El Sermón de la Patraña
El Presidente reclama debate político alturado, mientras su gobierno derrocha dinero en la prensa más sucia de América Latina.

"Una gran contribución de la prensa sería la de hacer que el próximo proceso electoral tenga un gran soporte informativo. Esto puede lograrse si, más allá de posibles antipatías o prejuicios, se cumple hidalgamente con la función de mantener debidamente informado al público".
¡Qué hermosas frases! Lástima no más que quien las pronunciara fuera el presidente Fujimori, porque alguna responsabilidad tiene él en el sustento oficial que reciben ciertas hojas que contaminan el ambiente político y ético del país.
Las nobles palabras del primer mandatario fueron pronunciadas en la juramentación de la nueva directiva de la Asociación de Radio y Televisión del Perú, que ahora preside, significativamente, José Enrique Crousillat, de Canal 4.
Entre los invitados estaba la Dra. Laura Bozzo. Fujimori no se refirió, por supuesto, a ella, cuando dijo que "hay articulistas que me lanzan proyectiles de todo calibre. Conozco la trayectoria de todos ellos, pero la libertad de mimetizarse es también parte de la libertad de prensa".
Laura, que era artillera, ahora sólo dispara hacia Palacio besitos volados.
El discurso del flamante teórico de la comunicación no tiene pierde. El Presidente lanzó, también una invocación para que el proceso electoral no sea un festival de promesas. Ciertamente no lo expresó, pero entendemos que quiso decir: "no hagan como yo, que en 1990 prometí que en caso de ser elegido no implementaría un shock económico y al mes de elegido descargué un paquetazo que hasta ahora se recuerda".
En uno de los arranques de sinceridad del Presidente se deslizó este pasaje: "Estoy seguro que todos, medios de comunicación (en especial la radio y televisión), comunicadores y público, queremos un país mejor". Efectivamente.
Fujimori dijo también que espera "propuestas concretas para afrontar dos temas trascendentes: los mecanismos para superar la actual recesión, tan fácilmente criticados desde los balcones, así como la garantía de estabilidad macroeconómica, esencial para seguir echando las bases del desarrollo nacional".
Interesante, porque lo que ha sucedido recientemente es que se han cerrado tribunas (no balcones), y sobre todo en la televisión, a fuerzas políticas que no son del gobierno.
Mientras tanto, el régimen financia una diversidad de cloacas para injuriar a sus adversarios o críticos.


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