DECIA el dramaturgo inglés William Shakespeare (muy de moda en estos días por la película con 13 nominaciones al Oscar) "que el mundo entero es un teatro", y vaya que tenía razón, sobre todo al contemplar que en Nueva York y en París se descorchan sendas botellas de champán sin que este júbilo alcance a los golpeados ecuatorianos, a los brasileños y, por cierto, a la mayoría de peruanos.
Nadie duda por cierto, a estas alturas, de las virtudes de la globalización. A marca de 10,000 puntos del índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York (NYSE) a las 9.25 a.m. del martes 16 no arrastró a la Bolsa de Valores de Lima que cerró a la baja en -0.38 %.
Quizá por ello las celebraciones de la XL Reunión de Gobernadores del BID, pese a que se realizaron en los versallescos salones del Hotel Crillón de París, no han tenido la alegría de otras jornadas. La región está en crisis. Para el ex ministro de Energía Pedro Pablo Kuczynski, América Latina está cerrando su segunda década perdida. Las tribulaciones de Jamil Mahuad en Quito siguen en marcha y pueden convertirse en un verdadero dolor de cabeza para la región. Por cierto, la ausencia de la ministra de Economía ecuatoriana Ana Luisa Armijos y, todo su equipo (y su reemplazo por Ivonne Barki, embajadora de Ecuador en EE.UU.) no ha podido ser más elocuente.
El gobierno francés parece mostrar cierta indiferencia a estos avatares, tanto que el ministro de Economía socialista Dominique Strauss-Kahn no ha asistido a la cita, sino que envió en su reemplazo al ministro de Industria, "porque tenía una cita más importante con los ministros de Finanzas de la Comunidad Europea en Bruselas", dejando en mal pie al BID y a América Latina.
La delegación peruana encabezada por el Primer Ministro y ministro de Economía, Víctor Joy Way, que sentó sus reales en el Hotel Bristol de la Avenida Kléber a escasos metros de la embajada del Perú, ha aprovechado de la cita para intentar finiquitar los desacuerdos con el FMI.
Sin embargo, en la cita entre Joy Way y Michel Camdessus, que duró inesperadamente más de una hora, no salió humo blanco, si bien se habría llegado a un preacuerdo respecto al famoso superávit primario que se situaría en 0.9 % del PBI (Reuter). Es decir, que cerca a US$ 570 millones de los ingresos fiscales se mantendrían intangibles para ser destinados al pago de intereses de la deuda externa (cifra menor al 1.7 % del PBI que equivale a los US$ 1,000 millones de 1998).
No se ha avanzado mucho más. Se ha dejado para la visita de la primera quincena de abril que hará la misión del FMI a Lima, terminar con el primer borrador, aunque ha trascendido que Camdessus estaría exigiendo que la Carta de Intención contemple aspectos políticos (cualitativos en su jerga) como la independencia de poderes, la Reforma del Estado. Claudio Lohser del FMI reconoció este hecho (La República 16/3/99).
LOS EUROBONOS
Con bombos y platillos, Joy Way anunció desde la Sala Havana del Palacio de Congresos (sede de la reunión) el lanzamiento de una emisión de bonos soberanos del Perú por US$ 500 millones el segundo semestre de este año.
Los bancos de inversión presentes en París celebraron por todo lo alto la noticia, y calculadoras en mano empezaron a diseñar los tramos y escenarios.
Esta emisión demuestra que el MEF necesita caja cuanto antes. De los US$ 1,300 millones de préstamos del BID, Banco Mundial y Eximbank del Japón anunciados desde comienzos de año, Joy Way ha declarado que sólo US$ 300 millones llegarán a mediados de año sujetos a las condicionalidades de reforma del sistema financiero.
Empero, los Eurobonos han estimulado el silencioso verbo de Fritz Dubois, uno de los miembros más conspicuos del equipo económico anterior que ha señalado que "de caer en la emisión de deuda externa en los mercados perderíamos el último signo de solvencia que nos distingue de la mayoría de países emergentes".
Dubois precisa que el ministro de Pesquería Gustavo Caillaux, presidente de la COPRI, está prácticamente dormido sobre US$ 3,000 millones de activos "que hoy no le rinden al Estado ni 4 % anual de utilidad neta en su conjunto", agregando que "sólo en el sector eléctrico existen activos por más de US$ 2,000 millones, esperando una fecha para su privatización".
En cambio, Augusto Pflucker, gerente general adjunto del Banco Latino, afirma que la emisión de bonos no es mala. "Sin embargo, hay que tener en cuenta algunos aspectos. Uno de ellos es la definición del monto adecuado y el destino de esos recursos".
