Los Nuevos ELECTORES
Son 2'574,750 y Podrían Voltear el 2000.
Constituyen el 17 por ciento del electorado y no parecen creer ya en la "honradez, tecnología y trabajo" del actual presidente. La juventud avanza hacia el nuevo siglo exigiendo sus derechos. Y con una mirada distinta a la política, los políticos, los candidatos.

La juventud avanza hacia
el nuevo siglo exigiendo
sus derechos. Y con una
mirada distinta a la política,
los políticos, los candidatos.

Escriben
RAMIRO ESCOBAR LA CRUZ.
SONIA SULLON B.

"No, nada que ver, el chino ya no me convence". "Aún no sé por quién voy a votar, tengo varios meses para pensarlo". "Sería un error votar por él, es un mal hombre, ha dejado sin trabajo a muchas personas". "Tengo que escuchar las propuestas de los candidatos". "¿Votar? La verdad es que no me había puesto a pensar en eso...."
Desde el jardín de una universidad limeña, desde una estación de servicio, desde una oficina y hasta desde la calle pelada llega la voz de esos cientos de miles de ciudadanos que depositarán su primer voto en la primera elección del milenio. Serán, de acuerdo con el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática), 2'574,750 hombres y mujeres, jóvenes en tiempo de elegir.

De acuerdo con esta encuesta de APOYO S.A.,
quienes votarán por primera vez para presidente en
el año 2000 tienen un voto opositor más notorio.
Sólo un 25 por ciento elegiría a Alberto Fujimori,
si éste se presentara, contra 36 por ciento que
votaría por él en el grupo que va de los 25 a los
39 años. Este rechazo coincide con el grupo de
más edad (40 a 70 años), donde el proyecto
re-reeleccionista alcanzaría sólo
el 27 por ciento de los votos.

PARECE PERO NO ES

Un divino tesoro para los grupos políticos en carrera, en la medida que constituyen un nada despreciable 17 por ciento del electorado. Pero a la vez un hueso duro de roer, pues, hasta el momento, ninguno de los candidatos voceados merece un aluviónico apoyo de este sector.
Como señala la encuesta de APOYO S.A., Andrade aparece con el 42 por ciento a su favor, pero se le sindica más por descarte que por convicción. "No parece tan corrupto ni dictador como el presidente Fujimori", dice Sara Mora, de 18 años, empleada de una estación gasolinera. En el "parece", repetido por varios entrevistados, se esconde la desconfianza en la clase política en general.

EN EL ENTRETIEMPO.- Mario "Machito" Gómez, 17 años, prospecto de estrella de la "U" en el puesto de volante izquierdo, afirma que tiene que pensar todavía su voto. Para ello solicita conocer las propuestas de los candidatos.

Es que no hay modelos para armar (ni para amar), como sugiere Francisco Sagasti, colaborador de CARETAS y representante de Agenda Perú. Una pérdida de fe en los políticos de hoy, cuasi militante, se ha instalado en ese grupo de muchachos, que alguna vez se expresó en la memorable piedra que Javier Valle Riestra recibió en el rostro.
O en aquel día aciago en que "Popy" Olivera fue barrido de una manifestación juvenil por pretender "colarse". Esa distancia con los personajes no es equivalente, empero, a una distancia con el escenario, y eso es lo interesante de este tiempo. La política se ha vuelto a poner de moda entre la juventud.

EXAMEN GENERAL- Luego de lograr el primer puesto en el examen de ingreso a la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos, Claudia Becerra, de 18 años, anuncia que auscultará las ideas antes que las figuras de los candidatos.

RECICLANDO LA POLITICA

¿A qué se debe este renacimiento del joven instinto político? Sagasti atribuye esto a dos factores que, juntos, crean un escenario propicio: el retorno del debate a los centros académicos y la misma naturaleza de la crisis, que parece haber convencido a un grueso sector de jóvenes de que "nadie arregla esto solo".
Como consecuencia del apocamiento de los grupos terroristas, tanto en los barrios como en las universidades, la posibilidad de confrontar puntos de vista ha recuperado oxígeno. El clima de terror ha ido cambiando hacia un clima algo más democrático. Ya no es tan frecuente que alguien saque una pistola o una cachiporra en el fragor de un debate político.

DEFENDIENDO A PAPA- Martín Aljovín Ríos cree que Fujimori ya cumplió su ciclo. Todavía no está seguro, pero le parece que Castañeda Lossio sería, entre otras cosas, más respetuoso con Miguel Aljovín Swayne, Fiscal de la Nación y, por añadidura, su padre.

Más interesante aún es esa cierta conciencia de comunidad que van resurgiendo en algunos sectores juveniles. A diferencia de la que hubo en los 70', y aún en los 80', ésta nace de una conciencia individual, de la sensación, acaso terrible, de que "si yo estoy mal es porque en el país algo no funciona".
Parece elemental, pero sucede que mientras a la generación anterior (la que hoy tiene más de 24 años) el darse cuenta de esto le provocaba una amargura sin respuesta -tal vez por el terror reinante-, los nuevos votantes del 2000 sí quieren responder.

LA PRIMERA VEZ.- Dedo manchado, deber cumplido. Más allá de la formalidad, sin embargo, los nuevos votantes llegan como una fuerza capaz de mover el tablero político hasta extremos impredecibles. El primer perdedor sería el Gobierno.

