Quemándose en Tv
Al convertirse en otro bonzo periodístico, Nicolás Lúcar dramatizó la situación de una televisión sometida a presiones y de un gobierno que, al celebrarse el Día Mundial de la Libertad de Prensa, es acusado por organizaciones internacionales de apretar aún más las clavijas.

Llegó el día en que Nicolás Lúcar decidió no cuadrarse. Un gesto con apreciable costo personal y familiar.

HACE algunos años, cuando la migración de periodistas de la prensa hacia la Tv. parecía incontenible, alguien la explicaba así: "Ganan más y resultan más seductores, más sexy".
La pantalla chica podía conferir y confiere aún a ciertos periodistas -y, en particular, a los conductores de programas- una figuración que compara con la de las estrellas de telenovelas, para bien y para mal.
La vocación periodística no siempre tomó ese camino.
Henri Cartier-Bresson, el más notable fotógrafo documental de nuestros tiempos, no mostró jamás su cara hasta llegar a octogenario porque consideró que para registrar más genuinamente los acontecimientos era preferible pasar inadvertido.
Ahora, en cambio, cuando un Nicolás Lúcar o un César Hildebrandt aparecen en la calle se puede crear una conmoción, y llover aplausos o pifias.
Claro que ahora Lúcar y Hildebrandt no aparecen con cámara, porque están formalmente desempleados, y después de la última racha de renuncias, inmolaciones, cierres de programas y atentados contra estaciones, los acompañan pateando latas algunas docenas de periodistas más.
Son los miembros de sus equipos y de otros programas como el de Cecilia Valenzuela, que perdió antena en octubre de 1998, o los muchachos del `Contrapunto' de 1997, que renunciaron en masa cuando los hermanos Winter asaltaron canal 2 con el gobierno para degollar a Baruch Ivcher.
Desde 1990 la estabilidad laboral no ha sido una de las principales virtudes del periodismo televisivo.
Hildebrandt debió emigrar a España al quedarse sin canal en 1991, y Jaime Bayly terminó con su programa `Qué hay de Nuevo' en abril de 1992 y se fue para EE.UU. Y varios otros espacios periodísticos cerraron como `Habla el Pueblo' de Ricardo Belmont, y `Cara y Sello' de Oscar Díaz en 1995. En 1997 se dio el avasallamiento de todo el canal 2, y en 1998 enterraron el pico el ` Cholo Chow' de Tulio Loza, `Aquí y Ahora' de Gonzalo Quijandría y Cecilia Valenzuela, `Sin Censura' de Valenzuela sola, y eventualmente `Hildebrandt en Enlace Global'.
En tres años, Hildebrandt había cambiado del 13 al 9 y de vuelta al 13. Otra muestra de la inestabilidad de los tiempos la dio el tradicional Humberto Martínez Morosini, que se pasó del 5 al 4. Y Laura Bozzo, que de comentarista editorial en el 11, pasó a ser anfitriona de un talkshow en el 5 y ahora, al haber pasado al 4 como la estrella de `Laura en América', conduce el programa de mayor sintonía del Perú. (Superando a veces los 40 puntos de rating).

Hildebrandt y su equipo en la calle.

