Encuestas
Bajo la Lupa
Violencia juvenil, rondas urbanas y la esperanza de la Madre Covadonga en la convulsionada posguerra ayacuchana.

  • Fujimori ha recuperado su popularidad.
  • Andrade se está desinflando.
  • El Alcalde cometió un grave error al participar en el paro.
  • Las clases C y D consideran al Presidente muy trabajador y no lo responsabilizan por la situación económica.
  • La oposición está desorganizada, no tiene líder y no plantea alternativas.
  • ¿Todo esto es cierto?

    LOS comentarios anotados han sido generados por las últimas encuestas, y se repiten ahora con un cierto fatalismo.
    La impresión de que Alberto Fujimori es una suerte de astronauta de la política, capaz de desafiar las leyes de la gravedad y del desgaste, contribuye a estas interpretaciones.
    Pero el gráfico comparativo de las curvas de aprobación de gestión durante los gobiernos de Belaunde y García, y de este segundo periodo de Fujimori, demuestra que el Chino no es un extraterrestre, aunque se esté aleteando y marcando diferencias en el último tramo.
    El actual repunte de la popularidad presidencial es, por cierto, algo misterioso y contraviene lo que normalmente sucede: cuando la coyuntura económica aprieta, la popularidad presidencial normalmente sufre. Y ahora aprieta.
    Lo que está sucediendo en 1999, por lo tanto, contraviene ese tradicional fenómeno. ¿Por qué? CARETAS ha entrevistado a los directores de las principales organizaciones encuestadoras de la opinión pública del país -Analistas & Consultores, Apoyo, CPI, Datum, Imasen y la Universidad de Lima- y en los textos que siguen, recogidos por Enrique Narro, se sintetizan sus apreciaciones.
    La revista ha estudiado estos valiosos puntos de vista, y analizando la situación por su cuenta con el apoyo del archivo y de otras referencias históricas, ha fijado observaciones -no todas coincidentes con las de sus entrevistados:
    -Una razón del repunte: el Ingeniero no sólo recorre el país constantemente (cuando no el mundo), sino que detenta la Presidencia mejor financiada de la historia peruana. No sólo existe ahora un sistema tributario efectivo, y un ministerio de la Presidencia que acapara un trozo sustancial del presupuesto, sino que el aporte del Japón, a través de donaciones y otros programas a este nikkei tan destacado, es excepcional. No habrá trabajo, pero el Presidente siempre tiene algo que regalar. Es una Doña María Delgado de Odría multiplicada por mil.
    -El gobierno ha montado programas de asistencia y de obras en beneficio de sectores populares que son efectivos, y entre ellos destacaba FONCODES como ejemplar. -El régimen ha acaparado ciertas actividades que vinculaban a las municipalidades con las clases C y D, como el Vaso de Leche, y el Concejo Metropolitano de Lima es el más marginado.
    -Aunque en octubre de 1998 más del 60% de la población de Lima desaprobaba el acuerdo de paz con Ecuador, ahora la mayoría parece apreciarlo como un logro histórico.
    -A diferencia de sus predecesores, y no obstante las objeciones constitucionales, Fujimori se presenta como re-reelegible. Esta es una dimensión en que juega la frase "mejor malo conocido que bueno por conocer" entre los cautelosos. Temor al futuro que la candidatura de Alan García al Congreso tiende a azuzar. También los brotes de violencia.
    -Sin embargo, el actual nivel de popularidad del presidente Fujimori dista mucho de asegurar una re-reelección. Por lo contrario, con una intención de voto en varias encuestas que no llega a 30%, es virtualmente imposible que supere el 50% a fin de año -plazo límite para lanzarse o no. Y los sondeos indican que perdería en una segunda vuelta, incluso contra Luis Castañeda Lossio.
    -La oposición no está particularmente desorganizada. La idea de un frente único es utópica y quizás contraproducente en un sistema de dos vueltas. La proliferación de candidaturas no es anormal. En 1980 postularon 15 a la Presidencia; en 1985, 9; en 1990, 9; y en 1995, 14. Mientras tanto, las encuestas indican que existe un parentesco entre los partidarios de Andrade y Castañeda Lossio.
    -Se exagera la "desinflada" del puntero Andrade. Su popularidad ha bajado de 70% a 60% aproximadamente en un año, y su actual nivel coincide con el que tenía el anterior alcalde de Lima Ricardo Belmont en mayo de 1994 -es decir, a la misma distancia de las elecciones generales de 1995. Pero los personajes son diferentes. Andrade nunca contó con el apoyo oficialista del que sí disfrutó Belmont inicialmente. Sus acciones en Lima han sido mucho más amplias, complejas y orgánicas, su equipo partidario es mucho mayor y su movimiento Somos Perú ha derrotado en la suma de votos a Vamos Vecino del gobierno.
    -Andrade no cometió un error al participar en el paro. La del 28 de abril no fue una paralización clasista, aguerrida o violenta como las de los años 70, sino una acción de amplio espectro que incluyó al Cardenal Vargas Alzamora y se refirió a problemas económicos y laborales muy reales. Puesto que algunas encuestas señalan que el Alcalde estaría desvinculado de los intereses populares, esa fue una ocasión para desmentirlo. El grado de éxito del paro será discutido como siempre, pero se hizo sentir.
    -La oposición sí está planteando alternativas. En las últimas entrevistas, Castañeda Lossio ha especificado propuestas muy concretas (CARETAS 1568), y Andrade, quien siempre se diferenció del gobierno en un tema crucial -el de dar más poder a los gobiernos locales y activar la descentralización-, ha reclutado al ex ministro de Economía Javier Silva Ruete, quien le está metiendo el diente a variantes económicas específicas (CARETAS 1567).
    -¿Andrade va en camino de repetir el plato de otros favoritos como Vargas Llosa y Pérez de Cuéllar? En realidad, los casos son muy diferentes. El escritor y el diplomático nunca ganaron una elección popular, mientras que Andrade lo ha hecho contra candidatos muy apadrinados. Por otro lado, tanto Vargas Llosa como Pérez de Cuéllar formaron frentes con partidos políticos, cosa que Andrade, en difícil equilibrio, evita.
    El Presidente ha demostrado tenerle verdadera alergia a Andrade, y el gobierno hace todo lo posible por recortarle el piso. Pero ahora las baterías fiscales también se enfilan contra Castañeda Lossio (ver nota aparte), señal que lo están tomando muy en serio.
    Y tienen razón. Ambos opositores son independientes que exhiben como principal virtud la capacidad de realizar obras y administrar. Y eso, como bien lo sabe Fujimori, es lo que la ciudadanía en general parece preferir ahora.


