Histórico HITO
Fue una operación riesgosa esa de invitar a unos 150 dignatarios, personalidades y periodistas al puesto de vigilancia Cahuide para presenciar la conclusión de la demarcación de la frontera con Ecuador . Un diluvio pudo inmovilizar los vuelos y sepultar el ceremonial en un manto de agua. CARETAS, que critica diversos aspectos de este gobierno pero aprueba la solución dada al interminable litigio fronterizo, estuvo presente para observar de cerca los pormenores de un episodio auténticamente histórico.

Alberto Fujimori y Jamil Mahuad disfrutando de la gloria y el mérito. El hito Confluencia en realidad hace las veces de talismán.

Escribe ENRIQUE ZILERI GIBSON
Fotos VICTOR CH. VARGAS

NO fueron los ronquidos de mi vecino, regulares como una sierra mecánica, los que me despertaron, ni los bufidos de sajino y sachavaca de las decenas que dormían en la cuadra, sino el graznar de las chotacabras revoloteando en la noche.
Sonaban a mal agüero y se destacaban entre el chirriar de los grillos y sapos invisibles, y el zumbido de insectos voladores, algunos del tamaño y consistencia de pequeños helicópteros.
Después escuché, o soñé, que llovía nuevamente sobre el techo de calamina y que se formaban arroyos en los alrededores. Así que cuando clareó creí que encontraría el lodazal frente a nuestra puerta convertido en un pantano en el que desaparecerían catastróficamente presidentes, generales, ministros y embajadores garantes, como en una novela de Alvaro Mutis.

Los presidentes saludan a la prensa, muestran sus corbatas y hacen esfuerzos por no caer en el barro.

Antes el embajador argentino Abel Parentini Posse se había referido a la "belleza hipnótica, terrible" de la selva, mientras intentábamos avanzar por un sendero jabonoso sin perder el equilibrio y la dignidad, y su sensibilidad literaria empujaba a sopesar la hostilidad del trópico.
Y el fotógrafo Víctor Ch. Vargas había sorprendido al presidente Alberto Fujimori y a su hija Keiko Sofía mirando al cielo e implorando piedad a los elementos.
Es que hasta la tarde del día anterior, ese lodazal había sido un jardín pulcramente trazado para el magno evento en el puesto de vigilancia Cahuide (latitud 3'00'05, longitud 77'50'55', allí por donde el diablo perdió el poncho y la patria se defiende con sangre), pero un prolongando chaparrón lo había convertido en una esponja, y la presencia de unas 150 personas, primero dialogantes y después danzantes, habían amasado el barro hasta batirlo en una gran torta de chocolate.
No todos bailaron, pero el Ing. Fujimori compensó por los que faltaban en medio de un círculo de reflectores televisivos, reporteros entusiastas, destellos de flash y la cercana presencia de fornidos asistentes prontos a pescarlo en el aire y evitar que la anatomía presidencial tocara el charco en caso de un resbalón, y se convirtiera en la foto del año.

En la víspera, implorando piedad a los elementos.

Pero no hubo ocasión para ello porque el hombre tiene evidente práctica en sacudir el huaino y la muliza en las más extremas condiciones, y ésta era su noche de felicidad eufórica, una noche que hizo durar hasta pasadas las doce con ayuda de un conjunto musical compuesto por soldados extravertidos.
De vez en cuando, levantaba un discreto dedo, y de una chompa envuelta que portaba un edecán brotaba como por arte de magia un líquido cristalino que algunos decían era vodka y otros agua bendita.
De lo último debe haber sido, porque si antes de acostarnos habíamos comprobado que en la selva no hay estrellas y que el cielo prometía un diluvio para el día histórico, después -a pesar de las chotacabras y de ese afán que tiene el destino en tiempos recientes de quemarnos el pan en la puerta del gol- la mañana se despejó y evolucionó en resolana y eventual sol brillante.
Y así fue llegando el gran momento. La escenografía es ya conocida por todos, con el Santiago al fondo trazando una curva hasta encontrarse con el Yaupi río arriba, entre laderas boscosas, a unos 1,500 metros sobre el nivel del mar
La banda del Ejército hizo tiempo tocando marineras cuyas cadencias resonaron espléndidas en la cordillera Campasquis, la misma que unos 150 kilómetros más abajo a vuelo de guacamayo estrecha el Marañón formando el Pongo de Manseriche. Alguien aseguró que los músicos habían sido traídos por río en una de las barcazas de 20 toneladas que abastecen al Cahuide pasando por puntos como Galilea y Soledad. Pero eso habría demorado dos o tres días, y es improbable que el Ejército hubiera desperdiciado así tanto talento musical.

