Desde Tony Blair hasta Corín Tellado en nuevo libro de A. Vargas Llosa.
Desde unas instalaciones alfombradas de cucarachas y con aspecto de refugio de balseros colombianos, según sus propias palabras, y alertado por su padre Mario para que no aceptara el trabajo, Alvaro Vargas Llosa decidió conducir un programa de radio en Miami por la madrugada entre julio y diciembre de 1998. Durante esos meses, su nula experiencia en shows hablados se transformó en deslumbramiento frente a la magia de la voz, y logró tener como invitados, generalmente por línea telefónica, a políticos, presidentes, un par de nobeles y personalidades del espectáculo internacional.
A. Vargas LLosa y J. M. Aznar. En palabras del primero: "¿Hay sangre en las venas de este hombre, el más poderoso de la lengua española?"
EL producto de la experiencia es el libro "Cuando hablaba dormido", donde reúne 31 de las entrevistas que pudo realizar frente al micrófono.
Entre la política y la cultura -entendida esta última en su acepción más amplia y cosmopolita- Vargas Llosa reúne un buen conjunto de experiencias dialogadas. Aunque él considere las entrevistas políticas, genéricamente, las más previsibles, aburridas y cliseteras, desde que se leen las confesiones del presidente del gobierno español, José María Aznar, "el silencio es una de las obligaciones más duras de un gobernante", pasando por sus manías literarias con Lorca y la poesía amorosa, se comprende que, al menos con los poderosos, Vargas Llosa anhela cierta humanización. Así se pasean Tony Blair -otro de los pesos pesados- y la disolución de las alas políticas en favor del pragmatismo de lo acertado (sazonado con algo de fútbol), y personajes más cenicientos como el preso Francisco Galán, uno de los jefes del Ejército de Liberación Nacional colombiano, o el nicaragüense Daniel Ortega, acusado por su hija de violación.
El rey Juan Carlos y G. Cabrera Infante, personajes también frecuentados por el periodista y escritor.
Ciertamente la segunda parte del libro es la más sabrosa y donde se hallan los perfiles más fascinantes. Aparecen la autocomplacencia transportada de la best-seller Isabel Allende, el ego rebalsado del artista Fernando Botero y la amarga nostalgia en el exilio del cubano Cabrera Infante. Especialmente recomendables son las conversaciones con Jaime Bayly, Camilo José Cela y el esperpéntico Raphael (cuya semblanza introductoria es infalible: entre la puerilidad y la grandeza). Los nobeles Salman Rushdie y José Saramago son estaciones obligadas. Decepcionantes la etiqueta aburrida de Plácido Domingo y las desangeladas respuestas de la filipina Isabel Preysler.
Álvaro Vargas Llosa es siempre un entrevistador incisivo, lo que no le hace perder educación ni respeto por los entrevistados. Retórica y coquetería al servicio de la respuesta sorpresiva: "Fidel Castro es una mosca flotando en el vaso de leche de América Latina", del presidente del El Salvador, Armando Calderón Sol; "cómo le dices que eso es una arbitrariedad a un tipo que le metieron a toda su familia en el horno" del jazzista Paquito D´Rivera, a propósito de la negativa de Israel de tocar a Wagner y de una curiosa universalidad del lenguaje musical. Este el sexto libro de Vargas Llosa. (L.A.)
