Federico Salazar y los gajes éticos del periodismo en televisión.
¿Cómo no va a caer Federico simpático al cuadrar a esta pesada? ¿Cómo no va a ganar así, todos los días, la guerrita de los machos baciloneros contra las brujas parlanchinas? Con ese score de mil a 0, las feministas bien pudieran declarar a Sol su enemiga mediática, al lado de Polo Campos y Badani.
Federico es el primer periodista al que le pagan para que todos los días bata a una presumida y diga, invocando metafóricamente el tamaño de su nariz, "que la tiene grande". Llegado a ese punto Sol se sonroja y le dice "¡no seas malcriado!", y ésa es otra de las formas en que suele acabar el sketch. Pero aquí hay un malentendido. Salazar confía en que el generoso y patriarcal imaginario popular va a asociar mecánicamente un apéndice con otro para halago de su orgullo de gallito, pero olvida que la metáfora nasal está firmemente enraizada en el viejo mito italiano de Carlo Collodi sobre el niño que cuando miente le crece la nariz. Federico, como buen cínico, se hace el que dice su verdad -recientemente en el foro "Periodismo, ética y poder" se mofó del "periodista que se cree un abanderado de causas importantes… cuando el periodismo es un servicio contractual, como el fabricar tuercas o vender tamales"- pero es un Pinocchio cualquiera mintiendo sobre sus convicciones. Federico no piensa que el periodista sea un sicario al que le pagan para que mate sin chistar; sino un profesional que respeta los principios del oficio, como el tamalero que se cuida de no bambear sus ingredientes. Sabemos, por la columna "Sin licencia" del diario Gestión, que Federico es un observador crítico del fujimorismo cuando no hay rating de por medio, pero bajo las luces de América calla opiniones, bate a Sol y nos endilga de desayuno tamales adulterados.

NUNCA me pierdo los documentales de Alejandro Guerrero. Por las mañanas jamás dejo de ver noticieros, especialmente "Buenos días Perú", aunque cuando no me satisface, cambio constantemente de canal y paso a otro noticiero. Pero, de hecho, empiezo el día viendo alguno. Los días de semana, cuando no estoy grabando, veo talkshows para quedarme dormida. Los fines de semana sólo me dedico a ver películas en HBO Olé y, si puedo elegir, prefiero las películas de acción. Definitivamente prefiero el cable a la televisión nacional. Respecto a lo que no me gusta ver: No me interesan para nada los programas de "farándula" o "chismes de espectáculo", ni siquiera existen para mí. Aunque no lo crean, jamás veo telenovelas. Tampoco me gustan los programas cómicos nacionales.
Talkshow Dominical
Laura Bozzo y José Francisco Crousillat
Machín en "Pataclaun"