Para Pflucker, la factibilidad de la emisión se basa en que según las recientes estimaciones internacionales, México, Chile y Perú serían los únicos países de América Latina que crecerían este año, y "en una coyuntura en la cual las líneas de crédito del exterior no están muy claras, un ingreso de recursos a la economía contribuiría a reducir las tasas de interés".
Otro objetivo secundario es que el Perú "mida" su riesgo para ver -sin recurrir a la poesía del MEF- cómo es que realmente es visto en el exterior, es lo que se llama benchmark o piso. Argentina colocó sus bonos entre 11 y 12 %. A más riesgo más tasa.
Esta determinación de una tasa de interés para los bonos soberanos, podría determinar una curva para las emisiones privadas de empresas peruanas, fomentando el desarrollo de un mercado de financiamiento que el Perú ha abandonado hace años, y que representaría un mayor flujo de capitales al país.
Walter Puelles, coordinador de estudios económicos de Maximixe, señala que la emisión de bonos es una buena opción en un contexto en el cual el país necesita recursos pues el flujo de capitales se ha reducido de manera importante. Por ejemplo: en 1995 el flujo cayó de US$ 3,800 millones a US$ 3,000 millones, sin perder reservas internacionales sin embargo, en 1998 el flujo de capitales disminuyó de US$ 5,800 millones a US$ 2,367 millones, perdiendo desde agosto de 1998 a la fecha más de US$ 1,200 millones de reservas en siete meses (Nota Semanal del BCR).
"Es muy difícil que en 1999 se produzca lo que en 1996, cuando tras los efectos de la crisis mexicana los capitales retornaron al país pasando de US$ 3,000 millones a US$ 3,600 millones", agrega.
GUERRA DE GUERRILLAS
Por otro lado, las relaciones entre los miembros del equipo económico siguen siendo tensas, pues pese a las demostraciones de que las cosas van bien, la procesión camina por dentro. Luego del "round" ganado por el BCR al MEF, a fines de febrero, cuando dejó claramente establecido que en materia de política monetaria y cambiaria la última palabra la tenía el instituto emisor. Los Joy boys quedaron muy golpeados pero han manejado las negociaciones con el FMI que es una función inherente al BCR.
Según algunos analistas, la guerra viene creciendo en intensidad como parece demostrarlo una campaña en la prensa sobre la existencia de nepotismo en el BCR, y para ello habría mandado filtrar información sobre los vínculos de parentesco entre los empleados del BCR. La mira, según los analistas, serían algunos altos ejecutivos, como el vicepresidente del BCR Mario Tovar, la gerenta general adjunta Marilyn Choy y Renzo Rossini, gerente de estudios económicos del instituto emisor.
Desde París, Germán Suárez ha respondido que estas acusaciones no son nuevas y que muchos de los parientes que ingresaron en el BCR lo hicieron mediante concurso de méritos.
El Secreto de los S/. 9,166 Millones
Contraloría demanda saber cómo se renegoció deuda externa.
LA denuncia de la Contraloría General de la República sobre los S/. 9,166 millones (US$ 3,360 millones) sobre la falta de información en las operaciones de deuda externa, puede destapar una verdadera Caja de Pandora en momentos en que se anuncia la emisión de bonos soberanos. El reciente informe de la contraloría llamó la atención del ambiente político, al señalar que el MEF no pudo mostrar a los auditores de la contraloría información actualizada sobre operaciones de deuda externa de tanta magnitud en el ejercicio 1997.
Cabe señalar que inicialmente el contralor Víctor Caso Lay había dado el visto bueno al informe sobre la renegociación de la deuda externa (y de la recompra de los papeles de la deuda) y acudió al Congreso, el 21 de agosto de 1997, para avalar al entonces ministro de Economía Jorge Camet que estaba siendo interpelado por la recompra secreta de papeles de la deuda externa, señalando que el informe del MEF no tenía alguna irregularidad.
El aval de Caso fue decisivo. Sobre todo porque Camet había arrojado sombras sobre la operación de compra de la deuda rusa al afirmar que lo habían intentado sobornar.
Sin embargo, luego de casi año y medio de ocurrido los hechos, Caso Lay y sus auditores han encontrado serias observaciones, saliendo a terciar en la transparencia de la renegociación de la deuda hecha por Camet. Al presidente Fujimori no se le ha ocurrido mejor cosa que admitir esta semana que el gobierno ocultó información sobre las operaciones de recompra de la deuda, tanto a la contraloría como al Congreso.
Fujimori al parecer no quiere develar el misterio hasta que deje la Presidencia.
Este argumento fue válido antes de la recompra porque se adujo que debía ser secreta para evitar la represalia de los deudores originarios. Pero ahora, cuando la operación ya fue finiquitada, ¿por qué seguir manteniendo misterios que sólo levantan suspicacias?
¿Por qué este secreto? Nadie entiende. El primer ministro Víctor Joy Way debería responder ante el Congreso por este lamentable desliz presidencial.