FUJIDEBACLE

Esa respuesta nueva ha puesto en el disparadero a toda la clase política, pero principalmente al gobierno, que ha caído en desgracia ante los ojos de buena parte de la juventud, como se comprobó con las marchas universitarias del año pasado y las que se vienen este año. "Fujimori ya no calza en este sector", dice Giovanna Peñaflor, de IMASEN.
La única lección que parece quedar del fujimorismo es aquella que enseñaba el rechazo a "los políticos tradicionales", convertida ahora en bumerang. Para estos muchachos y muchachas, ese cóctel de autoritarismo, abuso, mentiras y manipulaciones, que suele exhibir el gobierno, es justamente el non plus ultra de la mañosería convertida en estilo de gobierno.
Si a eso se le suma la crudeza actual de la crisis económica y el desempleo, frente a los cuales la baja de la inflación funciona ya como una inútil aspirina y cuyas víctimas, en buena medida, son los jóvenes (o sus padres), tenemos el combustible suficiente para hacer explotar protestas, o por lo menos generar distancias. El viejo truco de que los jóvenes son "el futuro" (¿y qué hay del presente?) ya no funciona.
Peñaflor señala, además, que hay un cierto cuestionamiento de la falta de solidaridad. Curiosamente, la búsqueda juvenil de un, digamos, "nicho ecológico" hace que renazca una cierta preocupación por los demás. Tal vez no se hable de cambiar el mundo, pero sí de que la situación debe mejorar justamente para que uno mejore.

Kenyi listo para votar el 2000.

LA HERENCIA DEL VOTO.

Según Fernando Tuesta Soldevilla, experto en temas electorales, tanto la participación política como la experiencia política se ganan con el tiempo. "Los chicos -agrega- que recién salen del colegio, y aun los que están en el primer nivel de educación superior tienen poco conocimiento del tema y es difícil saber hacia dónde apuntan sus inclinaciones políticas".
Tuesta recuerda también que el electorado peruano es, por lo general, voluble y que en el Perú no existe ningún estudio sobre los jóvenes votantes o sobre los que recién inician su experiencia electoral. Cree, además, que los nuevos votos serán impredecibles y sería volátil hacer cualquier proyección a partir de ellos.
Lo que sí se atisba en las opiniones recogidas (ver recuadros) es una influencia del entorno en la decisión, asunto sobre el que Tuesta afirma que "casi siempre reproducen conductas de padres y amigos". Después de los 20 años es que recién, de acuerdo con él, se logra un nivel de autonomía y empiezan los cuestionamientos o preguntas.

El panel de uno de los candidatos en carrera parece desatar más preguntas que decisiones en los jóvenes.

CARETAS comprobó esto entrevistando no sólo a Martín Aljovín, hijo del Fiscal de la Nación, Miguel Aljovín, y a Anita Andrade, hija del alcalde de Lima, Alberto Andrade, quienes por obvias razones dijeron guiarse bastante por la opinión de sus padres. Otros entrevistados también manifestaron que su opinión marcha al ritmo de su ambiente familiar.
Andrés Dueñas Vega, de 17 años, quien cursa el 5to. de secundaria en el Colegio Salesiano y que en 1998 fue subcampeón sudamericano de jabalina (categoría menores), sostiene: "Tomaré en cuenta las inclinaciones de mi padre". Lorena Muro, por su parte, candidata a Miss Perú Mundo por Lambayeque, tiene otras razones, más de espacio-tiempo histórico, para inclinar su voto.
"La ideología del Apra es muy buena -dice-, sólo que en los últimos años no han sabido interpretarla ni utilizarla como lo hizo Haya de la Torre". Hayista por todos los costados, Lorena pertenece además a la Juventud Aprista Peruana de Pimentel. Sin duda proviene de una familia en la que profesar esas ideas es una herencia casi genética.

La propuesta de otorgar la mayoría de edad a los 14 años fue, afortunadamente, desechada. No tenía sustento ni en la realidad ni en la mente de los muchachos de esa edad, que aunque a veces pueden coger un fusil no tienen, naturalmente, una capacidad clara de elección.

COMENZAR DE NUEVO

Pero ¿puede afirmarse, por todo esto, que no hay madurez cívica en los jóvenes, que su opinión es aún demasiado lábil o manipulable?
Es obvio que el umbral de los 18 años no es, casi nunca, el umbral de la madurez emocional y política. A esa edad, el mundo recién se abre para cualquier persona, lo que siempre tiene algo de hermoso y de doloroso. Por otra parte, la experiencia de vida y las contingencias sociales de un muchacho hacen que su punto de vista sea distinto.
Willington Urquía Reynón, por ejemplo, de 17 años, estudiante del colegio Ricardo Bentín y vendedor callejero de gaseosas, calibra sus opciones por lo que la vida le muestra todos los días. Aparte de la estrechez económica que sufre recuerda el caso de un tío que perdió el trabajo en Pucallpa, por aquello de la privatización.

Brioso Fernando Belaunde cuando candidateaba en 1962. Desde 1956, en que fue a las presidenciales representando al Frente Nacional de Juventudes, captó el voto de los más jóvenes. Andrade, Fujimori y Castañeda procurarán hacer lo mismo.

Los muchachos que participaron en las marchas universitarias, independientemente de que tengan 18 o más años, tampoco constituyen una masa manipulable. Sus voces, como las que citamos al comienzo de esta historia traen un nuevo mensaje: el de la frescura. Desde las entrañas más vigorosas de la sociedad parece venir un carajo dispuesto a derribar mentiras e injusticias.