¿Bombardeo Quirúrgico?
Yugoslavia demolida tras 45 días de bombardeos. Urge salida diplomática.
Los blancos no sólo han alcanzado objetivos militares, también puentes y aldeas civiles, lo que aumenta el éxodo a países vecinos. Derecha, presidente Clinton y enviado especial ruso Víctor Cher nomirdin.
``Sabemos cuál será el resultado final", dijo el presidente norteamericano Bill Clinton en su reunión habitual con la prensa en la Casa Blanca.
"Las fuerzas serbias saldrán de Kosovo, una fuerza internacional de seguridad será desplegada para proteger a la gente allí, tanto a los serbios como a los albaneses. Y los refugiados regresarán con seguridad y gobierno propio".
Minutos antes había sostenido conversaciones con representantes de los partidos demócrata y republicano. Buscaba que el Congreso aprobara un aumento del presupuesto para sostener las actividades militares y humanitarias en la zona de conflicto.
La visión norteamericana del fin de la crisis en Yugoslavia se levanta sobre otra más real y dramática; la de un país que va quedando en ruinas, tras cuarenta y cinco días de intensos bombardeos.
A la potencia de fuego descomunal, las potencias aliadas han sumado el estrangulamiento económico. Carreteras, puentes, instalaciones fabriles y militares han quedado inutilizados por los misiles de la OTAN. Se ha bloqueado el suministro de petróleo, y el fin de semana pasado se experimentó con una bomba de partículas de grafito que dejó inutilizado el sistema eléctrico.
La paradoja del conflicto de Yugoslavia es que por defenestrar un régimen acusado de violar los derechos humanos de los kosovares albaneses, se está castigando a todo un pueblo, en este caso, al pueblo serbio y a quienes se dice defender.
Los analistas internacionales están de acuerdo con que luego de mes y medio de demoledora incursión, la Alianza del Atlántico Norte (OTAN) ya logró lo que habría podido conseguir mediante los ataques aéreos. Pero no ha podido lograr que Yugoslavia se rinda.
El pedido de aumento del presupuesto del Presidente norteamericano, sumados a los 7 mil millones de dólares que se calcula ha costado hasta hoy la intervención armada de la OTAN, bastarían para admitir el fracaso de la estrategia aliada en Yugoslavia.
"Los problemas interétnicos no se prestan a solución por vía militar", dijo recientemente Pavel Kandel, jefe del sector etnopolítico del Instituto de Europa.
La OTAN ha reconocido hasta ocho "errores" en ataques aéreos. El más reciente ocurrió contra un autobús al oeste de Kosovo. Derecha: una de las víctimas.
El curso de los acontecimientos deja en claro que se desconocía por completo la psicología del pueblo serbio. En la Segunda Guerra Mundial, los yugoslavos impidieron el avance de la 20° División Nazi; fueron ellos quienes bloquearon el envío de tropas alemanas al frente ruso.
No obstante, algunos movimientos en el escenario diplomático mundial permiten vislumbrar señales de cambio en las principales autoridades. Casi ha comenzado un proceso de reconsideración de actitudes que podría derivar en el nacimiento de una fórmula de compromiso.
Primero fue el anuncio del viceprimer ministro yugoslavo Vuk Drascovic, de aceptar el ingreso de un contingente de fuerzas de las Naciones Unidas, integrado por algunos países de la OTAN.
Aunque el régimen de Milosevic destituyó a este colaborador, líder del Movimiento de Renovación Serbia, opositor al gobernante yugoslavo, hay quienes ven aquí una jugada de Milosevic para conocer la reacción del pueblo yugoslavo al proyecto de establecer la paz por medio de concesiones.
Un segundo elemento que permite vislumbrar el viraje en el curso de las negociaciones es el papel de Rusia en las últimas semanas. Para nadie es un secreto la afinidad cultural, política y religiosa entre los pueblos serbio y ruso, ambos cristianos ortodoxos.
La actividad desarrollada por Víctor Chernomirdin, enviado especial de Boris Yeltsin, no ha desarrollado avances tangibles, pero ha logrado arrancarle al Presidente norteamericano un primer indicio de que el alto al fuego podría ser una posibilidad más inmediata de lo que parece.
Esta carta estará sobre la mesa en las conversaciones que Clinton y la secretaria de estado norteamericana, Madeleine Albright, sostendrán esta semana con los líderes de la OTAN en Bélgica y Alemania.
RUSIA ENTRA AL JUEGO
El papel de Rusia en las negociaciones no debiera ser minimizado, pensando que no tiene capacidad económica para mover su gigantesco aparato militar y convertirse en un real contrapeso político mundial.
Se conoce que hoy existen voces al interior del estabishmen ruso que empiezan a cuestionar el modelo económico dominante y vuelven los ojos a los años de la guerra fría. El presupuesto para gastos militares ha aumentado 10%, se habla de "releer la doctrina defensiva", de "implementar la tecnología del siglo XXI". Bielorrusia estudia la posibilidad de reestablecer cohetes defensivos de alcance medio en su frontera. Ucrania ya no habla de "desnuclearización".
