LA BUENA MESA

Chef Charles Sacuto y las delicias de la charcutería gala hecha en casa. Otra de sus especialidades es la preparación del salmón ahumado.

HAY tradiciones de la cocina que muchos chefs, a pesar de los nuevos cánones dietéticos, se han propuesto hacer perdurar. Los más felices son los amantes de la buena mesa. Y en el caso del chef francés Charles Sacuto, los más satisfechos son los que gustan de las delicatessen que él mismo prepara artesanalmente ciñéndose a las viejas recetas galas que mandan prescindir de los preservantes. Los terrines, patés, foie gras y embutidos en general son sus especialidades aprendidas en la Escuela de Chefs de Aix-En-Provence. Pero la cocina francesa es tan rica y él, inquieto, ha echado mano del exquisito pato para encandilar desde hace dos años los paladares limeños. Así suele preparar Pato Confitado, Magret de Pato o Cuello Relleno de la misma ave importada especialmente desde su tierra. Son platos que en su local del centro comercial de Monterrico literalmente vuelan. Es tal el arrobamiento que ha producido entre los conocedores que el marsellés alista, apoyado por su esposa Sandra, la inauguración de un local en Miguel Dasso, en San Isidro. Ad portas del siglo XXI, la tradición gastronómica se impone.


DOMINGO A CABALLO


Hugo y Jorge Nicolini con el trofeo obtenido por Madame Equis. Centro: Celebran Eduardo Villarán, Marilú Madueño, el ministro de Agricultura Belisario de las Casas, Bárbara Bueno, Arturo Madueño y Jorge Belmont. Derecha: Cocoa Becerra y Sonia Oquendo.

LA del domingo era una tarde climáticamente indecisa. Pero en el circuito del hipódromo de Monterrico todo estaba definido: los caballos peruanos Madame Equis, Sandra y Splitfire llegaron en los tres primeros lugares en la disputa por el Gran Premio Internacional Latinoamericano instituido por la Asociación de Jockey Clubs de la región. Taurinamente alguien dijo que "fue un capote internacional" del turf local. Jorge Nicolini, Percy Gonzales Vigil y Freddy Nossar, los propietarios de los ganadores, saltaban en un pie, y desde las tribunas los aficionados ovacionaban. Luego de la hazaña llegó el broche de oro del certamen con la entrega de premios. Un emocionado Eduardo Villarán, presidente del Jockey Club, acompañado de Juan Cúneo y Alfredo Lalor, sus homólogos chileno y argentino, encabezó la ceremonia. La banda de música se puso a tocar. La ocasión lo ameritaba.