Un Repunte de la Gran Fruta
El gobierno ha descubierto una nueva forma de subir puntos en las encuestas: pintar de naranja hasta los comedores populares.

El color emblemático del partido gobiernista es pintarrajeado ahora en cuanto objeto de programas de ayuda está al alcance de los funcionarios sobones. Es una politización inmoral de organismos que deberían invertir todo el dinero que reciben en ayudar, conforme a ley, a los "grupos vulnerables y en alto riesgo nutricional". Es posible que esa nueva táctica y la manipulación inescrupulosa respecto al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos hayan ayudado al Presidente Fujimori a mejorar ligeramente su ubicación en las consultas de opinión y a producir lo que parece un triple empate con Andrade y Castañeda; pero es contrario a la ética política y a la dignidad de los pobres. Además, le crea nuevos problemas dentro y fuera del país.

EL presidente Fujimori recuperó la punta de las encuestas en junio. Apoyo, por ejemplo, le asigna una ganancia de cuatro puntos en un solo mes, al pasar de 25% en mayo a 29% en junio.
¿Por qué?
Dos pueden ser las razones mayores para ese reacomodo en la voluntad de voto. En primer lugar, la manipulación respecto a cuatro terroristas chilenos del MRTA. Esa sentencia tiene fecha 30 de mayo, y ya el 1ro. de junio Fujimori se lanzaba a decir que el gobierno no liberará a ningún terrorista. El 3 de junio, insistió: "¿Qué imagen podría tener el Perú liberando a terroristas de ese calibre? Volveríamos a la década del '80."
Era una forma de trabajar al susto desfigurar el fallo, que en ningún momento habla de poner en libertad a los terroristas chilenos, sino de someterlos a debido proceso.

BROCHA GORDA

La otra causal del repunte fujimorista es sin duda la creciente politización en los programas de apoyo social. En muchos casos, se trata de suplantar y hasta liquidar organizaciones de comedores populares o del Vaso de Leche. Como se ilustra en un informe de esta edición (ver páginas 31 al 34), no se atiende a veces al fondo de la cuestión -la miseria material, el local destartalado-, pero sí se busca un nuevo tipo de color local para las sedes de la ayuda social: el naranaja.
Hay una enorme labor de brocha gorda al respecto.
Y se ha empezado a teñir de naranja los letreros con los nombres de los comedores, los postes de alumbrado público y los toldos que, combinados con blanco, sirven para ceremonias especiales. Además, los muros de los comedores populares son cubiertos por extensasa banderolas de color naranja. También los colegios fiscales remozados con ese matiz cromático.
Da la casualidad -"¡que curioso, qué rara coincidencia!", como exclama un personaje de Ionesco- que el naranja es el color de los emblemas del partido oficial.
El programa nacional de Apoyo Alimenticio (Pronaa), dependencia del Ministerio de la Mujer, parece entender que no sólo de pan vive el hombre. Y gasta en pintura lo que debería invertir en alimentación para los más pobres, conforme lo manda la ley que creó ese ministerio, hoy timoneado por doña Luisa María Cuculiza. La Contraloría General debería examinar los egresos de Pronaa, para ver si, conforme al Decreto que creó el Ministerio de la Mujer, este gasto público se dirige "en especial a las madres gestantes y lactantes y a los niños".

Contradicciones incluso en cada encuestadora respecto a voto futuro. Centro: un escenario del descaro "pictórico" oficial.Derecha: Alfredo Torres(Apoyo) y Juan Abugattás U. de Lima)

¿TRIPLE EMPATE?