    Hablan Los Expertos
    ¿Andrade cometió un error al asociarse al paro? Manuel Saavedra de CPI y otros directores de agencias encuestadoras así lo creen. CARETAS lo discute. También otras apreciaciones mayoritarias sobre la debilidad de la oposición, su aparente desorganización y falta de alternativas.

    Manuel Saavedra de CPI
    EL incremento de aprobación de 35% que el Presidente tenía en enero al actual 41% se debe a que durante estos meses el gobierno ha tomado una serie de medidas económicas: incremento de 16% para empleados públicos, bonificación para jubilados, facilidades tributarias para que las empresas salgan de sus problemas y el anuncio de la creación de fuentes de trabajo a partir del segundo semestre de este año.
    Cerrar el problema fronterizo con Ecuador, por otro lado, es relacionado a un ahorro de US$ 1,500 millones en armamento. La población cree que este dinero será canalizado hacia obras sociales.
    De otro lado, los políticos de oposición no cesan de cometer errores. Alberto Andrade cuestiona constantemente al gobierno mientras la población ve por Tv. al presidente recorriendo pueblitos de la serranía.
    Lo peor para Andrade fue apoyar el paro.
    El presidente Fujimori tiene una base sólida e inamovible de un 30%, que cree en su gestión.
    Esta base proviene de los sectores C y D que son contradictoriamente los que más han sentido la crisis económica. Pero el apoyo se explica en las expectativas que han logrado despertar las promesas presidenciales y también por el cúmulo de pequeñas obras que el gobierno realiza en zonas semirrurales y marginales. La población le reconoce al Presidente su capacidad de trabajo y esto de alguna manera compensa el problema económico.
    La intención reeleccionista se podría reforzar aún más en la medida que los otros candidatos, como Andrade, se comienzan a desinflar. Pero por el momento el gobierno no está capitalizando los puntos que pierde Andrade sino Castañeda Lossio. Pero si éste no presenta ideas claras terminará desinflándose también.
    Si, por el contrario, Fujimori no se lanza a la contienda electoral saldrá del gobierno como un héroe vivo y estará listo para el 2005.
    Mientras tanto, la opinión pública se está volviendo menos emotiva y más reflexiva y más inclinada a comparar los planes de gobierno, los niveles de credibilidad de los candidatos y las garantías que éstos ofrezcan.

