Caretas 1565: Controversias




Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

Limpieza Técnica
SI alguna cualidad hay que reconocerle al ex capitán Vladimiro Montesinos es la tenacidad. Innumerables veces ha tratado de limpiar su manchada imagen y siempre ha fracasado. Pero no se cansa y lo sigue intentando.
El domingo pasado lo hizo otra vez, usando como cobertura al presidente Alberto Fujimori. Al igual que en oportunidades anteriores, la técnica es rústica y simple: asociarse a un éxito -real o supuesto- del gobierno. Esta vez le tocó el turno a la operación Chavín de Huántar.
Aunque el conductor de La Revista Dominical la presentó como una entrevista, en realidad se trató de un publirreportaje. En una entrevista, por más incompetente, ingenuo y desinformado que sea el periodista, hace por lo menos algunas preguntas y repreguntas. Por ejemplo, una obvia cuando Montesinos dijo:
"Son 9 años que vivo aquí en estas instalaciones [del SIN], las 24 horas del día, como lo sabe el presidente Fujimori, dedicado exclusivamente a cumplir las obligaciones propias de la función".
Cualquier periodista le habría preguntado cómo hacía entonces para ganar doscientos mil soles mensuales por servicios profesionales privados, como reveló la periodista Rosana Cueva en abril de 1997.
O habría inquirido por el papel del general Nicolás Hermoza. Pero Alamo Pérez Luna se limitó a poner las pelotas para que metieran los goles, en una actuación evidentemente arreglada de antemano. Eso, aquí y en cualquier parte, se llama publirreportaje. Es decir, un relato comprado por los beneficiarios con el formato de una noticia.

Además de tratar de aprovechar políticamente la fecha y de lavar la imagen del ex capitán, el otro mensaje que pretendieron transmitir es que Montesinos y Fujimori forman una dupla inseparable. Aparecieron juntitos, echándose flores el uno al otro. ¡Hasta los ternos y las corbatas eran casi idénticos! De esta manera tratan de desvirtuar los rumores de que eventualmente Montesinos y la cúpula militar dejarían caer a Fujimori, asociándose con otro candidato para perpetuarse ellos en el poder.
Sin embargo, el mensaje tiene poca significación, teniendo en cuenta que Montesinos aduló al general Nicolás Hermoza hasta el día anterior en que ejecutó la emboscada para defenestrarlo.
Montesinos estuvo en primera fila y aplaudió a rabiar cuando Hermoza presentó su libro "Operación Chavín de Huántar, rescate en la residencia de la Embajada del Japón", en octubre de 1997, en el hotel Las Américas. En ese libro Montesinos y Hermoza aparecen juntos en diez fotos, hermanados en una indestructible alianza.
El domingo pasado Montesinos y Fujimori ignoraron olímpicamente a Hermoza. El presidente reiteró su versión de que el Estado Mayor de la operación estuvo integrado por él, Montesinos y Kenyi.
Claro que esta vez Hermoza ya no puede desmentirlo, como hizo en la ceremonia del 19 de diciembre de 1997 -a la que también asistió Montesinos-, donde el jefe de los comandos de la operación Chavín de Huántar, el general José Williams, reconoció a Hermoza como el líder del operativo, y el general Carlos Bergamino -hoy ministro de Defensa- desagravió a su comandante general y agravió al Presidente. Esta vez, en el publirreportaje de Alamo Pérez Luna, apareció un general incógnito como el que comandó la operación. Si era Williams, habría incurrido en una flagrante contradicción con su discurso de diciembre de 1997. Si no era Williams, resultaría que han inventado un nuevo jefe, reescribiendo la historia al gusto de los patrones del momento.
Pero el hecho que el general Hermoza sea ninguneado implica, en este caso, un escarnio al Ejército y las FF.AA. En efecto, todo aparece planeado y dirigido por ese heterogéneo Estado Mayor, donde el adolescente y neófito Kenyi, de "ojos inquisidores" según su amoroso padre, juega un papel más importante que el Presidente del Comando Conjunto, que el Comando Conjunto en pleno y que las fuerzas especiales de las FF.AA., ninguno de los cuales mereció una sola mención de reconocimiento.
El presunto jefe de los comandos que apareció en el publirreportaje leyó en off, por poco más de dos minutos, un texto escrito, lleno de alabanzas a Fujimori y Montesinos, mientras las imágenes mostraban a esos dos personajes, al coronel Roberto Huamán y la maqueta de la residencia.
Ese es el papel que reservaron al general del Ejército que presentaron como jefe de los comandos.
En verdad cabe preguntarse si es que unas FF.AA. que se dejan humillar de esa manera ¿no merecen ese trato?

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