
Yo Fui
La Violadita
Por LORENA TUDELA LOVEDAY
MIRA, así como Flaubert tuvo que probar el láudano para, pucha, imaginarse el suicidio de Emma Bovary, igual, yo no aguanté más y el otro día, ay no sé, harta de no saber más nada de la realidad peruana que lo que me dice ELLE, o sea, llamé a un canal de tele nacional en el que había leído un aviso en el que decía: "Si te han violado de niña... llámanos", pensando que era una colecta de caridad y no sabes lo que fue. Trataré de reproducir el diálogo entre una especie de Susy Díaz del broadcasting peruano y yo, ¿ya?:
-Aló, señorita buenas tardes, me llamo Lorena Tudela y llamo por...
-¿Tú eres del grupo que se las reventaron de chibolas?... Ven mañana pero trae tu calzón con hueco...
Y cortó. Yo no sé por qué, hija quedé como si fuera una kosovar a la que le dicen que si en diez minutos no deja su cabaña, pucha, se tiene que venir al Perú. Pero como el asunto me obsesionó, me obsesionó, me obsesionó y me obsesionó, pues nada, le pedí a Jessica's Jesseniah's que me acompañe al mercado de Jesús María para que sea mi asistente y si había salido de mi casa en la mañana en jeans y polito DKNY, fue un happening regresar con mini/mini de lycra a puntos lila sobre azul/rosa, chompita de rayón modelo corre-que-te-cacho, zapatos de plataforma muy parecidos a un par de teléfonos de la época de Blanca Nélida y el pelo recogido en la punta de la cabeza con un gancho de plasticazo en tonos oro-aureola-del-anda-del Señor-de-los-Milagros, divine. También compré un calzoncito de niña y en la casa, pucha, lo arranchamos todo y le pintamos manchas con merthiolate y quedó de un verismo, hija, que parecía hecho con los efectos especiales de Star's War, no sabes.
Bueno, me borré un par de dientes con corcho quemado, me froté un poco de ciboulette por partes varias de mi cuerpo y recordé la frase que usaba para darme valor cada vez que salía de trabajo de campo cuando estudiaba antropología: "Si te aburres de los tuyos, aplica la ciencia a la vida de los ajenos". Y regio, me fui al canal, a hacer mi cola con medio Cono Norte y la tercera parte del Cono Sur.
Hija, nos metieron al set del programa que tiene una tipa que creo que estuvo en el Sophianum con mi prima Maridí Díaz Ufano, y creo recordar también que las monjas la expulsaron no tanto por haberse robado las loncheras de las Lavalle sino por vulgar, hija, no te imaginas. La cosa es que apareció la tal conductora, pucha, igualita a un cucharón de chicha: cabezona, canilluda y con un aire de cachaca que te lo juro, me provocó decirle quién era yo de verdad, para que se despinte de una vez el mundo fantasioso en el que se ha embarcado toda esa gente, qué nervios.
La cosa es que cucharón de chicha y sus asistentes (unas cholas achoradas que para qué te cuento), hija, a punta de carajos nos empezaron a decir, primero, que nos iban a pagar "cincuenta lucas" (¿qué es eso, ah?) y después, pucha, que cuando a un zambo hórrido del panel lo acusen de haber violado a una niñita hace treinta años, una de nosotras tenía que decir que era la violada ya crecidita, y sacarle la mugre al zambo a punta de cachetadas y arañazos y claro, o sea, una que está tratando de morigerar sus inadecuaciones con el New Perú y de pronto le ponen en bandeja la posibilidad de cachetear al clon del microbusero que esa misma mañana te rayó el BMW y encima te eructó en la cara, qué quieres que te diga, habría que ser de palo para no aceptar, ¿no te parece?
La cosa es que, hija, yo que ya me la estaba creyendo cuando el zambo decía que él no había violado sino que la chiquita lo había tentado, no me aguanté más, salté hasta el panel y con el zapato de plataforma le zampé al gorgojo ese tal cachiporrazo en la mandíbula, hija, que yo sentí que los cimientos de Chincha, El Carmen y El Guayabo empezaban a crujir. "¡Maldito!" -yo gritaba-, "desgraciado, degenerado, la flor de mi niñez, mi pureza, todo te llevaste esa noche..." Y en ese momento, cuando empecé a escuchar la voz de El Innombrable llamando por teléfono al programa a decir que había conseguido en el Japón no sé qué cantidad de "miones" para poner una casa que atienda casos como el mío, pucha, ahí pensé, "Lorena, no vuelvas a fumar ese scan en ayunas porque te pones demasiado tiger". Esa noche soñé que yo era un ángel y que mis alas se incendiaban. Lindo, ¿no? (Rafo León).