En 1999, Horacio Puccio realizó no menos de 5 viajes a Miami y nunca tuvo problemas en Migraciones. Una Coca Cola acabó con su vida, siempre al límite: el líquido hizo que los ácidos gástricos destruyeran el látex de varios envoltorios que estaban en su estómago.
TODO iba bien hasta que tomó una Coca Cola. Por eso, en el avión, 3 de los 228 envoltorios con droga que tenía dentro de su estómago se rompieron por efecto de los ácidos gástricos y contaminaron todo su organismo. Horacio Puccio Bayona (32), quien fuera miembro del Clan Calígula, murió tras 25 minutos de agonía. Sin embargo, este hecho, trágico por cierto, no es lo único que llama la atención.
Esa noche del martes 4 de mayo, el burrier logró burlar la requisitoria de la Dirección Nacional de Migraciones en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y estuvo a punto de salir del país rumbo a Miami pese a tener una orden de captura por tráfico ilícito de drogas. Lo que sorprende es que su nombre no apareció en las computadoras pese a que usó un pasaporte real.
Este caso se parece mucho al de Bruno Chiappe. Como se sabe, el automovilista logró viajar a Cuba, con la ayuda, se dice, del abogado Javier Corrochano, viejo amigo del doctor Vladimiro Montesinos, y burlando los controles de la policía y migraciones. La única diferencia con Puccio es que este último ni siquiera pudo echar vuelo. En todo caso, ambos personajes terminaron en el Perú: uno, preso y amenazado luego de ser convencido para que regrese de la tierra de Fidel Castro, y el otro, detenido por la muerte y no por la Dinandro.
Medio kilo de droga en 228 envoltorios.
El 19 de noviembre de 1998, Puccio debió presentarse al inicio del juicio oral de la Sala Penal Especializada en Tráfico Ilícito de Drogas que preside el vocal Marco Ventura Cueva, como acusado de conformar una red de tráfico de drogas dentro del penal de Lurigancho en el que fue recluido en 1993, meses después de la muerte de sus compinches Fernando de Romaña (a) Calígula y Julio César Domínguez (a) Chato, ocurrida cerca a Cieneguilla en febrero de 1992.
Por un tiempo, la policía sindicó a Puccio como uno de los que asesinaron a De Romaña y Domínguez, luego de que se le encontró un revólver Smith Wesson calibre 38 que pareció ser usado en el crimen.
Por esta acusación de tráfico ilícito de drogas en el penal de Lurigancho, pendía sobre la cabeza de Puccio una condena de 8 años de prisión solicitada por la fiscal Julia Eguía Dávalos y una orden de captura por no presentarse a dicha diligencia judicial. Así las cosas, ¿cómo sorteó la requisitoria de la Dirección Nacional de Migraciones en el Jorge Chávez?
Se cree que sólo en 1999, Puccio viajó no menos de 5 veces a Miami, acompañado de su pareja, la argentina Claudia Borelina, y no para disfrutar de una luna de miel a plazos. Los dos eran expertos burriers (Puccio se inició en 1986 a los 20 años) y las autoridades ahora calculan que entre ambos pueden haber sacado del país un aproximado de 6 kilos, cuyo valor en Miami pudo haber alcanzado los 100 mil dólares. (Orazio Potestá).