El martes 23, frente a la intransigencia del presidente yugoslavo Slobodán Milosevic, la OTAN decidió ejecutar un ataque conjunto sobre dicho país, pero el mismo se suspendió por problemas climatológicos. Esta inminente operación militar motivó el retorno a su país del primer ministro ruso Primakov, quien se encontraba volando rumbo a los Estados Unidos. Como se sabe, Rusia se opone en forma tajante a una intervención armada de la OTAN contra Yugoslavia. Al cierre de esta edición, era seguro que el frustrado ataque se realizaría entre ayer (miércoles) o ahora, siempre en horas de la noche, dado que venció el ultimátum de la OTAN a Milosevic para que éste ponga fin al conflicto que ha costado decenas de miles de muertos y más de 250 mil kosovares desplazados hacia Albania y Macedonia. La OTAN perdió toda esperanza de que Yugoslavia retire todas sus tropas de la provincia Serbia de Kosovo. Si bien Kosovo no busca independencia sino autonomía, Yugoslavia no parece querer ceder ni un milímetro. Mariana Sánchez Aizcorbe, peruana que fuera conductora principal de 24 Horas y actual periodista de la CNN, envió en su calidad de colaboradora de CARETAS, este breve despacho desde Kosovo, en lo que parecía ser el preámbulo definitivo del ataque de la OTAN.
Panorama de la guerra en Kosovo y un avión de la OTAN dispuesto a todo. Derecha: la periodista Mariana Sánchez Aizcorbe.
"Estoy cargada de trabajo enviando dos notas al día para la CNN y con problemas de seguridad. En medio de lo que el mundo ya sabe, la situación para los periodistas se complica. `Dicen' que hay un grupo de civiles serbios armados listos para buscarnos cuando caiga la primera bomba. Estoy en el hotel Grand con otros colegas. Algunos que tienen encima la experiencia de Bosnia, a través de sus reportes o fotos, ahora se mueren de miedo. Los serbios del hotel nos garantizan policías, pero en estos oscuros pasadizos cualquier cosa puede suceder. Espero que mi pasaporte peruano me ayude como nunca.
"En el mejor de los casos no pasará nada o nos escoltarán hasta la frontera... en el peor de los casos... no te mandaré otro e-mail... al menos por ahora. Las tensiones internas suben y bajan. Ahora, por ejemplo, voy a cruzar la calle para buscar un bocadillo. El hambre es atroz. Algunos periodistas ya están buscando chalecos antibalas. Yo no gozo de estas cosas, pero confío en mi estampita del Señor de los Milagros.
"Algunos en el campo han sido blanco de balas. No he tenido tal `suerte', felizmente, pero veremos qué pasa. En unas horas, si no me equivoco, empiezan los bombardeos. Como comprenderán, Dios sabe que mi deseo es mantenerme viva. Sí, tengo un poco de miedo, pero no a los bombardeos sino a los francotiradores... En todo caso, mi cuarto está en el piso 9, y es tiempo de que me consiga un bendito paracaídas. Bueno, un poco de humor no hace daño. Espero seguir mandando historias."