Lúcar y Hildebrandt son rivales irreconciliables, pero ambos tienen algo en común: renunciaron en la cumbre de sus propias sintonías. La agencia IBOPE midió el rating de la última edición de la `Revista Dominical' en 31.1 y de `Hildebrandt en Enlace Global' en un promedio de 17.9 en diciembre pasado, con un pico de 19.1.
La fulminante y crítica transmisión diaria de Hildebrandt era una atracción para muchos y configuraba el segundo programa periodístico más sintonizado (y el primero en las clases A y B). Lo superaba sólo la `Revista Dominical', y la diferencia se explica en los mayores recursos, la mayor antigüedad y también en el hecho de que el 4 es el canal "caliente" del momento, que arrastra sintonía.
La suspensión del programa de Hildebrandt benefició tanto a `La Revista Dominical' como a `Panorama' en canal 5 y a `Contrapunto' en el 2. (Ver cuadro.) Y el domingo pasado, al sustituir a `La Revista Dominical' una película titulada `La Fuerza Delta', muchos pensaron que se trataba de una alusión a Mónica Delta, la conductora de `Panorama' en canal 5, cuya sintonía trepó de 19.7 a un espectacular 34.4, según IBOPE.
Mónica Delta, una periodista independiente, asume así una responsabilidad muy especial, ya que aunque reaparezca `La Revista Dominical' muy pronto, su descrédito será sólo comparable al de `Contrapunto' en el 2.
Habrá que ver, por otro lado, cómo la empresa que ahora dirige Ernesto Schutz resiste las aún más enfáticas presiones que recibirá de sectores del gobierno.
Que éstas existen -y también bochornosas complicidades- no cabe duda. Hildebrandt las documentó en el caso del 4 al pasar grabaciones de conversaciones entre José Francisco Crousillat, Vladimiro Montesinos y el publicista Daniel Borobio, en las que el propietario pedía favores y recibía instrucciones.
Más aún, el propio Nicolás Lúcar relató, con singular franqueza, en un seminario internacional realizado por el Instituto Prensa y Sociedad hace dos años, los ajetreos que precedían a una entrevista con el presidente Fujimori o con algún jerarca del régimen, con representantes de Palacio condicionando presencias a determinadas preguntas y con medio directorio dando instrucciones por el auricular durante el programa.
En una que otra ocasión, Lúcar habló confidencialmente a CARETAS sobre la "batalla interna" que libraba y sobre su esperanza de que la situación mejorara, pero su renuncia la semana pasada después del programa del Sordo y el Sapo, y su posterior acto de contrición no han llegado a convencer, a pesar de lo dramático de las circunstancias y el apreciable costo personal y familiar, a quienes vienen deplorando la consolidación de una elaborada maquinaria gubernamental destinada a perpetuarse en el poder.
Quizás el período más negro de la Tv. peruana se dio en los meses posteriores al autogolpe de 1992, cuando todo el medio claudicó ante la fuerza, dejando la tarea de protestar y de luchar por la restauración democrática a la prensa escrita, a la que se sumaron algunas radioemisoras.
Entonces se señaló que los empresarios de la Tv. no estaban particularmente comprometidos con los principios de la libertad informativa porque, después de todo, los espacios noticiosos sólo formaban una parte minoritaria de su programación.
Y esto último sigue siendo esencialmente cierto.
De acuerdo al último sondeo de IBOPE, sólo 5 de los 50 programas más sintonizados en Lima son periodísticos o noticieros. En cambio, allí figuran 7 talkshows y 7 telenovelas (incluyendo `Nunca te olvidaré', cuarta en el ranking general), 6 programas cómicos y 6 deportivos, etc. Incluso el `Cine para Adultos' en el 5 tiene más sintonía de lunes a viernes que `90 Segundos' en canal 2.
Pero los programas noticiosos le dan personalidad e influencia a los canales, y es justo reconocer que en los últimos años algunos de los empresarios han desafiado presiones y circunstancias muy difíciles para mantener (durante un tiempo, al menos) programas altamente críticos.
Es el caso, por ejemplo, de Julio Vera Abad del 9, que en 1997 atrajo a su canal a Hildebrandt, y después, en medio de una disputa familiar y de una crisis económica que lo ha llevado a INDECOPI, acogió parte de los periodistas renunciantes del 2 y mantuvo durante un tiempo los programas de Cecilia Valenzuela y de Quijandría.

El cese del programa de Hildebrandt benefició a los otros espacios periodísticos. Ahora el descalabro en `La Revista Dominical' beneficia a `Panorama', que en la semana pasada superó los 34 puntos de rating.

Tampoco hay que desconocer la actitud de Genaro Delgado Parker y de su hijo Gustavo en el 13. Desde 1997 han buscado montar un canal con un extenso contenido noticioso, y si son ciertas las versiones del cúmulo de juicios e impugnaciones que confronta el padre concernientes a negocios multimillonarios, tanto más mérito tiene el haber incluido en su programación a la mecha encendida de `Hildebrandt en Enlace Global'.
En los predios de canal 13 señalan que la accidentada interrupción del programa la generó el propio César, y que si bien el periodista ha anunciado su candidatura al Congreso y parece haber echado por el momento la esponja de su profesión, estudian la posibilidad de establecer con él un nuevo espacio semanal.
En suma, muchos periodistas de la Tv. están hasta las patas, pero es necesario pensar con la cabeza fría y establecer responsabilidades adecuadamente. Si bien las presiones gubernamentales son múltiples -e incluyen formas de negar acceso a la información a quienes "no se portan bien"-, la falta de una democracia interna en los canales no es una tara necesariamente generalizada.

OTRO MAS

Como para confirmar la existencia de diversas estrategias destinadas. Mientras tanto, esta semana aparecieron nuevos indicios de planes para amedrentar a los medios de comunicación. Se originaron en Baruch Ivcher y su gente, y hay que tomarlos en serio porque en el pasado este tipo de material ha demostrado ser tan cierto como las grabaciones clandestinas a tantos periodistas (ver recuadro).
El registro de estos operativos, y las negativas del Presidente de la República, aunque sea prometer una investigación, animaron la realización del seminario `Periodismo, Etica y Poder' realizado al cierre de esta edición por el Consejo de la Prensa Peruana y la Facultad de Ciencias y Artes de la Pontificia Universidad Católica. En el evento participaron expertos extranjeros del calibre de Leonard Sussman de Freedom House, Malcolm Smart de la organización Artículo 19, y Sanford Unger, autor del libro `Los Papeles y los Periódicos' sobre el caso de Los Papeles del Pentágono.