Su propuesta de salida a la crisis consiste en dos puntos: alto al fuego e intervención del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En nada parecido a los "cinco pasos hacia la paz" aprobados por la OTAN: 1) Fuerzas armadas serbias dejan de agredir a población civil en Kosovo, 2) Se retiran de la provincia, 3) Desplazados regresan a sus lugares de origen, 4) Se permite el ingreso de una fuerza internacional, y 5) el pueblo de Kosovo logra un gobierno democrático y autónomo.
Por supuesto que con esas condiciones no hay posibilidad de negociación. Pero las señales de uno y otro lado aparecidas esta semana, abren un punto intermedio de negociación. El ingreso a Kosovo de una fuerza internacional compuesta mayoritariamente por tropas rusas. Una salida distinta, sin rusia comprometida en los esfuerzos de paz, es sembrar una herida en el corazón del gigante.(Luis Alberto Chávez).
La Pesadilla De Cerca
El horror de los refugiados en Albania captado por el lente de Morgana Vargas Llosa.
Hace aproximadamente un mes, Morgana Vargas Llosa, fotógrafa y periodista peruana que reside en España, decidió acudir, por propia cuenta y riesgo, hasta Albania. Llegar hasta ahí le significó viajar primero a Roma, en tren hasta Bari, luego por bus a Tirana y desde allí hasta Kukes, ciudad donde se ha concentrado la mayor cantidad de ayuda humanitaria y número de refugiados. Sus imágenes e impresiones transmiten la horrenda pesadilla que hasta ahora viven los refugiados albaneses kosovares.
En el cruce de Chafa Prushit, uno de los pocos jóvenes que llegan. A ellos los matan o reclutan a la fuerza.
AL cruzar la frontera, los refugiados estallan. Lloran, gritan, se abalanzan con desesperado cariño sobre los voluntarios y periodistas que esperan al otro lado de la barrera fronteriza. Son las primeras caras amistosas que ven tras días de sufrimiento y atrocidades que les ha partido la vida y el alma. Las imágenes en vivo ya no gozan de la segura distancia de la misión televisiva. Gente desesperada, herida, deambulando, buscando alguna cara familiar. Mujeres que dan a luz apenas cruzan la frontera. Escapan del infierno pero llegan a una pesadilla.
Antes de la guerra, Kukes tenía una población de aproximadamente 14 mil habitantes. Ahora, hasta la fecha, han acogido a más de 100 mil refugiados.
En Kukes, esta madre se desespera porque tiene que separarse de su hijo. No hay sitio para dos.
Para los periodistas, el reto es llegar de la mejor manera posible, desde Kukes a alguno de los cruces de la frontera. En este caso se trataba de tres. Morine que es donde cruzan los vehículos. Aquí la masa humana compite con la de periodistas. El segundo, Chafa Prushit, donde se cruza caminando. Aquí es difícil llegar. La ayuda humanitaria aún no está in situ, pero el día que se tomaron las fotos cruzaron la frontera más de 20 mil albaneses kosovares. Luego, Tropia, un lugar que no está bajo el control total del gobierno albanés y donde han secuestrado a funcionarios de la ONU, robado jeeps y hay fuego cruzado entre los serbios y el Ejército de Liberación Kosovar.
Cuando estas fotos fueron tomadas, todavía no habían llegado los helicópteros de la ONU y el viaje suponía agenciarse una movilidad, ya sea alquilando un jeep entre varios periodistas o, con suerte, cogiendo algún lugar en los vehículos de ayuda humanitaria.
A falta de carpas, la tolva de un tractor se convierte en el hogar de esta familia.
En Kukes, el periodista establece su base de operaciones y encuentra acogida y reposo en el único bar que sobrevive en la zona. El bar América. Su barra está idóneamente ornamentada con una estatua de la libertad envuelta en la bandera norteamericana. El hospedaje, una casa albanesa, se alquila en cien dólares por noche. La dieta es franciscana. Unicamente se puede tomar agua de botella. El agua de Albania está contaminada por lo que tampoco se puede comer pescado.
El día que se registraron estas imágenes, llovía. Eran las siete de la mañana en Chafa Prushit. Los testimonios eran los de siempre. Los jóvenes habían sido asesinados, y los sobrevivientes reclutados por el Ejército de Liberación Kosovar. Agradecían los bombardeos y pedían intervención por tierra de la OTAN. Contaban la manera en que los serbios aplicaban la limpieza étnica. Llegaban a los pueblos por la noche, soldados enmascarados que se encargaban de marcar cada casa con pintura. Como en el Antiguo Testamento. Los hogares serbios eran marcados con una S, los kosovares católicos con una C. Sólo las casas de los musulmanes quedaban sin marca. Estas eran las casas que, al día siguiente, los soldados se encargaban de devastar.
Llega un momento en que el periodista deja su cámara para cargar niños, asistir ancianos, repartir mantas. Es la guerra.