Caretas 1571: Controversias

Por FERNANDO ROSPIGLIOSI
Chambonadas
MENOS de dos meses después que apareciera Héctor Faisal como responsable de un sitio en Internet, usado para difamar a periodistas independientes y políticos de oposición, ya han sido puestos en evidencia sus vínculos con el gobierno peruano, específicamente con los servicios de inteligencia.
Investigaciones periodísticas realizadas por El Comercio, La República y CARETAS han desenmascarado la campaña destinada a desacreditar a hombres de prensa y políticos incómodos al régimen.
Aunque el presidente Alberto Fujimori lo ha negado, el origen de la operación es cada vez más obvio. El haber puesto a un subteniente (r) argentino, buscado por la justicia de su país como fachada de la página en Internet, es sólo una de la muchas torpezas de los poco inteligentes servicios de inteligencia.
En primer lugar, es evidente que Faisal es sólo un mercenario. Ni los pocos conocimientos militares que adquirió en su país antes que lo echaran del ejército, ni su aprendizaje de la astrología -"es un charlatán", dijo uno de sus alumnos según La República- le permitirían escribir las toneladas de basura sobre personas que no conoce, y que difunde la página de Internet de la cual es responsable.
La asociación que supuestamente representa, tiene un solo miembro en el Perú, Faisal.
En conclusión, es evidente que Faisal es sólo una fachada de alguien que se quiere ocultar.
En segundo lugar, para producir los denuestos que elaboran casi diariamente, se necesita un grupo considerable de gente dedicada a esa nauseabunda faena. Han tenido que hurgar en archivos periodísticos, políticos y de los servicios de inteligencia, además de contratar escribas dedicados a tergiversar la información y fabricar las injurias.
Todo eso bajo la dirección de un equipo de "guerra psicosocial" que determina los blancos de la campaña, su duración, la naturaleza de la misma y va evaluando sus resultados.
¿Quién tiene los recursos para eso en el Perú? ¿Quién está interesado en atacar sistemáticamente a periodistas independientes y políticos de oposición? ¿Quién carece de escrúpulos para mentir, difamar y calumniar, en los términos más vulgares y soeces, a sus adversarios? Sólo los servicios de inteligencia, puestos enteramente al servicio particular de una camarilla político-militar interesada en perpetuarse en el poder.
En tercer lugar, es obvio que Faisal cuenta con poderosísimas influencias en el Poder Judicial peruano. El cambio repentino y fuera de época de las juezas Antonia Saquicuray y Greta Minaya; la anulación de la resolución de ésta última que ordenaba el retiro de la página web agraviante, por el juez provisional Arturo Vílchez; la increíblemente veloz resolución de otra jueza negando la extradición a Argentina de Faisal, sin siquiera citarlo, todo esto indica a las claras que el subteniente (r) tiene algún omnipotente padrino en el Poder Judicial. ¿Quién controla el Poder Judicial en el Perú?
El sitio en Internet es sólo uno de los instrumentos de la campaña. Varios pasquines de sexo y violencia son también vehículos de la operación. Uno de ellos, en particular, ha dedicado durante semanas su primera plana a denigrar a Gustavo Mohme y otros periodistas de La República. Como es obvio, al público de la prensa amarilla le importa poco la política y, en todo caso, no compra esos pasquines para leer sobre asuntos políticos.
Como era de suponerse, el tiraje del libelo se ha derrumbado. Es evidente que alguien paga para que prosiga la delirante -y aburrida por reiterada- campaña. ¿Quién tiene dinero para comprar durante semanas la portada de ese pasquín?
Así como la página en Internet parodia el nombre de Aprodeh (Asociación Pro Derechos Humanos), la semana pasada empezaron a publicar un remedo de La República, que regalaron en las calles. Está escrito por los mismos que garrapatean el pasquín mencionado, con los mismos temas, los mismos personajes y el mismo estilo.
Es imposible que se trate de coincidencias. O que algún particular esté obsesionado en atacar a periodistas independientes y políticos de oposición, y gaste miles y miles de dólares en ese intento.
El presidente Alberto Fujimori ha negado que el gobierno tenga algo que ver con todo esto. Específicamente, ha desmentido que los servicios de inteligencia estén vinculados a la operación, así como que el ex capitán Vladimiro Montesinos esté relacionado con el subteniente (r) Faisal. ¿Alguien puede creerle?
Sólo Martha Chávez, que dijo que los estudiantes de La Cantuta se autosecuestraron, que Leonor La Rosa se autotorturó, que Javier Pérez de Cuéllar se autochuponeó. Ahora diría que los periodistas se autodifaman.
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