La encuesta de apoyo encuentra que Andrade mantiene un 25% de voluntad de voto, en tanto que Luis Castañeda pega un salto de 19% a 24%.
Curiosamente, cuando la misma encuestadora pregunta sobre la base de proponer sólo tres nombres, Fujimori trepa 30% y Andrade y Castañeda obtienen 29% cada uno. Un virtual empate.
Una lectura de esos datos a la luz de la historia nos dice que a estas alturas del proceso electoral 1995, exactamente el 19 de junio de 1994, Apoyo daba a conocer este resultado de su encuesta de entonces: Fujimori 45%; Javier Pérez de Cuéllar 25% (lo que ahora tiene Andrade).
La diferencia está en la amplia ventaja del favorito. Al final, como se recordará, Fujimori confirmó su ancho margen al obtener el 64.2 en las elecciones de abril de 1995. El ex secretario general de la ONU quedó en 21.81%.
La situación es ahora muy distinta. Más allá de las contradicciones entre las encuestas y aún en una misma encuesta, Fujimori oscila en torno al 30% de la voluntad de voto. Esto indica que hay un70% que no vota por él y vota por otros, o no vota por nadie.
Este último parece ser el caso de un enorme freeja del electorado en provincias. En efecto, la única encuesta a nivel nacional que se haya realizado últimamente, la de Imasén, llevada a cabo entre el 24 de mayo y el 3 de junio, indica que en provincias hay un 21.8% que no elige a ninguno de los candidatos propuestos (13.9% no apoya a nadie y 7.9% no responde).
Castañeda aparece con menos votación en provincias que en Lima en esa encuesta (22.3% en la capital y 14.9% en provincias). Contrariamente a lo que los analistas y algunas encuestas dejan suponer.
Es consulta nacional, realizada resaltemos, cuando ya se había iniciado la campaña desfiguradora sobre el fallo de la Corte Interamericana, coloca en ajustado empate a Andrade y Fujimori: 27.8% para el primero, 27.7% para el segundo. Allí resulta que Lima es más antifujimorista que las provincias. En éstas, el Presidente en campaña alcanza 29%, en tanto que las tres veces coronada villa sólo le otorga 24.5%. Andrade tiene casi igual votación en ambos espacios: 28:6% en Lima y 27.4% en provincias.
Hay algunos misterios en el arte de encuestar, que no son creados necesariamente por la manipulación, sino por el método y hasta por el tipo de preguntas.
Giovanni Sartori, el insigne politólogo italiano que es un clásico del siglo XX, recuerda en su breve y fustigante libro Homo Videns. La Sociedad Teledirigida que basta, en una encuesta, con variar el orden de dos nombres para obtener respuestas diferentes: "un sondeo Roper de setiembre de 1988 da como resultado que cuando el nombre de Dukakis (el candidato demócrata a la presidencia) se menciona en primer lugar, Bush (su antagonista republicano) se ponía 12 puntos por debajo; un resultado que se reducía a cuatro puntos cuando se decía primero el nombre de Bush".
Esto explicaría por qué Castañeda aparece, en la misma encuesta de Apoyo, con 24% por un lado y con 29% por otro, dependiendo del tipo de pregunta. Ocurre que el hombre de la calle y la mujer de su casa no siempre tienen una opinión firme. Por lo demás, las consultas de opinión son retrato de un instante, ambulatorio espejo de un panorama móvil.

¡NO HAY PRIMERA SIN SEGUNDA!

El lunes, Fujimori despejó una nube gris que pendía sobre el proceso electoral inminente: no se eliminará la segunda vuelta. Durante meses, había circulado el rumor de que el gobierno, en vista de que Fujimori de ninguna manera va a ganar en primera vuelta, es decir, con más del 50% de los votos, se proponía eliminar la segunda vuelta. Con ello, podría ser elegido quien tuviera la primera mayoría simple: así alguien sacaba 30% de los votos; pero los demás obtenían una votación inferior (29% ó 25%, pongamos por caso), el Presidente sería -adivina, adivinanza- el del 30%.
Era la única posibilidad de una cuasi segura re-reelección. La pugna es ahora, por llegar siquiera segundo, para pelear en el segundo asalto. La matemática electoral indica que Fujimori gira alrededor de un 30% sólido y tiene, por lo menos, la posibilidad de llegar segundo. A él le convienen, por eso, las que fragmenten el resto del electorado y que no le quitan votos a él.
El sueño de Fujimori debe consistir en no enfrentar al Alcalde de Lima para la segunda oportunidad.
Eso explica por qué, al mismo tiempo que, con acierto, precisa que no se va a eliminar la segunda vuelta, arrecia la campaña de los alborotados callejeros contra Andrade. Hasta el punto en que la policía ha empezado a resguardar con una tanqueta la casa del burgomaestre.
Por otro lado, algunos errores de Andrade puedene estar jugando contra él. Por ejemplo, el desenfadado apoyo a su hermano Fernando en la candidatura por la reelección en Miraflores, los vicios de Larcomar y las malandanzas del regidor Augusto Claux en materia de paneles publicitarios parecen haber afectado, aunque no en proporción catastrófica, sus aspiraciones presidenciales.
En todo caso, su partido, Somos Perú, ha demostrado una robustez inesperada, y no sólo a escala capitalina. La prueba es el honroso empate de voluntad de votos que Andrade obtiene en Lima y en provincias.
La naranja de jugo fiscal tiene en Somos Perú un corazón duro de roer.


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