El puesto de vigilancia Cahuide prendido a la rivera izquierda del Santiago.

La banda seguramente llegó como nosotros, en un helicóptero M-17 que desde el aeropuerto más cercano, el de Andoas, demora algo más de una hora. Porque ésa es la alternativa en Cahuide -y ésa fue, de paso, la pesadilla logística en la región durante el conflicto del Cenepa.
Inicialmente, durante el viaje en helicóptero desde Andoas, divisamos un arco iris entre las nubes que flotaban como pedazos de algodón sobre la alfombra verde de la selva, y alguien dijo: "Mira, ¡qué Chino lechero!".
Después aparecieron más y más arco iris, ya que en esa zona puede llover por aquí y estar soleado un kilómetro más allá, y desde el aire son muy visibles. Así que se convirtieron en algo trivial.
Pero si un arco iris se hubiera dibujado detrás del estrado de honor a las 11:25 a.m. del 13 de mayo de 1999, cuando se inició la lectura del Acta Final de Formalización de la Colocación de Hitos y Conclusión de Demarcación de la Frontera, dando cumplimiento así al Acta de Brasilia del 16 de octubre de 1998, la escena no sólo hubiera sido inmortalizada hasta el cansancio por la propaganda oficial, sino que Monseñor Cipriani habría aludido a un milagro y el propio Vaticano parado las orejas.
No fue así, pero todos los presentes, incluso los periodistas mas socarrones y corridos, no dejaron de sentir en los huesos lo trascendente de las circunstancias, y apreciar el trabajoso milagro terrenal que habían logrado el Perú y Ecuador al cerrar un ciclo de conflictos fronterizos al cabo de 150 años.
"Pensar -dijo uno de los cinco embajadores peruanos presentes señalando a una ladera a la derecha del emplazamiento ceremonial- que allá arriba estuvieron soldados peruanos y ecuatorianos en agosto de 1998 apuntándose a 10 metros de distancia y mentándose la madre".
Ahora los estados mayores de ambas fuerzas armadas se confrontaban desde ambos lados de una zanja que se había llenado de aserrín para trazar simbólicamente la frontera y disimular el barro. Tenía algún parecido con una lisa de sumo, pero la actitud de los oficiales de diversos rangos y unidades de elite era de respetuosa amistad.

Simbólico recorrido por un afluente del Marañón.

El presidente de Ecuador Jamil Mahuad y su comitiva habían llegado en un helicóptero Bell de ágil maniobrar y la delegación multinacional de la MOMEP encabezada por el general brasileño Claudio Barbosa de Figuereido en un Puma que por poco hace volar los techos del emplazamiento.
A esas alturas, la mayoría de los presentes andaba con barro hasta las rodillas, pero los presidentes y sus cancilleres, Fernando de Trazegnies Granda del Perú y Franco Ayala Lazo del Ecuador, y algunos funcionarios más se las ingeniaron para presentarse en ternos impecables, y con zapatos milagrosamente limpios caminaban con mucho cuidado.
Mahuad, que practica el tai-chi y de otras disciplinas orientales, habló con su voz de predicador de la confluencia de los ríos Yaupi y Santiago como el símbolo de la decisión de confluir del Ecuador y del Perú en sus políticas e intereses. Y el hito naranja allí presente estaba bautizado como el Confluencia.
Habló también de las coincidencias de la ocasión marcadas no sólo por el hecho que un 13 de mayo de 1830, hace 169 años, Ecuador decidió separarse de la Gran Colombia, sino también por las corbatas amarillas que ambos mandatarios usaron en esta ocasión, siendo "el amarillo el uniforme de la paz", dijo.
En la tribuna de la prensa alguien murmuró que por los menos no tenía conejitos. Mahuad añadió:
"Después de décadas de intentar ganar la guerra hemos ganado la paz."
"Hace 9 meses que se inició mi gobierno y éste ha sido un feliz alumbramiento:
"El hito 23 es una puerta entre el pasado y el futuro".
"Sun Tzu en `El arte de la guerra' dice: `Las flechas que se lanzan, las palabras que se pronuncian y las oportunidades que se pierden no vuelven jamás'. Nosotros hemos dejado las flechas para aprovechar las oportunidades, porque la paz es un proceso y una profesión del alma".

