Caretas 1572: Controversias



Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

¿El Fin de Milosevic?
FINALMENTE Slobodan Milosevic y su camarilla se rindieron incondicionalmente, como exigía la Otan, aceptando todas las cláusulas que se le demandaron desde un principio. Pero hay que reconocer que Milosevic ha obtenido también algún éxito: los casi tres meses de masacres perpetradas por los militares y paramilitares serbios en Kosovo, el éxodo de cientos de miles de personas y los latrocinios que siguen cometiendo sus tropas en la retirada, han profundizado el odio, el rencor y el resentimiento entre serbios y albaneses, que era uno de los objetivos del dictador de Yugoslavia.
Pero esta vez le será difícil a Milosevic cosechar los frutos del horror que sembró para mantenerse en el poder, como ha venido haciendo desde fines de la década de 1980. En primer lugar, porque su completa derrota es obvia para todo el mundo, incluido el castigado pueblo de lo que queda de la Yugoslavia que él contribuyó decisivamente a desintegrar.
En segundo lugar, porque ahora los yugoslavos se preguntan, con razón, para qué sirvió tanto sufrimiento, si finalmente han tenido que aceptar prácticamente todo lo que se acordó en Rambouillet en marzo. El apoyo político que podía conservar se ha diluido.
En tercer lugar, porque el Tribunal Penal Internacional especial para la antigua Yugoslavia ha decidido juzgar a Milosevic y otros cuatro dirigentes por tres delitos de crímenes contra la humanidad y uno de violación de las leyes de guerra. El descubrimiento de nuevas evidencias materiales de la barbarie en Kosovo, reforzará esa decisión. Eso implica que Milosevic es un paria internacional y no puede salir de su país porque se arriesga a ser capturado, juzgado y sentenciado como cualquier criminal.

Y en cuarto lugar, quizás lo más importante, porque los países de la Otan han manifestado claramente su intención de no financiar la reconstrucción de Yugoslavia mientras Milosevic permanezca en el poder. "Si los serbios quieren vivir el futuro tendrán que librarse de Milosevic" ha dicho el secretario general de la Otan, Javier Solana (El País, 13.6.99) En el mismo sentido, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, William Cohen declaró a CNN que "el pueblo de Serbia debe mirar de frente a Milosevic y decirle: "ya llevas demasiado tiempo en el poder, márchate."
Ese es un instrumento de presión formidable que tiene la Otan y que probablemente usarán en esta ocasión. Esta vez, al parecer, no vacilarán como lo hicieron en 1991 con Saddam Hussein.
La situación de Yugoslavia también difiere en varios aspectos con la de Irak. Uno de ellos es que a pesar que en Yugoslavia no existe un régimen democrático, la camarilla gobernante tiene que guardar ciertas formas -partidos políticos, elecciones-. Existe además un reclamo democrático de la población, que tuvo la ilusión, después del derrumbe del comunismo, que podía aspirar a un régimen similar al de sus vecinos europeos.
Y el interés de los países de la Otan, lo que motivó su intervención, es lograr la estabilidad en esa convulsionada región. Para eso es indispensable deshacerse de Milosevic y propiciar un régimen democrático que reconstruya la convivencia pacífica entre los pueblos de la zona. Es decir, en este caso, a diferencia de lo que ocurrió con Irak, sí es vital para lograr los objetivos de la Otan acabar con la dictadura de Milosevic.
Por eso la victoria militar alcanzada la semana pasada es sólo una etapa. El regreso de los cientos de miles de albano kosovares desplazados es otra, así como la reconstrucción de Yugoslavia. En este terreno, los países de la Otan confían en que la ayuda económica que proporcionarán será fundamental para atenuar el resentimiento fomentado por Milosevic y el que han provocado los bombardeos. La experiencia de Alemania y Japón de la posguerra, convertidos en países prósperos y firmes aliados de los EE.UU., alientan esa esperanza. Sin embargo, quizás las cosas sean más complicadas en la balcanizada -valga la redundancia- Yugoslavia.
Por último, cabe señalar la tozudez de varios de aquellos que durante tres meses escribieron y dijeron una cantidad impresionante de necedades, como que Yugoslavia sería un nuevo Vietnam, que la Otan sería derrotada, y que defendieron a Milosevic y su camarilla de criminales. Y que hoy día se suman, sin empacho, a los delirantes discursos del dictador serbio y de Fidel Castro, negándose a admitir lo evidente.

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