El Periodista Indolente
Federico Salazar y la Tv. parametrada

Por FERNANDO VIVAS

EL más viejo sketch de las risas de América es este: locutor pendejerete -Chuiman con cuello y corbata- le hace una broma morbosa a una colega cucufata -Doña Huaraca con teleprompter- que se escandaliza y grita ¡corten! Todas las mañanas, la misma rutina del gallito con pico de oro desplumando a la gallina clueca. No importa si el día anterior hubo golpe, paro o terremoto, si el dueño del canal está pasando el papelón de su vida o si el periodista líder de América renunció creando un cisma en la empresa. Federico Salazar y la primísima Sol Carreño (pariente de José Francisco Crousillat Carreño) continuarán, inmutables, su performance de cómicos de "Primera edición". La metomentodo y chancona Carreño, seguirá disertando sobre problemas urbanos, sacando de quicio a sus colegas de las microondas y editorializando contra los desmanes de la juventud opositora.

Federico Salazar y los gajes éticos del periodismo en televisión.

¿Cómo no va a caer Federico simpático al cuadrar a esta pesada? ¿Cómo no va a ganar así, todos los días, la guerrita de los machos baciloneros contra las brujas parlanchinas? Con ese score de mil a 0, las feministas bien pudieran declarar a Sol su enemiga mediática, al lado de Polo Campos y Badani.
Federico es el primer periodista al que le pagan para que todos los días bata a una presumida y diga, invocando metafóricamente el tamaño de su nariz, "que la tiene grande". Llegado a ese punto Sol se sonroja y le dice "¡no seas malcriado!", y ésa es otra de las formas en que suele acabar el sketch. Pero aquí hay un malentendido. Salazar confía en que el generoso y patriarcal imaginario popular va a asociar mecánicamente un apéndice con otro para halago de su orgullo de gallito, pero olvida que la metáfora nasal está firmemente enraizada en el viejo mito italiano de Carlo Collodi sobre el niño que cuando miente le crece la nariz. Federico, como buen cínico, se hace el que dice su verdad -recientemente en el foro "Periodismo, ética y poder" se mofó del "periodista que se cree un abanderado de causas importantes… cuando el periodismo es un servicio contractual, como el fabricar tuercas o vender tamales"- pero es un Pinocchio cualquiera mintiendo sobre sus convicciones. Federico no piensa que el periodista sea un sicario al que le pagan para que mate sin chistar; sino un profesional que respeta los principios del oficio, como el tamalero que se cuida de no bambear sus ingredientes. Sabemos, por la columna "Sin licencia" del diario Gestión, que Federico es un observador crítico del fujimorismo cuando no hay rating de por medio, pero bajo las luces de América calla opiniones, bate a Sol y nos endilga de desayuno tamales adulterados.


Escribe MARISA MINETTI

NUNCA me pierdo los documentales de Alejandro Guerrero. Por las mañanas jamás dejo de ver noticieros, especialmente "Buenos días Perú", aunque cuando no me satisface, cambio constantemente de canal y paso a otro noticiero. Pero, de hecho, empiezo el día viendo alguno. Los días de semana, cuando no estoy grabando, veo talkshows para quedarme dormida. Los fines de semana sólo me dedico a ver películas en HBO Olé y, si puedo elegir, prefiero las películas de acción. Definitivamente prefiero el cable a la televisión nacional. Respecto a lo que no me gusta ver: No me interesan para nada los programas de "farándula" o "chismes de espectáculo", ni siquiera existen para mí. Aunque no lo crean, jamás veo telenovelas. Tampoco me gustan los programas cómicos nacionales.


Talkshow Dominical
Laura Bozzo y José Francisco Crousillat

  • La confusión -deliberada, alentada, azuzada- entre la noticia y la ficción dio lugar al híbrido dominical "En nombre de la paz", ambigua celebración -¿había que festejar la derrota de Sendero o recordar amargamente que estamos en manos de sus vencedores?- de los 19 años del primer atentado senderista en Chuschi, Ayacucho. Los servicios de prensa de América, ociosos desde el quiebre de "La revista", reanudaron el flujo de primicias de inteligencia con imágenes inéditas de Víctor Polay en cautiverio y permisos para que algunos arrepentidos de poca monta comparecieran en el set. Laura supo que no debía tratar el asunto cual espectáculo para su clientela naif del mediodía -aunque hizo algún intento para que una víctima del terror se fundiera en un abrazo de perdón con un terrorista de esos de "era joven y no me daba cuenta de lo que hacía"- y el canal sabía que, con semejante conductora, tenía que rehuir la credibilidad informativa para apelar al morbo sentimental de la audiencia. De la experiencia queda claro, al menos, que la Sra. Bozzo, política de la clientela y de la oportunidad, está suficientemente enfangada en los tejes y manejes políticos de su canal, como para que éste haya pagado sus caros servicios regalándole el mote "La primera comunicadora del Perú". ¡Epa! no confundir rating con respeto. Mientras, "La revista" se va recomponiendo con nuevas manos oficiales.


    Picotazos
    "Pío, pío pío, dice el pollito; miau, miau, miau dice la gatita; ayayay dice la burra".

    Machín en "Pataclaun"