Chiappe conducía autos valorizados en 300 mil dólares. Derecha, el general PNP Dennis Del Castillo, jefe de la Dinandro. Ahora, el silencio es su divisa.
Javier Corrochano sería el abogado de Chiappe.
CARETAS 1367 del 15 de junio de 1995, publicó una carta de Carlos Manrique dirigida a Corrochano, en ese entonces su abogado, en la que le recordó que fue presuntamente el intermediario que entregó al doctor Montesinos una fuerte cantidad de dinero para "una ayuda que CLAE nunca recibió". Más adelante, Manrique aseguró en otra carta fechada el 18 de mayo que la suma entregada fue de un millón de dólares.
Al igual que Chiappe, Manrique salió del país en forma misteriosa, cuando los claeístas lo buscaban para lincharlo y había una orden de captura en su contra. Manrique cuenta que unos hombres con ropa militar lo hicieron subir a un auto y le invitaron una Coca Cola. Se quedó dormido y despertó en Caracas. Versión fantasiosa de un hecho muy real: salió a pesar que la justicia lo buscaba.
Manrique también denunció que en 1994, durante la intervención a CLAE, autorizó el pago de varias letras que pertenecían a terceras personas a Corrochano. Luego, éste les cobraba un alto porcentaje por recuperar el importe.
Esta semana, qué coincidencia, un acreedor de Chiappe informó a CARETAS que Corrochano lo llamó para ofrecerle el pago de una parte de la deuda. La otra sería para él. Insinuó que sino podría ser investigado por narcotráfico.
En 1996, un tal Luis Izusqui, amigo de los tres hermanos López Paredes, aseguró que dichos narcotraficantes le pidieron que los contacte con Corrochano para que los libere con la ayuda del doctor Montesinos. En CARETAS 1434, del 3 de octubre de 1996, Izusqui afirmó: "Corrochano me dijo que el trabajo costaba 10 millones de dólares. Su oferta fue la siguiente: uno salía de inmediato, otro se iba a jucio oral y salía absuelto, y el tercero admitía cierto grado de culpa y cumplía una condena leve".
El domingo 4 de abril, Chiappe pasó todos los controles del Jorge Chávez. ¿Cómo lo hizo?
Al final, según Izusqui, los López Paredes pagaron a Corrochano 800,000 dólares pero su situación no mejoró, y por eso, exigieron la devolución de la plata. Isuzqui cuenta que Corrochano le contestó: "Vladi nunca devuelve el dinero". Izusqui vive en la actualidad refugiado en los EE.UU.
El que no ha sido detenido es Fernando Zevallos, presidente de Aero Continente, que también estaba implicado en el caso de los López Paredes. Este personaje sigue prófugo en circunstancias que también resultan familiares.
El rápido rebote de Chiappe parece ser una variante. Habría ido a Panamá en plan de fuga pero se dio cuenta quizá de que estaba demasiado solo y con su contacto y patrón Boris Foguel fugado en Cuba. Además, su madre estaba en problemas: se asegura que la policía ha intervenido todas sus cuentas para investigar su procedencia, y, según se rumorea, habría dejado a su actual esposa, Rocío Castillo, embarazada.
Es posible que Chiappe, con esta carga emotiva encima, haya recapacitado y hecho caso a un consejo que también se le atribuye a Corrochano: entregarse y acogerse a los beneficios del D.L. 896 o Ley de Arrepentimiento para casos de narcotráfico, y confiado en las enormes influencias de éste en las más altas esferas del poder, hecho que le habría quedado claro con su salida milagrosa del país, así lo hizo.
Un perseguido por narcotráfico, casi siempre, seca sus cuentas y huye muy lejos. El comportamiento de Chiappe confirma que es un narco novato. Se unió a Foguel, dicen sus amigos, "por necesidad": se había gastado la plata de la herencia de su padre fallecido en 1998 y tenía muchas deudas, cosa lógica en alguien acostumbrado a conducir autos de 300,000 dólares. Foguel, en tanto, necesitaba a alguien relacionado para que se haga cargo de sus negocios y embarques de droga en el Perú como parte de un cartel colombiano.
No se sabe si Chiappe se entregó en Lima o en Panamá. En todo caso, la Policía Nacional del Perú ha mantenido un silencio mayúsculo sobre la captura del piloto de autos.
El hecho es que Chiappe no está recluido todavía en una cárcel. Se dice que estaría en el local de la Dirección de Investigaciones de Tráfico Ilícito de Drogas (DITID) ubicado en San Isidro.
Chiappe habría soltado datos a la policía que permitieron otro hallazgo espectacular: los 2,230 kilos de pasta básica de cocaína en el fundo La Bodega en Chincha. Además, facilitó la detención de decenas de personas más, entre los que hay policías y militares en actividad y en retiro, junto a personajes vinculados a otras bandas de narcotraficantes.
El supuesto arrepentido, en suma, es un peligro para muchos, y por eso, su vida corre peligro. Eso es lo que un sector de la policía dio a entender cuando soltó a los medios de comunicación el rumor de que sus alimentos eran analizados antes de dárselos. Parece que esta vez Chiappe se estrelló contra un muro y a 250 kilómetros por hora. Los beneficios del D.L. 896 no alcanzan a los cabecillas. Si bien el corredor colabora, ¿podrá demostrar que no estaba al volante?.