    Basado en encuestas de Datum, esta comparación de tres períodos presidenciales demuestra que Fujimori no es un extraterrestre. Expertos y CARETAS discuten la diferencia que se marca en la última etapa y su posible proyección electoral.

    Bernardo Verjovsky de A&C
    La aprobación a la gestión del Presidente Fujimori ha aumentado desde diciembre de 27.3% a 44.3%, es decir, 17 puntos. Las razones de esta subida se sustentan en la ayuda social que el gobierno trabaja de forma fructífera para los planes de la re-reelección, asunto movido a través de la maquinaria del Estado, sobre todo del Ministerio de la Presidencia.
    Por otro lado, de los 44 puntos y fracción que aprueban la gestión presidencial, la mitad votarían por Fujimori si las elecciones fueran mañana. Los que no votarían por el Presidente se dividen casi por igual entre Andrade y Castañeda. Y de los 50 puntos y fracción que desaprueban la gestión gubernamental, 2/3 se inclinan por Andrade y 1/3 por Castañeda.
    Los sectores C y D, que representan el 78% del electorado limeño y el 85% del nacional, son los que reciben el apoyo de los entes del Estado y por eso los mayores índices de aprobación a la gestión presidencial provienen de allí.
    Una encuesta interna realizada en diversos medios, incluyendo sectores apolíticos, indica que el 80% da más importancia a un "plan de gobierno", mientras que 13.9% señala al candidato y sólo 1.5% habla de los partidos políticos.
    ¿Quién le tendría que salir al frente a Fujimori? Un candidato independiente que tome la bandera de la descentralización y la generación de empleo, y que presente un plan económico realista, bien afiatado a las condiciones actuales del Perú.
    Entre varias encuestadoras existe el convencimiento de que Fujimori se presentará a la re-reelección. Yo no lo creo porque si es inteligente no debería hacerlo.
    Personalmente no creo que la asistencia social a los estratos bajos sea la causa principal del crecimiento de la popularidad presidencial, sino su frecuente aparición en la televisión y en los diarios chicha. Y eso a pesar que la recesión es atroz y conseguir empleo es como ganarse la tinka.
    Otro aspecto es la carencia de una oposición organizada. No hay un líder. No se sabe cuál es la posible performance de Andrade a nivel nacional. Lo mismo debe estar sucediendo con Castañeda, aunque gracias a su gestión frente al IPSS se ha hecho conocer en provincias. Mientras tanto, ni Federico Salas ni Alejandro Toledo han iniciado una campaña real.
    Sin embargo, de acuerdo con nuestra última encuesta la intención de voto hacia Andrade ha subido 6 puntos. La recuperación se explica por la coyuntura emocional, pletórica de agresiones, de protestas violentas de ex trabajadores municipales y de ataques de personajes del gobierno.

    Bernardo Verjovsky, de A&C; Alfredo Torres, de Apoyo; y Manuel Torrado, de Datum coinciden: apoyo a Fujimori viene mayormente de clases populares, aunque sean las más golpeadas.