El P/O Periodistas II
Se deben estar pisando la manguera.

EL documento data del 1 de octubre de 1997. El Canal 2 había sido intervenido el 19 de setiembre.
Se trata del oficio No. 213, suscrito por el entonces Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), coronel Enrique Oliveros Pérez, artillero como Vladimiro, y elevado a la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE).
Detalla de manera genérica el Plan de Operaciones (P/O) Periodistas II, una suerte de manual definiendo las funciones de las unidades SIE-1, SIE-2, SIE3, SIE-5.
Se mencionan los seudónimos de los 12 agentes que participarán del operativo, todos arrancan con "C". El jefe de la operación es un tal "Cornejo".
También consigna los teléfonos y anexos de cada una de las unidades de inteligencia y añade: "En caso de ser detenidos por la PNP deberán mantener su cubierta e historia ficticia, no revelando la misión que se encuentren realizando, solicitarán una llamada telefónica y se comunicarán con el oficial del caso al teléfono 436-0414, etc.". ¿Alguien recuerda la manera de actuar de los agentes SIN detenidos cuando filmaban a la oposición en un Chifa?
Existe otro oficio No. 199 que esboza los periodistas que deben ser investigados y donde no se salva ni Lúcar. Cecilia Valenzuela y su equipo de Tv., José Arrieta y el equipo de investigación especial (Sr. Ivcher), Hildebrandt y su equipo, personal del diario La República, hasta Mónica Chang y Beto Ortiz.
La República ha publicado informaciones sobre un Plan "Guzmán", que consistía en la vigilancia de Alejandro Miró Quesada y Gustavo Mohme y no olvidan del Plan "Octavio".
Con tantas operaciones simultáneas, deben estar pisándose la manguera.


Te Veo y No Lo Creo
Quiebres espectaculares y desahucio de periodistas críticos en el plan oficialista de control de la televisión

