
Por AUGUSTO ELMORE
UN amigo, que fuera compañero de carpeta de Julio Ramón Ribeyro en el colegio Champagnat, me alcanza una hoja manuscrita que probablemente sea una primicia, que ofrezco a mis lectores -sin detenerme a averiguar si efectivamente lo es, o ya ha aparecido en algunos de sus volúmenes de "Prosas apátridas". Me complace sobremanera, porque los textos de J.R.R. agrupados en el libro que lleva ese nombre me parecen de los mejores que jamás se han escrito en el Perú:
"Costumbre de tirar mis colillas por el balcón, en plena plaza Falguiere, cuando estoy apoyado en la baranda y no hay nadie en la vereda. Por eso me irrita ver a alguien parado allí cuando voy a cumplir este gesto. ¿Qué diablos hace ese tipo metido en mi cenicero?, me pregunto".
Y otro: "Nuestro rostro es la superposición de los rostros de nuestros antepasados. En el curso de la vida los rasgos de uno se van haciendo más visibles que los otros. Así, de bebes nos parecemos al abuelo, de niños a la madre, de adolescentes al tío, de jóvenes al padre, de maduros al Papa Bonifacio VI, de viejos a un huaco Chimú y de ancianos a cualquier antropoide. Casi nunca nos parecemos a nosotros mismos".
La inteligencia y sutileza de ambos textos son testimonio de la obra de Julio Ramón, con quien tuve más de una vez el privilegio de conversar en su departamento de la plaza Falguiere, en París. Sin haberlo frecuentado, siempre admiré su casi silencioso talento.
Me parece un atropello contra la inteligencia de los peruanos que la señora ministra de Justicia haya dicho que el problema entre la señora Blanca Nélida Colán, presidenta de la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público y el fiscal de la Nación, Miguel Aljovín, es algo personal entre ambos, negando así que se trate de lo que todos sabemos: habérsele arrebatado al Fiscal las atribuciones que tenía, para otorgárselas a la Srta. Colán Maguiño. Esa declaración es un verdadero insulto no sólo a la verdad sino a la inteligencia.
De vez en cuando escucho música en la radio, y no sólo Solarmonía (que también transmite música peruana), y oyéndola me da la impresión de que la música criolla ha muerto. Del todo, digo, porque hace años que andaba moribunda. Si no me equivoco no existe en los últimos años ningún nuevo valse. ¿O serán los compositores de música criolla los que han muerto? (En la imaginación escucho a un amigo, malvado él, exclamar: ¡Gracias a Dios!
Mucho de visita de Sachs y Larraín, los gurús de la economía que iban a sugerirle al ministro de Economía cómo salir de la recesión con gravísima deflación que nos agobia, pero hasta la fecha nada. Nada. Nothing. Rien, Nicht. Niet. Como lo dije hace poco, la oposición no tiene ningún proyecto al respecto y ninguno para el futuro, pero se ve que el gobierno tampoco. Salvo que la anunciada emisión de bonos soberanos y la concertación de créditos con el Banco Mundial y el BID sean el salvavidas que necesita el Perú. Endeudarse o morir, esa es la voz.
Colapsó Aeroperú, cerró el Banco República, el Banco Latino se encuentra en la unidad de cuidados intensivos, aumentaron en 90% los protestos. ¡Esto se está pareciendo cada vez más a la época de Alan García! Sólo nos falta la inflación.
Una de las mejores noticias que ha recibido el Perú ha sido la de la devolución de medio millar de joyas prehispánicas rescatadas en los Estados Unidos e Italia gracias al apoyo de los gobiernos de ambos países que, a instancias de la cancillería peruana, han comprendido la importancia de combatir el tráfico de piezas de valor histórico para nuestro país. Los tiempos cambian, feliz y favorablemente en este caso.
Cabe mencionar la importante labor realizada a ese respecto por Torre Tagle, primero, y luego por la tenaz campaña de personas individuales, como la congresista María Ofelia Cerro, el arqueólogo Víctor Alva, la historiadora Mariana Mould de Pease y otros, que se han ocupado en forma permanente del tema, coadyuvando a unificar criterios al respecto, convenciendo con acendrado esmero a los países, en este caso tan amigos, como Estados Unidos -de comportamiento ejemplar en ese sentido- e Italia. Ojalá nomás que, ahora que han retornado al Perú, nadie se pericotee nuevamente las piezas rescatadas.
Desde que empezó el año y vemos acercarse las elecciones que se realizarán en el próximo, cada vez más personas se sienten predestinadas para ser presidentes del Perú, alentadas e inspiradas en particular por el inusitado éxito que tuvo Fujimori frente a Vargas Llosa. En el Perú cualquiera puede ser presidente, suponen. Por de pronto, antes de que me ofrezcan ser candidato, me niego a serlo. Aunque, bueno, si es que insisten, pensándolo bien...
Digan lo que digan, la Convivencia se llamó al contubernio parlamentario entre el Apra, Prado y Odría, y no solamente entre los dos últimos movimientos políticos representados por dichos apellidos. Lo supo muy bien el presidente Belaunde, cuyo primer gobierno en particular sufrió el obstruccionismo parlamentario de la Convivencia.