    Alfredo Torres de APOYO
    La razón por la cual el presidente Fujimori ostenta actualmente un porcentaje alto de aprobación de gestión e intención de voto se debe a la intensa actividad que desarrolla en los sectores más pobres del país, la cual acompañada de las cámaras de Tv. comunica al conjunto de la sociedad que es un presidente que se preocupa por los pobres. Y ésta es una tarea siempre primordial para él. La gente percibe que ésta es una preocupación personal del presidente hacia ellos y por eso lo aprueban, porque lo ven trabajando y no detrás de un escritorio o en una cumbre presidencial posando para los fotógrafos. En ciertos sectores populares lo ven como un padre que está donde se le necesita. Esa gente cree que hace todo lo posible y no hay nadie que les ofrezca otra alternativa. Lo que actualmente plantean tanto Andrade como Castañeda es algo más mesocrático que puede tener muchos vasos comunicantes con los sectores B y C pero no con el D, al menos por ahora. El grueso sigue queriendo votar por alguien que resuelva problemas concretos antes que votar por un abogado o un intelectual.
    Andrade ha bajado su porcentaje de intención de voto porque tiene una imagen más politizada en el sentido tradicional del término. El apoyo al paro lo acerca a las banderas de la oposición parlamentaria y genera cierto grado de desconfianza. No sienten que sea su rol el participar en este tipo de marchas. La gente quiere alguien que les prometa un futuro mejor y no que proteste. Pero queda por investigar el impacto que esto tenga en provincias.

    Coincidencias entre los sondeos de 1999, aunque desaprobación sigue siendo mayor.

    Manuel Torrado de DATUM
    Es muy simple: el Presidente trabaja y se preocupa por su popularidad desde que llegó al gobierno. Eso no lo hacen las otras figuras con tal intensidad. En segundo lugar, hay una explicación para su caída en diciembre pasado en que llegó a 14% de intención de voto y 28% de aprobación de su gestión. La gente estaba opuesta a sus viajes que coincidían con una coyuntura económica crítica. Su reacción: cortar los viajes y cambiar el gabinete. Eso fue fundamental.
    El apoyo al presidente viene del nivel E, segmento muy, muy pobre que es apoyado constantemente por el gobierno. Es trabajado a través de Foncodes, Cordelica y el ministerio de la Presidencia. Engloba a un de 38% de la población electoral. No es cierto que toda la clase media esté en contra del Presidente. Más en contra está el segmento la D, la gente que vive en callejón de un solo caño.
    Andrade tiene el síndrome de Fujimori. Cree que si él en dos meses y sin dinero logró ser presidente, yo también lo puedo hacer. Eso es peligroso porque ése sólo se da una vez en la historia. Entonces prefiere estar callado y esto no debería ser así. La campaña es muy cortita y se supone que se necesita no menos de un año.
    Una semana antes que se produjera el paro se esperaba un apoyo de no menos de 60% de la población. Pero el gobierno trabajó muy bien el tema y sólo fue un éxito para el 15%, dentro de los cuales estaba Andrade. Es decir, el fracaso en Lima lo terminó contaminando.
    Todo esto no quiere decir que la intención de voto hacia el presidente Fujimori llegue a 50%. Eso es imposible. Quizá llegue a 40% como máximo. Eso significa que perdería en una segunda vuelta. Los asesores deben estar trabajando este tema. Le quedaría hacer una alianza con otro candidato o crear un movimiento que crezca con elementos tipo Francisco Tudela o Luisa María Cuculiza que tiene un 60% de aceptación a su gestión.

