Pucha, Vientos De Ayahuasca

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

MIRA hija, entre que estoy por entrar a los cuarenta (sin IGV) y que a este país no lo compone racionalmente ni el propio Bill Gates, cómo te explico, la única alternativa que nos queda a las personas como yo, pucha, es explorar la realidad a través de esa parte del cerebro que una nunca usa (y que, por siaca, no es la misma parte que Larrabure no usa por la sencilla razón de que la que él usa es toda la que tiene, qué penita, no sé si entiendes lo terrible de la condición humana); y para eso, o sea, me dijo la tarada de la Maripí Pinillos que no hay como una sesión de ayahuasca, y ya vas a ver los resultados.
La cosa que nos juntamos un grupo en la casa que tiene Maripí en Cieneguilla, con un chamán de Pucallpa llamado Aquiles Cacho, hija, que nos tuvo 48 horas antes en ayunas, sin bañarnos, ni poder tirar y justo a mí me había invitado Fritz Dubois a comer la noche anterior; mide nomás mi grado de renuncia, que me presenté al Café Voltaire oliendo como Susy Díaz después de un week end con Percy en Huampaní, a pedir un vaso con agua y de ahí a dormir solita.
Bueno, llegó la noche tan esperada y Cacho nos hizo tomar una cosa medio babosa y amarga y no sabes hija, a los diez minutos Mariafé Ferrand vomitaba hasta la primera mamadera, a la vez que se reconectaba con su infancia en Madrid cuando estuvo en el mismo kinder con la infanta Cristina de Borbón, no sabes. Yo al comienzo no sentí nada hasta que, pucha, se me apareció toda mi vida como en una película a cámara acelerada y cuando le tocó el turno a un enamorado que alguna vez tuve, el Pepe del Salto, pucha, no aguanté más y le pedí al chamán que me diga cómo bajar de ese nivel intolerable de la realidad, a lo que contestó con una frase súper críptica que hasta ahora me retumba en la percepción extrasensorial.

-Anda de al lado su cuarto y prende la tele para que te distraigas. Bueno, eso hice y claro, cuando me di con que tenía delante de mí a El Innombrable con Vladimiro Montesinos, hija los dos vestidos como para el velorio del tío payaso con todo y corbata de conejitos saltarines Banana Republic (típico gusto de duty free, dí que no), pucha, la instrospección en mi mundo interior me indicó que debía atender a semejante señal de alerta, qué más te puedo decir.
Pero hija, lo que yo no sabía es que la tal ayahuasca te permite ver todo el tinglado que hay detrás de cada situación; entonces, pucha, cuando me di cuenta de que de la boca de Vladi salía una shushupe y que de la boca de El Innombrable salía un dragón chino con todo y fuego, yo me dije, "cagué, de esta no me saca ni el Dalai Lama", y encima, o sea, se me aparece a full color un gordo con cara de pan francés del día anterior llorando como un poseso y yo decía, quién es, quién es que lo conozco: pues nada, Hermoza Ríos, bien de uniforme de gala, hecho una Magdalena dando de alaridos porque no lo mencionaban ni para decir que estuvo ahí parado como un huaco en el famoso Chavín de Huántar. Pucha, ahí sí que empecé a pedir a gritos un regreso inmediato a la realidad, aunque sea a la nacional, ¿y sabes tú quién vino en mi auxilio en medio de la alucinación?... ¡Martucha, ag!, vestida de nativa machigüenga a llamarme la atención por algo que yo no había hecho bien pero no podía saber qué coño era, no sabes la pesadilla.
Pucha, recién se me pasó el efecto al día siguiente, pero calcula que si la nación entera así no más en estado full zanahoria se tuvo que tragar semejante sapo en el programa que fue de Lúcar, lo que habrá sido en ayahuasca. En todo caso, pucha, ya sé qué voy a tomar si El Que Ya Sabes se presenta de candidato, gana y jura por tercera vez. Maldita boa. Chau, chau. (Rafo León).