Con un voluminoso archivo de pruebas de laboratorio, entrevistas, manuales de seguridad, códigos de electricidad y, en especial, un video, José Ochoa, fiscal ad hoc para el caso del incendio del Teatro Municipal (izquierda), ha denunciado penalmente a otro voluminoso grupo de personas. Nada menos que 13. Entre las teorías
del corto circuito y del recalentamiento de los minibrut, esta última parece la más probable para el fiscal.
Karin Elmore: "siempre pedimos a Defensa Civil supervisión y aprobación".
Como se recuerda, Reynaldo Minaya hijo, Tuto, de 24 años, encargado del diseño y programación de luces, dio a la prensa su propia versión de los momentos previos al siniestro: Llegué al teatro a las tres de la tarde. A las cuatro terminé las pruebas de iluminación (se entiende que apagó las luces) y me puse a grabar con mi cámara de video la escenografía y demás ambientes del local. En esa misma declaración, Tuto agregó que a eso de las 5:15 p.m., cuando empezó a arder la parrilla de luces del teatro (no de su empresa) y a bajar el fuego por el telón, en las cercanías sólo se encontraban yo, mi tío y un trabajador del teatro, yo estaba en el escenario tocando el cajón y grabando con mi cámara.
Entre tanto cajoneo, hay algo que no encaja: ¿qué objeto tendría grabar las instalaciones del teatro sin apreciar el efecto que en ellas tienen las luces de la empresa? CARETAS intentó dar con la versión de los Minaya, sin obtener respuesta.
En todo caso, el video visto y analizado por la Fiscalía muestra una situación que corroboraría la sospecha preliminar del fiscal Ochoa, en el sentido de que hubo impericia humana en el manejo de los equipos de iluminación de la empresa Minaya.
LUCES, CAMARA Y ¡FUEGO!
La cronología de esta tesis, refrendada por al menos dos testigos presenciales que hablaron con CARETAS, es la siguiente: Luego de realizar el ensayo de iluminación escénica, Tuto salió del recinto para comer fuera; cuarenta minutos más tarde, regresó acompañado de dos amigas que ingresaron en calidad de "colaboradoras". El joven se puso al frente del control computarizado e improvisó un ostentoso despliegue de luces, colores y efectos, mientras una de las muchachas, cámara en mano, se encargaba de la grabación. Tuto volvió a encender los equipos, entre ellos el minibrut.
(Sobre el proscenio, en una barra paralela al corredor del telón de fondo, se habían instalado tres minibrut, que son paneles provistos de nueve focos halógenos de 650 wats. 5,850 wats por cada uno. Este tipo de luces están dirigidas hacia la sala y -según recomendaciones técnicas- deben encenderse por un período máximo de tres minutos, sólo en el caso de que el artista se mezcle con el público o bien en momentos de aplauso generalizado).
El hecho es que los problemas para Tuto y el Municipal habrían empezado al activar innecesariamente las luces por segunda vez y, además, por tiempo prolongado. Dada la cercanía con los focos, las viejas cortinas de terciopelo rojo empezaron a humear hasta encenderse. Y una de las chicas dio el grito de alarma: "¡Hagan algo!", "¡se quema!", "¡se quema!" El resto es historia, humo y cenizas.
El 2 de agosto de 1998 el fuego se apodera del Teatro Municipal, enlutando a la cultura nacional.
OTRAS DEMANDAS
Entre los denunciados por el fiscal también se encuentra Karin Elmore, directora del Centro de Artes Escénicas de la Municipalidad de Lima. En este caso la demanda se basa en el incumplimiento del Código Nacional de Electricidad y en el informe 131 de Defensa Civil, que en 1990 declaró en emergencia los teatros municipales, pues no contaban con sistemas de previsión adecuados tales como alarmas sonoras, detectores de humo y rociadores.
Elmore, que es directora de los teatros municipales desde febrero de 1998, responde teniendo a la mano una carta atendida por Defensa Civil en la que solicitaba la revisión de las instalaciones y el visto bueno a la presentación musical de Eva Allyón. Y con la factura de los extintores que se pensó no existían. Además, la funcionaria agrega algo de sentido común y contexto local a la denuncia: Yo sólo pido una pizca de coherencia. El mismo interrogador de Seguridad del Estado que me cuestionaba por la ausencia de equipos de seguridad sofisticados, estaba escribiendo en una destartalada máquina que hacía tanto ruido que no me dejaba escuchar sus preguntas.
La falta de seguridad y modernidad parece ser un mal endémico. Según un estudio realizado en mayo de 1998 por la Asociación Pro Seguridad Ciudadana, el 70 % de los locales públicos de Lima no contaba con efectivos sistemas de prevención de incendios. Y según el INC, ninguno de los novecientos inmuebles considerados monumentos históricos en la capital (3.800 a nivel nacional) cuenta con una póliza de seguros. Es un círculo vicioso del que no escapan los edificios de la Municipalidad de Lima, el Palacio de Gobierno, el Congreso de la República, el Palacio Torre Tagle, donde funciona el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Catedral de Lima y la Biblioteca Nacional, entre otros. Las primas que exigen las aseguradoras son muy altas, continúa el informe del INC, dado que se trata de edificios antiguos y que no cuentan con todas las medidas de seguridad exigidas.
La alarma está sonando. Las luces que apuntan a los presuntos responsables, están encendidas. Y los actores de este drama se preparan para acusar y defenderse en los escenarios del Poder Judicial.
Entretelones
Nueva convocatoria para la reconstrucción del Municipal.
EL 28 de marzo la Municipalidad de Lima, a traves de Invermet y a pedido del Comité Técnico y de Finanzas del Teatro Municipal, a cargo de Jorge Ruiz de Somocurcio y Augusto Claux, respectivamente, convoca a concurso público para escoger a la compañía que realizaría el nuevo proyecto del teatro y su entorno. En el proceso, que duró más de un mes, hubo una serie de "interferencias", lobbys y algunos postores que cuestionaban la composicion del jurado. Al haber diferencia de opiniones, la entidad convocante y los postores enviaron sus puntos de vista al Consejo Superior de Contrataciones y Adquisiciones del Estado, que falló a favor de la Municipalidad. De todos modos, dice Ruiz de Somocurcio,"el proceso había sido empañado". Y hace una semana la Municipalidad decidió cancelar la convocatoria, con el propósito de proceder a una nueva que esta vez contara con la participación de la Unesco y los colegios de Ingenieros y Arquitectos del Perú, garantizando una decisión final a la medida del mejor postor y, sobre todo, del centro histórico. Para tal efecto, la próxima semana están llegando a Lima el consultor de la Unesco, Alejandro Luna, y el arquitecto Ingnasi De Solá, quien reconstruyó el Teatro del Liceo de Barcelona, modelo de una reconstrucción que sin perder de vista el diseño tradicional apuesta por soluciones técnicas y de seguridad de última generación.