Fujimori derramando lágrimas.de emoción.

FUJIMORI comenzó rindiendo homenaje a los caídos -no sólo a los siete militares ecuatorianos muertos hace poco en el proceso de demarcación en la Cordillera del Cóndor, sino también a todas las bajas registradas en combate de ambos ejércitos.
Después remarcó:
" Este hito simboliza la fuerza de la razón".
"Se ha producido un radical cambio en la mentalidad de nuestras poblaciones".
"No se puede seguir viviendo en una paz armada, ni confrontar el siglo XXI con mentalidad del siglo XIX".
"Las Fuerzas Armadas no se preparan para la guerra, sino para preservar la paz".
Después invitó a todos los periodistas a tomarse una foto con el hito, al igual de lo que previamente habían hecho miembros del gabinete con Víctor Joy Way a la cabeza, congresistas con Ricardo Marcenaro en el centro, gente de Torre Tagle con el Canciller, etc.
En el tumulto que se armó alguien preguntó "¿y quién va a tomar la foto?", a lo que un oficial en formación con pinta de Rambo acotó bajó la boína: "Allí está el detalle."
El asunto se resolvió retratándose en grupos y por turno, siendo así este hito quizás el más fotografiado de la historia.
Pero este, por supuesto, no es el último hito de la frontera, el hito 23, el Coangos-Cenepa, que fue colocado dos días antes en las alturas de la cordillera en riesgosa operación.
Por allá arriba están las mesetas `tepui' (CARETAS 1349 de febrero de 1995), extrañas formaciones en las que según el ingeniero forestal Walter Wuzt, abundan las plantas carnívoras que crecen sobre piedras y se alimentan de insectos por falta de tierra.
El hito de la ceremonia, fue colocado el 5 de noviembre de 1946 y para efectos prácticos fue utilizado en esta ocasión de talismán con el respetuoso beneplácito de la concurrencia.

Embajador del Brasil José Viega Filho. Canciller Fernando Trazegnies, embajador de EE.UU. Denis Jet, Jorge Morelli de Expreso y Jorge Lazarte de El Sol.

DESPUES de la interminable sucesión de fotos, el presidente Fujimori debió volver a confrontar la realidad: un frente interno no del todo resuelto en este asunto. En Iquitos ese día 13 una manifestación reunió a 15,000 personas para oponerse al acuerdo con Ecuador, protestar por el simbólico kilómetro cuadrado entregado como propiedad privada al Estado ecuatoriano en Tiwinza, y resistir a la instalación de centros de navegación y comercio ecuatorianos de 150 hectáreas en Saramiriza, cerca de Borja en el Marañón, y Pijuayal, cerca de Pebas, en el Amazonas.
Más aún, gente a veces iracunda, pero generalmente sensata como el congresista Javier Diez Canseco, sigue hablando de los "graves problemas de penetración económica y social ecuatoriana" que plantearían carreteras como la que unirá la localidad de Méndez en Ecuador con el tramo Bagua-Saramiriza mediante un puente sobre el Marañón, bajando por la margen oeste del Santiago.

