Por FERNANDO VIVAS


Escribe GILBERTO HUME

Gilberto Hume, director del Canal N, de El Comercio.

  • Como me siento mejor informado leyendo los diarios y revistas, los noticieros de televisión los tengo que ver todos juntos. Es en realidad una inevitable mirada técnica, pues los grabamos para analizarlos en la oficina. Los programas de fin de semana no los veo hace mucho tiempo, desde que abandonaron el territorio de la noticia y se dedicaron al espectáculo y a competir con la prensa de 50 centavos. Durante el día a día sigo constantemente a CBS Telenoticias y CNN en español. Y como en el canal hay una docena de televisores encendidos, voy saltando, sin zapear, por la BBC de Londres, la Deutsche Welle (Tv. alemana) y las cadenas americanas. Por la noche, en casa, no puedo perderme "Los Rugrats" por imposición de mi hijo Antonio. Cuando el tirano, es decir, mi hijo, cae, recién comienza el zapeo entre las series de Sony, los canales de película, las biografías y los programas de diversas productoras gringas traducidos por HBO Olé. De la televisión nacional no me pierdo "Pataclaun" y a veces "El cuarto de Juan".


    Chola Vital
    La Chola Chabuca y la vitalidad de Ernesto Pimentel.

  • Alguna vez dijimos que las polleras eran el manto sagrado de Ernesto Pimentel. Su colorido no es huachafo sino folklórico, y sus varias capas lo protegen de las indefiniciones, de la inclemencia televisiva y del strip-tease ideológico. Ser Chola, desclasada del humor que no tiene nada que perder y mucho que ganar, le da además pie, y tacazos, para andar con frescura. La entrevista cachonda, su dominio televisivo, pues nunca se sintió cómodo en los equipos de las risas sabatinas, la sigue manejando en función del motoso personaje sin que el hablantín Pimentel interfiera demasiado. La farándula nacional entera ha pasado por ese set vacilonero, mucho más sintonizado por el CD que por el AB, pues la Chola Chabuca dejó de ser un fenómeno cultural que llamaba la atención de todos para instalarse como una ranqueada rutina semanal del populista Canal 4. Y Chabuca tuvo que quitarse tacos y polleras para que, en la crítica semana pasada, Ernesto hiciera la confesión de su vida. Se asumió positivo -en las varias acepciones del término- y nos dio a entender, en pocas y suficientes palabras, el apuro de vivir 7 años con el VIH. El gesto ha sido bien recibido y servirá mucho en la lucha contra el sida. Saludos a Ernesto.


    Picotazos
    "He sido un mal ejemplo para el periodismo"

    Nicolás Lúcar en conferencia de prensa.