Caretas 1574: Controversias



Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

Destruyendo A Los Competidores
LA campaña de aniquilamiento de sus rivales políticos le va dando frutos al presidente Alberto Fujimori, si le creemos a las últimas encuestas. Todas muestran un repunte del candidato-presidente y, después de mucho tiempo, todas -excepto la de la Universidad de Lima- indican que Fujimori superaría en la primera vuelta a sus potenciales competidores en las elecciones del 2000, aunque perdería sin atenuantes en la segunda ronda.
Probablemente uno de los factores que han contribuido a levantar la alicaída popularidad presidencial, ha sido su campaña de rechazo al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sobre el nuevo juicio a cuatro ciudadanos chilenos. La mayoría de la población se opone a la resolución de la Corte. Según Datum por 68% a 22%, de acuerdo a la U. de Lima por 53% a 30%.
Esta ha sido una típica operación de manipulación, aprovechando un tema en el que Fujimori y los especialistas castrenses en guerra psicológica sabían que contaban con un punto de partida favorable. Es decir, teniendo desde el comienzo una base proclive a la posición del gobierno en la población, han mantenido artificialmente la noticia en primer plano durante varias semanas, exprimiéndole hasta la última gota de beneficio político.
Incluso el Presidente ha aprovechado la cumbre de Rio de Janeiro para volver sobre el tema, a sabiendas que en ese ambiente no tendría una acogida favorable. Pero lo que le interesaba era el consumo interno, el rebote de la noticia en el Perú. Asimismo ha vuelto a repetir el cuento sobre un supuesto atentado terrorista contra él, historia sobre la que también ha insistido en viajes anteriores.
Y volverá a arremeter contra la CIDH cuando la comisión de ministros que ha formado se pronuncie, repitiendo las mismas cosas que ya han dicho hasta la saciedad.

Pero de lo que se trata es mantener la noticia en alto y la atención del público centrada en ella. Y eso sólo pueden hacerlo porque controlan casi totalmente la televisión y la radio, y parte importante de los medios escritos. De lo contrario ésa habría sido una noticia de primera plana sólo un par de días y no todo el mes de junio.
Además, como siempre hacen, tergiversaron sistemáticamente la información haciendo creer que la sentencia de la Corte implicaba poner en libertad a los chilenos, que en el futuro todos los terroristas podrían reclamar nuevos juicios, etc. Esas falsedades sólo pueden tener impacto si se cuenta con el control de una TV que no cuestiona, ni contradice, ni investiga.
En suma, utilizar ese tema ha beneficiado enormemente al gobierno porque ubica el debate donde ellos quieren colocarlo: en el pasado. Terrorismo, hiperinflación, Alan García son -y serán- los asuntos claves de la campaña reeleccionista de Fujimori, al lado de los regalos y las inauguraciones con el dinero de todos los peruanos.
La otra pinza de la tenaza es la guerra sucia contra los rivales y la prensa independiente. La primera víctima ha sido el alcalde Alberto Andrade, acosado sin pausa por ex trabajadores del municipio, manifestantes contratados que lo apedrean en provincias, organismos estatales que lo investigan y denuncias que lo enlodan, amplificadas hasta el paroxismo por los medios oficialistas.
Sin embargo, hay que admitir que Andrade ha puesto lo suyo. Por ejemplo, postular otra vez en octubre pasado al regidor Augusto Claux, sobre quien pesaban serias acusaciones por el asunto de los paneles publicitarios, fue un error del cual debe estar arrepintiéndose. Seguir defendiéndolo fue peor.
Logrado el objetivo de minar al Alcalde, pasarán a tratar de demoler, con armas similares, a Luis Castañeda. De hecho, ya empezaron, procesando a varios de sus antiguos colaboradores en el Seguro Social, institución que Castañeda mejoró sustancialmente y que es la plataforma de su sorprendente popularidad.
No cabe duda que ése será el motivo favorito de los especialistas del gobierno para acabar con otro de los rivales de Fujimori. Pronto abrirán totalmente las compuertas de sus cloacas y dejarán caer toneladas de inmundicias sobre Castañeda.
La eliminación o esterilización de lo poco que sobrevive de prensa independiente es, por último, otro de los objetivos de la operación reeleccionista. Para que no queden dudas de dónde viene la agresión, están las declaraciones de la ministra Luisa María Cuculiza calificándola de "prensa desgraciada", justificadas y celebradas poco después por el presidente Fujimori.
La "rectificación" de Cuculiza que ahora dice que confundió a periodistas con terroristas, es peor que su injuria primitiva.
Así, con prisa y sin pausa, continúa la operación de exterminio de los que se oponen a la perpetuación de la corrompida cúpula civil-militar en el poder.

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