Teniente y clases del Cahuide. Fueron muchachos como estos los que ganaron la paz.

El proyecto demorará unos 5 ó 6 años en realizarse, pero como señala Drago Kisik, miembro de la Comisión de Integración Fronteriza, abrirá para el Perú el llamado "eje 5". Será un área de colonización de decenas de miles de hectáreas dedicada a la agricultura y a la explotación forestal, estableciendo de sur a norte una frontera viva hasta el puesto de vigilancia Cahuide.
Fujimori se había emocionado hasta las lágrimas al abrazar a Mahuad en la ceremonia formal, y su hija Keiko casi se contagia ("pero me controlé", dijo a CARETAS), y al reiterar el Presidente la obvia necesidad de cumplir con todo el paquete de acuerdos fue muy explícito:
"Estos acuerdos de ninguna manera son reversibles".
"Nuestro honor está empeñado".
"La constitucionalidad de la transferencia de Tiwinza está certificada por la condición vinculante de la opinión de los garantes que aprobó el Congreso".
"De acuerdo con lo convenido, el Ejército Peruano construirá los 30 kilómetros que separan Tiwinza de la frontera en el plazo más breve".
Pero al final de la conferencia de prensa salió a dar unos cuantos golpes de karate:
"La oposición todavía pretende empañar este logro".
Y también:
"Un presidente de la prehistoria preferiría dejar los problemas sin resolver y después, en caso de un conflicto, enviar a los jóvenes del pueblo y no a sus hijos a morir en guerras fratricidas".

Fotógrafos y reporteros viajaron así, como refugiados de Kosovo, en un Antonov MI-26.

HABIENDO soltado esta andanada presuntamente contra el ex presidente Belaunde -ataque sorprendente en circunstancias en que celebraba un triunfo personal tan nítido, merecido e histórico (un ataque inconveniente frente a un Mahuad que se cuidó de lavar los trapitos en casa y no criticar a otro ecuatoriano, a pesar de lo mucho que lo asedian internamente)-, invitó a su colega a recorrer el río Santiago en deslizador.
Todos nos dirigimos entonces a almorzar, para observar desde lo alto unas cuantas embarcaciones que ahora iban y venían por el río con toda libertad. Una periodista había preguntado a Mahuad cuándo pensaba que los barcos ecuatorianos surcarían los tributarios del Amazonas, y Fujimori señaló tres peque-peques que daban vueltas por allí.
"Pero pronto descubrirán que el Amazonas no es el El Dorado", dijo uno de los alcaldes de la zona, mientras se encargaba del rancho de lujo. Ahora los cocineros militares lucían gorros blancos de chef al lado de las pailas.

KISIK opinó que el tráfico lacustre es mayormente impráctico por el Santiago y que la carretera que se planea no sólo beneficiaría a Ecuador sino seguramente a Iquitos, ya que esa ciudad tendría un mercado en el país del norte.
José Viega Filho, el embajador del Brasil en el Perú, señaló que la carretera, que desde hace poco une Manaos con Caracas recorriendo unos 2,000 km., ha resultado muy beneficiosa para la legendaria ciudad amazónica.
Alguien pidió un choclo de emergencia mientras llegaban refuerzos.

Fujimori con la prensa y CARETAS.

Otro eje vial unirá Loja con San Ignacio y Jaén, un proyecto en el que quedan pocos tramos por terminar o reparar después del Niño.
Kisik explicó, después, los beneficios del enlace que se piensa hacer entre ciertos campos petrolíferos ecuatorianos con el oleoducto nor-peruano. Un ramal queda a sólo 35 kilómetros de la frontera y los campos a 150. Allí empresas canadienses y norteamericanas no pueden sacar 150,000 barriles de lo que llaman "producción diferida", y que equivalen actualmente a US$ 650 millones al año.
Usamos sólo el 25% de la capacidad de nuestro oleoducto y tendríamos un cliente de primera, cobrando lo que se acostumbra: un 10% del precio del producto. Toda la producción sería privatizada.
Y después están los nuevos planes para la irrigación Puyango-Tumbes. Además, no olvidarse del Centro Científico de la Diversidad Amazónica en Iquitos.
Pero ya los helicópteros nos habíann venido a recoger.
Para el futuro quedó delucidar si conviente nombrar agregados militares en la zona, como propone Mahuad.
Al partir, pasamos frente a una formación de los miembros del puesto de vigilancia Cahuide. Son un puñado, con un capitán y un teniente a la cabeza. Nos agradecen la visita.
Con su sacrificio y con su sangre fueron muchachos como éstos los que ganaron la paz. Estos allá en el borde son el Perú de verdad.
Somos nosotros los que les agradecemos a ellos.


