Ahora sí, el devastador efecto de la recesión ha logrado que la falta de trabajo se deje sentir en toda la jerarquía del mercado laboral. Preocupantes estadísticas oficiales, así como indicadores del sistema crediticio, lo confirman. En algunos casos la quiebra total de empresas ha dejado en la calle a miles de personas. En otros, la reducción selectiva de personal ha obligado a ejecutivos de alto nivel a tentar la recolocación. ¿Usted sabría qué hacer si se queda sin trabajo?
La angustia y la falta de estrategia son
los peores enemigos del desempleado.
Derecha: Oscar Ballón, de
Certicom, revela cifras en rojo
del sistema de crédito
que retratan un aspecto
de la crisis del empleo.
Drástico descenso del empleo registrado en enero de 1999 por el Ministerio de Trabajo, en empresas con 100 y más trabajadores de los sectores Industria, Comercio y Servicios.
En el tema de la banca de inversión, aunque son muy pocos, los yuppies también lloran. Instituciones como el ING Barings retiraron sus operaciones de América Latina. Lo mismo ocurrió con el Bankers Trust y el Santander Investment, donde también quedaron sin trabajo un grupo reducidísimo de ejecutivos de altísimo grado de especialización. Igual suerte estarían corriendo Morgan Grenfell y Merryll Lynch. Aunque el JP Morgan parece resistir a pie firme. En el sector comercio e industria la situación está aún más grave. Así lo confirman Carsa, Hogar, Backus y Johnston, Telefónica, Faucett y Aeroperú, el caso más reciente: 1,500 personas más en el desempleo.
Cuando el drama sucede, hay tres tipos de despido que son reportados como traumáticos. "Lo peor de todo es que te despidan un viernes por la tarde", dice un ejecutivo. "No tienes a quién acudir, no tienes la posibilidad de pedir explicaciones al día siguiente, nadie responde a tus preguntas". También está el despido vía carta, donde el jefe no da la cara, "es lo más cobarde que puede haber". Y finalmente está "la evaluación por test", destinado a realizar despidos masivos. Esto causa, según especialistas, "un estrés altísimo comparado a divorcio intempestivo". "Y es que el trabajo define al hombre, su relación de poder así como su situación económica, social y familiar". En carne propia, es otra historia.
Arnaldo Aguirre, 43, perdió trabajó en Interbank y tras metódica asesoría, se recolocó en otro banco.
UNO AL QUE LE TOCO: QUE HACER
Arnaldo Aguirre, de 43 años, recibió la noticia de su renuncia siendo gerente de marketing de Interbank. Sucedió a fines de 1998 cuando la crisis de liquidez que golpeó a la banca luego de la crisis rusa, obligó a cerrar algunas áreas de dicha empresa. "Mi primera reacción fue de sorpresa", dice. "Había sido un profesional exitoso toda mi vida y súbitamente me dijeron que no había lugar para mí, que era muy costoso para la empresa. Quedé confundido".
Ya desempleado, Aguirre iba una vez con su familia en su carro, planeando con su esposa una economía de emergencia que contemplaba eliminar los gastos superfluos. Su hija de 9 años intervino poniendo su granito de arena al presupuesto familiar: "Papá -le dijo-, hasta que no consigas trabajo yo no quiero que me des propina".
-¿Flaqueó en algún momento?
-Había días y días. Pero yo estaba siguiendo una técnica. Así me levantara mal, tenía que cumplirla, y pensar que lo fundamental era la confianza en mí mismo. Estuve dos meses buscando trabajo.
"Durante mi proceso de reinserción y buscando mi propia red de contactos, conversé con gente que no había visto en años y me di cuenta de que no había cultivado bien mis relaciones. Aprendí la importancia estratégica de ir a un matrimonio, de socializar con las personas. Y no sólo en el sentido utilitario, sino también afectivo". Es así que su currículum llegó al gerente de un importante Banco. Tras una primera entrevista, fue enviado a Miami para pasar el examen con los jefes regionales. Regresó a Lima como jefe de Marketing de Banca Personal. En suma, había conseguido un puesto de mayor jerarquía y mayor remuneración. Desde entonces, dos cambios importantes volvieron a su vida: la autoestima y la tranquilidad de su pequeña hija, que había vivido en carne propia el desempleo de su papá.
Información de Certicom que describe el contexto sombrío recesivo en el cual se presenta el descenso del empleo. Derecha: modelo Augusto Miani (agencia L&L 21) en la representación del desempleado.
QUE NO HACER
Inés Temple es gerente general de Drake Beam Morin (DBM) Perú, empresa que tiene programas que recolocación de ejecutivos por cuenta de las mismas empresas. El caso exitoso de Arnaldo Aguirre fue manejado por ellos.
Las estadísticas de DBM establecen que las propias empresas deben tener mucho cuidado con las reducciones de personal. Cuando éstas son mal manejadas, un 25 % de la gente considerada clave en una empresa, se va. Y al mismo tiempo, la organización pierde su capacidad para atraer talentos. Sólo en el 46 % de los casos, se logran metas de reducción de costos. Y finalmente, el 75 % de las empresas reporta el colapso de la moral de sus trabajadores y sólo el 21 % de éstas logra mejorar su retorno a la inversión.
DBM tiene su propio y muy reservado know how para enfrentar la recolocación laboral de sus clientes. Aquí, Inés Temple revela una estrategia básica a desarrollar en caso de quedar en el desempleo.
Inés Temple presenta herramientas y resultados en el reposicionamiento de ejecutivos.
-¿Qué es lo que no hay que hacer?
-Muchos deciden irse de viaje como si estuviera de vacaciones, o comprarse un sinnúmero de cosas como mecanismo de defensa. Esto es un error que desbarata una economía en emergencia.
-¿En cuanto a la relación con la empresa que se deja?
-Quien habla mal de la empresa es visto como un resentido, amargado y desleal. Esto se origina en quienes nunca tuvieron un plan laboral alternativo.
-¿La opción del negocio propio?
-Actúan por desesperación, sin saber en qué se meten. La mayoría quiebra antes de los tres años.
Si bien su situación es difícil, un desempleado no debe posicionarse como una víctima. En estos tiempos nadie contrata a alguien que necesita ayuda para valerse por sí mismo. Un ejecutivo en busca de trabajo no debe dejarse barba, ni debe descuidar su aspecto físico ni su buen vestir, ni mostrar síntomas exteriores de abandono. La idea fundamental, según los especialistas, es no ver el desempleo como un estado permanente, sino como un proceso de transición. Y si la estrategia de recolocación funciona, para mejor.
Cómo Recolocarse
Hay tres etapas fundamentales dentro del
reposicionamiento laboral. Evaluación,
preparación e implementación (ver diagrama).
Llevarlas a cabo exitosamente, según la
experiencia de DBM en el caso de programas
individuales con ejecutivos, supone un promedio
de 3.8 meses.
La reacción inmediata del negocio
propio no es la salida exitosa más común.
En cambio, la posibilidad de un aumento de la
remuneración no es una posibilidad fantasiosa.