    Giovanna Peñaflor de IMASEN
    La aprobación a la gestión del presidente Fujimori está cercana al 40% y esto lo ha logrado a pesar de temas problemáticos como el desempleo, los sueldos bajos, la pérdida de derechos laborales. Y sé que los ha contrapesado con el seguro escolar, educación y otras prestaciones de salud. También le está dando actualidad al tema de la pacificación.
    Se dice que el paro fue un fracaso en Lima pero no ocurrió lo mismo en provincias, y mucha gente que trabajó lo hizo de mala gana por la amenaza del doble descuento. Andrade, sin embargo, se perjudicó al apoyar el paro. El gobierno hizo correr el rumor que la fábrica Alda, de propiedad de Andrade, trabajó normalmente. Y también se destacó en todos los medios la trifulca en la Plaza Mayor entre el Sitramun y Somos Perú. Sin embargo, si Andrade no apoyaba el paro la medida no hubiera tenido la fuerza que tuvo.
    El Presidente aprovechó el paro para señalar que no se habían presentado demandas concretas y él apareció en los medios trabajando. La gente lo ve como alguien que siempre está haciendo algo. Estaremos mal, dicen, pero por lo menos nos apoya.
    Por otro lado está el argumento que más vale malo conocido que bueno por conocer.
    Ahora Fujimori no tiene oposición. En el '90 fue Mario Vargas Llosa, en el '95 Pérez de Cuéllar. Eran importantes opciones, pero ambos se fueron del país después de perder y ahora la gente está desengañada.
    La gente cree que lo que ha hecho hasta ahora el Presidente Fujimori era la única opción. El Presidente se da el lujo de regalar dinero a un programa de televisión como si fuera propio, pero la gente no lo censura porque no hay quien conecte con ellos de otra manera.
    Quien le salga al frente al Presidente deberá tener un discurso alternativo pero también comunicación con la población.
    No me parece que estemos en el único escenario político posible. Pero se necesita alguien que sea capaz de identificarse con la gente y de ilusionarla.
    ¿Cómo funciona ahora la opinión pública? Curioso. Mucha gente se siente culpable de su propia pobreza y asume que es producto de nuestra flojera y desidia. Creo que el gobierno ha trabajado esto sicológicamente. Hay una terrible falta de autoestima. Hicimos una encuesta interna pidiendo a los entrevistados que se identificaran con la imagen de un animal. Encontramos que muchos se ven reflejados en ratones, gallinas o perros callejeros hambrientos. Lamentable. Los peruanos ya no somos conscientes de la grandeza de nuestro pasado. No es posible que una persona que no consigue empleo piense que es por culpa suya. Entonces sólo le queda estirar la mano, esperar la dádiva y dar las gracias con su voto.
    Claro que todavía no se ha entrado del todo en el momento electoral. El escenario está marcado por tres personajes pero podrían haber más: Federico Salas, Ketín Vidal o un equis. Lo que se necesita es un líder que tenga ciertas virtudes de Alberto Fujimori, pero que también pueda ofrecer alternativas más dignas. No sólo regalos, sino cañas para pescar.

    Juan Abugattás de la Universidad de Lima
    El presidente ostenta un porcentaje alto de intención de voto por la polarización que existe en el país. Un grupo significativo en Lima quiere que se mantengan ciertos aspectos del régimen y es constante en su apoyo un 20%. Es el núcleo duro de respaldo al Presidente. Pero también hay opositores duros, que son la suma de la intención de votos hacia Andrade y Castañeda. Es improbable que haya fluctuaciones en estas facciones.
    Era de esperarse que los porcentajes de Andrade disminuyeran con el reacomodo del espectro político de la oposición tan pronto aparecieran nuevos candidatos. Desde que Castañeda salió al frente ha ido mermando el apoyo a Andrade. Sin embargo, ellos son percibidos como representantes del mismo sector del espectro político.
    El apoyo hacia Fujimori proviene de los sectores C y D. Ello se explica por el tipo de política social que se ha tenido en apoyo alimenticio y obras de infraestructrura. Por eso no sólo creen en promesas, sino que tienen un nivel para valorar ciertas obras como pavimentación de calles, mejoramiento de redes de agua y desagüe o construcción de colegios. Si no hay trabajo y no hay dinero prefieren ver hecha alguna obra. No se trata de un apoyo masivo, pero es importante.
    Si apareciese alguien con un programa alternativo claro podría mellar esta clientela del gobierno. El problema es que muchas veces estos planteamientos son demasiado densos y poco inteligibles para el grueso de la población. Quedaría entonces como tarea a los asesores crear un discurso programático de fácil digestión.