Escribe FERNANDO VIVAS

NO se puede mentir con tanto rating por tanto tiempo. El fin provisional de "La Revista Dominical" y la capitulación de su director Nicolás Lúcar hastiado de "ser un mal ejemplo para el periodismo… por haber sostenido varios años posiciones que no eran las mías" según pública confesión, marca un quiebre en el afán fujimorista de control de la televisión, esa embestida de humo y llamadas altaneras que incluye capítulos tan oscuros como los del plan "Octavio" del Servicio de Inteligencia del Ejército revelados recientemente por Baruch Ivcher, donde se prescriben infiltraciones, chuponeos telefónicos y espionaje con fines de extorsión.
En este país de magra lectoría e insaciable morbo visual, la Tv. gratuita es el medio que más apetitos controlistas despierta, al punto que el asesor Vladimiro Montesinos -lector apasionado de los rankings de IBOPE- escogió hace dos domingos el top del 4, dispuso set, buscó corbata que no desentonara con la del presidente, se sentó en el ángulo más telegénico y dejó bien en claro que por más que Fujimori se jactara en la entrevista de ser su jefe, la "Inteligencia" manda en este país, la hay para rato y ¿quién sabe? aún si no hay re-reelección.
Antes de la conferencia de prensa en la que Lúcar prefirió autoflagelarse con tal de no explicitar sus diferencias de puntos de vista con su cuñado José Francisco y su suegro José Enrique Crousillat, responsables directos de la entrevista de la discordia; Octavio ha hecho de las suyas. Las declaraciones de César Hildebrandt donde hace pública una conversación con Genaro Delgado Parker en la que éste le dijo que no podía dar fecha de salida a su programa "porque estaba sufriendo muchas presiones" sugieren que hasta el mismísimo magnate de las telecomunicaciones es víctima de golpes bajos y chantajes judiciales. Los juicios con un sector de su familia por la propiedad de Tele 2000 y de Pantel condicionan sus millonarias operaciones con la Bell South -se avalúa en 36 millones de dólares su última venta accionaria a la telefónica noteamericana-, y a ellos se suma el juicio entablado por la familia del difunto Vittorio de Ferrari, propietario original del Canal 13 hoy regentado por su empresa ASTROS. En total son una veintena de procesos que GDP debe enfrentar ante un poder judicial enteramente funcional al plan controlista.
Los apuros de Genaro han mermado drásticamente la audiencia del 13 y han dejado en la calle al equipo de César Hildebrandt cancelando -esperamos que temporalmente- el mejor esfuerzo periodístico visto en los últimos tiempos en Tv. Triste desalojo de la opinión crítica e independiente de sets parametrados como no se habían visto desde 1971 cuando el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado decidió expropiar la televisión. Si antes el parametraje fue coactivo y amparado en leyes de dictadura; hoy es "extorsivo" y se ampara en argucias y miserias liberales. La situación de cada canal lo explica: El Canal 9, declarado en insolvencia, está en manos de una junta de acreedores y se puede sospechar que cualquier esfuerzo periodístico opositor en él apuraría su agonía. Los hermanos Samuel y Mendel Winter, actuales administradores del Canal 2, hipotecaron su independencia cuando, gracias a Fujimori, tomaron el puesto de su desterrado socio Baruch Ivcher en 1997. El Canal 5, veterano y popular, hoy en manos del industrial Ernesto Schutz no se puede plegar tan fácilmente al parametraje pero su "Panorama" tiene nubarrones: Denuncias de casos de corrupción en altas esferas y mordidas de lengua ante algunas flagrantes arbitrariedades del poder. El hueco provisional dejado por "La revista" va a incrementar de un lado, los apetitos de control, y del otro -¡colegas, no nos dejen mal!- estimulará el afán crítico e independiente del equipo encabezado por la conductora Mónica Delta y el director Eduardo Guzmán.
El Canal 4 es el más ranqueado y el más acosado. Sus deudas de más de 60 millones con Televisa y con bancos nacionales, juicios multimillonarios como el entablado por el fugitivo dueño de Aerocontinente Fernando Zevallos y la extrema diligencia de la familia Crousillat para plegarse a las campañas del poder, han embalsado demasiadas tensiones y vergüenzas. El propio Lúcar habría presentado su primera carta de renuncia luego de que Hildebrandt aireó las comprometedoras conversaciones grabadas entre José Francisco Crousillat, Vladimiro Montesinos y el publicista Daniel Borobio en octubre de 1998. Esta segunda e irrevocable denuncia ha llegado muy tarde y ha arrastrado a todo su equipo -salvo Alamo Pérez Luna-, a Martha Rodríguez de América Noticias y hasta camarógrafos y choferes.
Se creyó ilusamente que la nueva administración del presidente de directorio José Enrique Crousillat sanearía la imagen política del canal, pero la decepción fue grande. Varias versiones que circulan sobre la entrevista a Montesinos y Fujimori coinciden en señalar que la comitiva de América estaba integrada por padre e hijo Crousillat, el inefable Alamo Pérez Luna y el misterioso "hombre del tiempo" Abraham Levy, amigo personal de Fujimori, diligente métome-en-todo y voceado artífice de la nueva "Revista". Que ésta quede en manos de Pérez Luna es menos probable, pues sus quemaduras de tercer grado lo hacen poco elegible. Este personaje sin coartada, sólo tiene como defensa su indolencia ante las demandas del oficio (jamás consiguió una primicia que no fuese negociada), y una torpeza casi fronteriza a juzgar por su pobre desempeño como entrevistador. Al parecer de muchos colegas suyos, prefiere cultivar esta imagen lastimera, antes que llamar la atención sobre sus más sinuosos cálculos.
Ojalá que la actitud que prima en la hoy dividida familia Crousillat -Frances ha tomado partido por su marido Nicolás Lúcar y ha recibido la solidaridad de sus hermanas, enfrentándose a los "Pepes" del clan- no sea representativa de la moral del empresariado televisivo nacional. Voluntades concertadas podrían enderezar posturas, autorregular lo que haya que autorregular y hacer el pare a los controlistas. Hildebrandt ha declarado que cuando llegue al congreso demandará una investigación sobre el canje de extorsiones y prebendas por apoyo informativo que marcan las relaciones forzadas entre muchos medios y el poder. Pero las pesquisas tienen que empezar ya, alentadas por los propios medios sitiados y por universidades e instituciones preocupadas por el daño irreparable que el chantaje político a la televisión provoca en nuestra vulnerable democracia.
El libertinaje televisivo de talkshows y programas de espectáculo escandiliza a muchos que sin embargo son insensibles a estos golpes que el controlismo infringe a la democracia y que son, tal vez, más serios que el efecto de la violencia sobre los peruanos telemaniacos. El entretenimiento con signos vitales alterados es una compensación al parametraje de la opinión. Laura Bozzo -top del ranking total- es fujimorista, Carlos Alvarez y Tulio Loza han sido neutralizados por el 7, Magaly Medina puede rajar de quien quiera mientras no resbale a los predios de la política. Las yucas, estandarte de la Tv. humorística, son fujimoristas, a pesar de que, últimamente, los cómicos de la calle hagan eco de las angustias de acercarse al 2000, subempleados y desnutridos como Tripita, bajo el ala de Cambio 90. En fin, más allá de la entereza y la capacidad de los teleastas de resistir a las presiones, la Tv. es sobornable sólo si sus centenas de miles de hogares adictos se tragan el anzuelo. La batalla política en la Tv. preelectoral es de rating y sobre todo de credibilidad.