Cómicos ambulantes ñatos de risa en Frecuencia Latina.
El humor está que mata y eso no es una novedad: la escisión de las risas en 1995 cortó a la mitad las posibilidades de una auténtica explosión cómica. Con la excepción de Carlos Alvarez, el remedo se volvió burocrático y planillero -el del 5 se especializa en remedar a las estrellas de casa, valgan el esfuerzo o no- y los sketches se hicieron más groseros y menos laboriosos. ¡Si hasta el número de los hinchas de la U, Alianza y Cristal rifándose chistes sobados mientras ahogan su hastío televisivo en chelas de canje y modelitos de tercera, se consideró una idea suficientemente buena para inspirar un programa independiente! Y hay otro en proyecto para Rosita Cabrera por parodiar con el mismo dejo a Susy Díaz, a Verónica Castro y a Magaly Medina. La gordita es simpática pero, vamos, le falta un curso de imitación creativa por el que sí ha pasado, por ejemplo, Jorge Benavides, aunque a éste de poco le valga dada la inanición humorística de sus libretos.
El chiste de doble sentido se ha hecho unívoco: hoy, cuando Betito dice "me gusta la papa" no hay que imaginarla en pringles o a la huancaína. La papa es la papa y los huevos son los huevos. Así de ramplón un humor que ha tomado por última esperanza chola a los cómicos ambulantes, que si antes se conformaban con pasar el sombrero tras cada improvisada rutina, ¿cómo no van a estar felices hoy que pelean el top del ranking con las novelas de Crousillat y los chistes involuntarios de "La revista dominical"? Demostración esta última de que el público reclama un humor que lea y voltee la coyuntura como no lo hacen las ociosas y mecánicas "Risas sabatinas". Si hoy respaldan con tanta generosidad a los risueños de la calle no es porque se conformen con ellos, es porque piden un humor que se mida con la necesidad y -cómicamente- la supere.

Josefina Townsend y sus amigos de la CNN.
Noticias de un Secuestro
Roberto Martínez pocas horas luego de un secuestro sin consecuencias.
PARECIERA un hecho más en la estela de escándalos, feudos verbosos, y pleitos judiciales que ha dejado la salida de Gisela Valcárcel de la Tv, pero no, afortunadamente el secuestro de Roberto Martínez ha acabado como un hecho policial aislado y sin nada que lamentar. Otro hombre en la vida de la Señito que hace noticia de primera plana, sólo que esta vez en contra de su voluntad. Lo que sí es imputable a Martínez, y da un eco farandulero al feo rato que pasó, son sus declaraciones domingueras apartando a Gisela del caso y aclarando, de paso, que están separados desde enero de 1998 y en unos días firmarán sus papeles de divorcio. Entonces, todas las páginas rosas cantadas en el "Gisela contigo" de Global durante el 98 sobre un matrimonio que tenía sus disputas y se tiraba sus canas al aire como cualquiera pero permanecía unido al fin y al cabo ¿en qué quedaron? En la inevitable y sana separación que aconsejan leguleyos y feministas y que la conductora postergó quizá para prolongar esa doméstica ensoñación del mediodía, con un esposo al que atender y al que sorprender con sus veleidades mujeriles. Martínez ya no es más rehén de señitos ni de los medios menos amigos de su consorte que le perfilaron el papel de jugador empedernido que corría en su supermoto -al parecer, uno de los pocos bienes adquiridos luego del matrimonio que sí estan en el haber de Roberto- de jugadora en jugadora. El ex capitán de Universitario, ex crack del Sport Boys y ex figurín del Municipal con pase comprado por Canal 4, y flamante ex compañero sentimental de Gisela Valcárcel, ya es libre de varias capturas. Que más tarde no reclame la atención que hoy dice le molesta tanto.
Roberto Martínez refiriéndose a Carlos Vidal en entrevista con Mónica Delta.