antonello Walter y Francesca Neri Balarín decidieran unir sus vidas. Ellos se casaron en una bella capilla de la Villa Neri, en Bologna, Italia. Para luego ir a celebrar en la impresionante casa familiar que data del año 1600. Los novios son hijos de Lucila Balarín, condesa Sassoli de Bianchi, y de Guido Antonello y María Cristina Walter. En medio de un bosque de castaños, los flamantes esposos celebraron con sus invitados, algunos de los cuales llegaron desde el Perú, tierra de la novia. Un detalle que llamó la atención de los presentes: las amigas peruanas portaban un adorno en forma de flor, de donde provino la lluvia de arroz que bañó a los novios al salir del templo. Tras bailar al compás de música latina, Giulio y Francesca enrumbaron de luna de miel a la Polinesia.
PISA Y TRADICION
Alcalde de Surco, Carlos Dargent, su esposa Annie y la
candidata María Farías Tello en tradicional pisa de la uva.
CON más bellezas que viñedos, el alcalde de Surco Carlos Dargent se apresta a celebrar desde este viernes la versión sesenta y una del Festival de la Vendimia. Y es que las bodegas de San Lorenzo, El Guayabo, Viña Cruz Blanca y Cruceta son las únicas sobrevivientes del esplendor vitivinícola del distrito. Para empezar la fiesta convocó a las candidatas al reinado de la vendimia a la ritual pisa de uva, esta vez en el fundo San Lorenzo. La pisa no es más que una calistenia donde las representantes de las bodegas preparan el físico. Pues se han anunciado nada menos que diez jornadas de baile, música, vino y pisco, cuya recaudación irá en beneficio del programa de ayuda infantil "Angel de la Guarda". Y en beneficio, también, de la recuperación de algunas tradiciones que en el pueblo surcano corren el riesgo de desaparecer.