Jorge Bonifaz Carmona y serenos que, con apoyo de la Policía, desalojó tramo de Aviación.
QUITO las rejas de la plaza Manco Cápac, que se había convertido en dominio de pirañitas y prostitutas; desalojó a los comerciantes informales del emporio de Gamarra; puso en orden su municipalidad, y ahora acaba de lanzar a los ambulantes de la berma central de la avenida Aviación -situada frente a La Parada-, que era todo un monumento al caos y la delincuencia. Una tarea peliaguda; para la que era necesario, aparte de decisión, llevar bien amarrados los pantalones. Y de eso ha dado pruebas un hombre hasta hace poco anónimo: Jorge Bonifaz Carmona, el nuevo alcalde de La Victoria, distrito que en los últimos años ha tenido la mala fortuna de adolecer de autoridades incompetentes, por decir lo menos.
El alcalde de La Victoria nació en los Barrios Altos, en la misma casa "del abuelo", al igual que Alberto Andrade, su primo hermano. Pero durante gran parte de su vida -refiere- estuvo vinculado al distrito. Ahí tiene su oficina desde hace más de veinte años; asesoró hasta hace poco a dos empresas, e incluso trabajó, en los años '70, como ambulante.
Berma central de la avenida Aviación despejada. Ahora sólo queda pendiente La Parada.
-Por entonces compraba en Gamarra, donde Vicente Díaz Arce, que me daba a crédito las famosas casacas Texoro y pantalones Portofino, que vendía la docena a 5 soles. Mis clientes eran entonces los quioscos que están en la avenida Aviación. Yo les dejaba ropa y a la semana me pagaban.
-Y ahora los va a sacar. Las vueltas que da la vida, ¿no?
-Así es -responde esbozando una sonrisa. Lo que pasa es que esa gente ya no está. Los antiguos han arrendado sus puestos a nuevos informales.
Jorge Bonifaz Carmona -que está al filo de los 50 años y en vísperas de ser papá- recuerda que cuando era regidor de Lima, el alcalde le dijo: "Koko, mira como puedes ayudar en La Victoria", que ha votado por nosotros y, ahora, su alcalde se ha volteado.
Comencé a limpiar sus calles, que estaban sucias, y al día siguiente amanecían otra vez cochinas. Cerraba prostíbulos, y nuevamente se abrían. Un prostíbulo lo cerré siete veces Y seguía abierto. Al ver que eso era imposible me dije, la única manera de lograrlo es que yo sea alcalde. Sólo así se va a poner orden en el distrito.
Tras la reubicación de informales de la avenida Grau y de Tacora (avenida Aviación hasta Bausate y Mesa), faltaba habilitar este tramo para interconectar con el óvalo Higuereta (San Borja).
Entonces Andrade vio que estaba haciendo un buen trabajo, como le decían sus amigos: "Koko tiene el orden de Miraflores y -perdone la expresión- los huevos de Lima. Entonces él está clavado para La Victoria". Fue así como este barrioaltino llegó a la alcaldía de uno de los distritos más difíciles de manejar.
La berma central de la avenida Aviación fue ocupada desde hace más de 40 años. Mide 10 metros de ancho, y a lo largo de 6 ó 7 cuadras se hacinaban hasta hace unos días alrededor de 2.000 informales, que vendían, cocinaban, dormían, prácticamente vivían ahí, sin que nadie haya osado sacarlos.
La avenida tiene un ancho de 60 metros. Descontando la berma, quedan 50 metros de pista. Pero actualmente no pasan por ese sector ni siquiera 150 vehículos. Están autorizados para circular por Aviación 25 líneas y comités, pero, según estudios, circulan solamente 9.
El alcalde tenía programado desalojar a los de Aviación antes que los de Gamarra. Pero, comenta, que eso no era conveniente.
-Porque si no los de Gamarra iban a alimentar económicamente a los de Aviación. Era su sistema de autoprotección... Gamarra nunca va a estar segura si es que no salían los de Aviación, porque ahí está el centro de la delincuencia del Perú. No había otro sitio más peligroso que Aviación -recalca Bonifaz.
Monumento al caos infernal, antes del desalojo.
Como es natural, muchos ambulantes se resistían a salir de esa zona. Alegaban que ahí está su vida, su negocio, y que la municipalidad los iba a dejar en la calle. Pero las autoridades edilicias retrucan diciendo que se les han asignado 10 lugares para reubicarlos, en su mayor parte, dentro del mismo distrito.
Lo importante es que al desalojar a los informales de esa avenida, se recupera una de las arterias más extensas de la capital; que una vez libre del comercio informal tendrá cuatro carriles, a ambos lados, lo que permitirá el paso de 1.500 vehículos por hora, o sea diez veces más de los que actualmente circulan.
La tarea que se ha trazado es bastante ambiciosa."Vamos a renovar las avenidas Iquitos y Manco Cápac, la plaza también tenemos que cambiarla, el gran complejo de El Porvenir. La Victoria no tiene sitio. Es el distrito más denso de todos, tengo veintisiete mil kilómetros cuadrados. Yo soy un chacarero de la montaña. Me gusta ver el verde. El verde es esperanza."
