Negocio Virtual
La Internet puede cambiar por completo el futuro de un país en vías de desarrollo, como el nuestro.

Compaq Computer Corporation es, según la revista Fortune, una de las 50 empresas más importantes del mundo, y el año pasado se dio el lujo de adquirir la Digital, por la friolera de casi diez billones de dólares. Su vicepresidente para Latinoamérica y El Caribe, Enrique Ospina, colombiano y antiguo lector de CARETAS desde sus épocas universitarias, estuvo unas horas en Lima y conversó en exclusiva con nosotros, sobre el presente y el futuro inmediato de América Latina que, según él, pasa, inevitablemente, por la utilización de la informática, pero, en especial, de la red de redes. Algunos de sus pronósticos son dignos de tomarse en cuenta.

El comercio por Internet alcanzará el trillón de dólares en el 2002, dice Enrique Ospina.

A diferencia de lo que ocurre actualmente en Europa, nuestros países no han sido capaces de conformar una verdadera comunidad latinoamericana, que los integre a nivel económico, político y social. ¿Puede Internet lograr lo que nuestra clase dirigente no ha conseguido en tantos años?
-En primer lugar, debo decir que yo veo una Latinoamérica mucho más integrada, económicamente hablando, que años atrás. No es difícil encontrar empresas que trascienden lo nacional y son ahora regionales, y hasta globales. Dicho esto, creo que en muy poco tiempo podríamos ser testigos de la creación de una suerte de comunidad latinoamericana dentro de la Internet. De hecho, algunos de los portales de Internet ya tienen sabor latino, y eso al expandirse nos va a permitir saltar fronteras, sobre todo en el campo económico. Sin embargo, el tema de la integración política es una responsabilidad de nuestros gobernantes y, seguramente, tomará más tiempo.
-¿En cuánto tiempo se calcula que las amas de casa podrán acceder a ella, como quien va al supermercado? ¿es esto muy lejano?
-No, es tremendamente cercano. En la actualidad, en Estados Unidos y en otras sociedades desarrolladas el 40% de los hogares ya tiene acceso a la internet, y es un número que sigue creciendo a pasos agigantados. En lo que respecta a América Latina, yo creo en la teoría de Nicolás De Groponte, que es uno de los gurús de la tecnología en el mundo, quien afirma que la Internet le va a permitir a las economías menos desarrolladas, alcanzar a las más desarrolladas, si se utiliza adecuadamente. El toma como ejemplo el caso de Finlandia, cuya economía era bastante más atrasada que la de sus países vecinos hace apenas cinco años. Gracias a una política de facilitar a su gente el acceso a Internet, el país de la mundialmente famosa marca Nokia, tiene hoy más afiliados a internet que Francia, Alemania o Inglaterra. Por eso, creo que Latinoamérica tiene allí una gran oportunidad para alcanzar el tan ansiado desarrollo. De hecho, en nuestras oficinas de Houston recibimos cada vez más visitas de políticos de esta parte del mundo, interesados en proyectos relacionados con internet. Por último, si uno mira que el Banco Interamericano de Desarrollo puede comenzar a liberar fondos para proyectos relacionados con la internet, y que la clase dirigente de América Latina toma conciencia de que eso le va a permitir a nuestros países dar ese gran salto y acortar la brecha, esto va a tener una explosión impresionante, de un momento a otro, en un futuro muy cercano.

Los negocios por internet están superando todos los pronósticos. De 1997 al 2000 se proyecta que los usuarios pasarán de 60 a 175 millones, mientras que el número de empresas con acceso a internet aumentará de las nueve mil del `97 a 180 mil al inicio del nuevo milenio. Nada menos.

-Así como hoy medimos el grado de desarrollo de un país, a través de PBI o su producto percápita, algunos expertos piensan que, en muy poco tiempo, el porcentaje de gente con acceso a internet será la nueva medida del desarrollo.
-Sí. Para mí ése va a ser el índice del futuro, porque como internet posibilita que los negocios se muevan en una realidad virtual y, por ejemplo, desde el Perú se pueda hacer negocios con cualquier parte del mundo, la mayor o menor infraestructura que tenga cada país para acceder a la internet será fundamental. Otro aspecto importante, sin duda, será el grado de creatividad que se le ponga al uso de la internet.
¿Podrán nuestras débiles economías, ahora recesadas, acceder a contar con la infraestructura de la que usted habla?
-Definitivamente. La inversión en infraestructura para lograr el acceso a internet, es mucho menor que cualquier otro esfuerzo para desarrollar la economía de los países latinoamericanos. Pero, además, uno puede armar grandes negocios en internet, sin mucho dinero, simplemente conociendo los socios adecuados en los diferentes sitios, que puedan satisfacer la necesidad de algún cliente, sin que uno tenga que hacer la inversión para tener esa infraestructura. Este hecho, de por sí cambia el paradigma de la manera de hacer negocios, y eso es lo que va a cambiar al mundo. Por si fuera poco, la internet pone al alcance de nuestros países la posibilidad de obtener importantes ingresos por servicios, que es, justamente, lo que ha convertido a los países desarrollados en lo que son.
-Compaq compró a la Digital en casi diez billones de dólares el año pasado. ¿No temen convertirse en una suerte de paquidermo informático? ¿Se puede ser tan grande y eficiente a la vez?
-Esa es una buena pregunta. Creo que nosotros vamos a tener que hacer historia al ir caminando. Sin embargo hay casos como el de la General Electric que sobrepasa los 100 billones de dólares en ventas y sigue siendo eficiente.
-Dentro del contexto latinoamericano ¿qué representa para ustedes el mercado peruano?
-En el caso peruano se presenta una situación muy sui géneris, porque IBM siempre ha tenido un gran dominio del mercado, más que en cualquier otro país latinoamericano. Por eso, lo que pretende Compaq es ser una alternativa digna de tomarse en cuenta. Si consideramos que el mercado informático peruano es el que ha tenido el mayor crecimiento de América Latina en los últimos cinco años, yo creo que existen muy buenas posibilidades de lograr nuestros objetivos.