Un Gran Ausente
Pocas personas han hecho tanto por la paz con Ecuador como el historiador Félix Denegri Luna, recientemente fallecido.

Por JOSE ANTONIO GARCIA BELAUNDE

AHORA que se ha colocado el último hito y culmina el proceso de demarcación de toda la frontera peruano-ecuatoriana, no debería olvidarse a aquellos peruanos y ecuatorianos que desde la inteligencia y el conocimiento se esforzaron para que estos dos pueblos hermanos superen sus diferencias.
En el Perú uno de ellos fue Félix Denegri. Con discreción y tenacidad creó una red de relacionamientos entre académicos de ambos países para estudiar la problemática común y a partir de ello vislumbrar caminos de paz y entendimiento. En el cometido de este gran propósito estuvo acompañado en el Ecuador de otro gran historiador: Alfredo Pareja Diezcanseco.
Con Pareja, organizó un encuentro multidisciplinario que se tradujo en dos libros que dialogan entre sí "Ecuador y Perú, vecinos distantes", que recoge los trabajos de especialistas ecuatorianos, precedidos de una introducción de Oswaldo Hurtado. En el otro libro, "Relaciones del Perú con Ecuador", son los especialistas peruanos que abordan los mismos temas y que editó el ex canciller Eduardo Ferrero Costa. En esa oportunidad, Félix fue, para todos nosotros, una suerte de guía y, por qué no decirlo, exigente acicateador.
Posteriormente, Félix convocó a un grupo de distinguidos historiadores y científicos sociales, a ejercitar un diálogo con académicos ecuatorianos. En este rico ejercicio que Félix lideraba con formas amables, participaban Guillermo Lohman Villena, José Agustín de la Puente, Alberto Adrianzén, Alejandro Deustua y Jorge Ortiz. Fue nuestra primera reunión en Guayaquil y nuestro espléndido anfitrión Benjamín Rosales, empresario culto y visionario.
Un año después nos reuníamos en Cañete, en la hacienda Arona que los buenos amigos de Félix, Luis y María Alayza, pusieron a nuestra disposición.
Fui, pues, un testigo privilegiado de la terca voluntad de Félix Denegri por acercarnos buscando afirmar las enormes afinidades sin menoscabo de la firmeza en las posiciones peruanas que él defendía con el magisterio de su vasta erudición.
Que no se piense que estos encuentros eran solemnes o tediosos. Por el contrario, Félix era un hombre que a un buen sentido de humor añadía irreverencia. A sus ochenta años se mantenía físicamente estupendo, con la mente ágil y curiosa y juvenilmente burlón.
Las reuniones preparatorias a estos encuentros con nuestros pares ecuatorianos se realizaban en su espléndida biblioteca -probablemente la más grande biblioteca privada del país-, de allí entre la estantería que desbordaba libros, folios, manuscritos, mapas, etc. Félix nos conminaba a trabajar con espíritu positivo y de integración. Su muerte, de alguna manera, simbolizó lo que habían sido sus afanes durante estos últimos años; estaba en Quito participando en un seminario peruano-ecuatoriano, como parte del proceso de paz.
No vio Félix colocar el último hito en la frontera, pero se fue con la seguridad de que la paz estaba al alcance de la mano y que él, modestamente y sin alardes, había hecho mucho para que llegase.