La Torta Bancaria
Cómo ganar amigos (y algo más) con
el depósito de fondos públicos.

Con Joy Way crece la tajada de ciertos bancos.

Escribe RAFAEL HIDALGO

MIENTRAS el ministro de Economía, Víctor Joy Way, trata de capear el temporal financiero emitiendo bonos para el canje de cartera pesada y el reforzamiento patrimonial, los depósitos del gobierno se siguen incrementando en el sistema financiero. Hoy más que nunca el peso gubernamental se siente en las bóvedas de cada banco.
El presidente Alberto Fujimori, quizá sin quererlo, ha conseguido así cristalizar el más caro sueño del ex presidente Alan García. Se ha convertido en factótum del sistema bancario. Con los US$ 2,653 millones de fondos públicos que tiene depositados en las bóvedas de los bancos privados, cualquier decisión de retiro o depósitos puede ser la diferencia entre la vida (Banco Latino) y la muerte (Banco República).
Justamente desde que en la CADE de Ica, en 1993, el presidente de Confiep Jorge Picasso propuso por primera vez la reelección presidencial, estos fondos: Fonavi, IPSS y las cuentas de las empresas públicas (Corpac, Petroperú, Enapu, etc.) han dejado de depositarse en el Banco de la Nación para canalizarse en los bancos.

Dionisio Romero: US$ 218 millones menos en 6 meses.

EL QUE PARTE Y REPARTE

El monto no es desdeñable y asciende a más del 20 % del total de los depósitos bancarios. Claro que no a todos los bancos les toca este promedio. A algunos les corresponde en paila de tropa y a otros en plato de postre. Además, en la captación de estos fondos los banqueros no requieren ofrecer fabulosos premios en vistosas campañas publicitarias.
La distribución de fondos públicos la realiza el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a través de una oficina que responde al onomatopéyico nombre de la OIOE (Oficina de Instituciones y Organismos del Estado). Esta ha dispuesto que todos los organismos públicos realicen sus depósitos de acuerdo con un fantasmal reglamento de subastas que no se ha publicado en el diario oficial El Peruano (CARETAS 1545).
El criterio de selección se sustenta en la tasa que ofrezcan los bancos previamente seleccionados en una lista corta. Esta -según la OIOE- es preparada por la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). "Estos fondos no pueden ser retirados libremente", confesó con incomodidad un gerente de EsSalud. Deben mantenerse por un plazo mínimo de tres meses.
Sin embargo, los resultados de esta distribución demuestran que la selección no tiene como parámetro los indicadores de salud financiera ni el patrimonio del banco beneficiario. (Ver tabla).
La experiencia reciente del Banco República es elocuente. Declarada el 24 de noviembre último la insolvencia, habría US$ 80 millones de fondos públicos por recuperar, pero sus activos no llegan ni a la cuarta parte de esa suma.
Lo cierto es que los depósitos de fondos públicos generan una seria distorsión para el BCR, que otorga líneas de redescuento y controla el nivel de encaje, y para la SBS, que controla el apalancamiento. Basta un retiro de fondos ordenado por la OIOE, y adiós banco.
Este reparto de fondos con tinte mercantilista no responde a las leyes del mercado, pese a que el ministro Joy Way ratifica cada vez que puede su adhesión a la prédica liberal. Más bien trae al recuerdo la infausta asignación del dólar MUC.
No hay que olvidar que aquí y en la China los bancos otorgan jugosos incentivos por la captación de fondos de las empresas del sector privado, incentivos que se incrementan en épocas de iliquidez. (Algunos bancos como el BCCI fueron más allá, con resultados que lamentamos).
El reparto de fondos públicos se inició en la gestión de Jorge Camet y luego fue continuado por su sucesor, Jorge Baca. Este trató de poner algún "orden", al exigir que los depósitos se subasten y que se coloquen en soles. Por un largo período, el encargado de la OIOE fue Pedro Sánchez (ex presidente del CEPRI de Electroperú) y quizá por ello no sorprendió en los ambientes financieros la incorporación de Jorge Camet al directorio del Banco de Crédito y de su asesor Fritz Dubois al del Banco del Progreso. De repartidores a captadores.
Empero, este feliz verano tuvo un invierno adelantado cuando Joy Way removió a Pedro Sánchez de la OIOE y colocó en su lugar a una técnica de toda su confianza: María Lía Iwasaki.

EL REPARTO

La irracionalidad del reparto salta a la vista. En los corrillos bancarios resulta un enigma la razón por la cual el Banco Financiero (de capitales ecuatorianos) es el más beneficiado en términos relativos, ya que sus depósitos de empresas públicas ascienden a US$ 122.7 millones (cifra que supera en cinco veces su patrimonio). El gerente financiero de un banco comentaba, a manera de chanza, que quizá este privilegio forme parte de una de las cláusulas del reciente Acuerdo de Paz, porque, desde que asumió Joy Way, los depósitos públicos en el Financiero han crecido en US$ 56 millones (una variación de 83%).
Los bancos que siguen en esta rueda de la fortuna son el Banco Nuevo Mundo (Grupo Levy) y el Banco del Progreso (grupo Winter-Galsky), ya que han recibido fondos públicos que casi cuadruplican sus patrimonios.
Por lo visto, una de las mayores virtudes del flamante gerente general de Banco Nuevo Mundo, José Hopkins (ex gerente general del Banco Financiero), es la de captar depósitos del sector público. Por lo pronto tiene como meta inmediata por lo menos mantener los US$ 145 millones de fondos públicos que reposan en sus bóvedas.

El favorecido banco del Grupo Winter-Galsky y el Financiero (ecuatoriano), engreído mayor.

Otro banquero que observa como el zorro (sin alusiones personales) las uvas señaló con cierta envidia que la suerte de este banco seguramente se la habría contagiado una afortunada clienta para un préstamo de vivienda, la señorita Blanca Nélida Colán, titular de la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público (CARETAS 1545).
El Banco del Progreso, vinculado al grupo Winter (administrador de Canal 2) -y a Isaac Galsky-, cuenta con fondos públicos que representan el 91.7% de sus depósitos. Es decir, su relación con el Estado es vital. US$ 105.4 millones que permanecen en sus bóvedas pertenecen al sector público y a lo sumo US$ 9 millones a sus otros clientes.
En ambos bancos, de los grupos Levy y Winter-Galsky, los fondos públicos han crecido en los últimos seis meses, coincidiendo con el período Joy Way.
Por cierto, en este semestre algunos bancos no han tenido la suerte de estas tres instituciones bancarias. Es más, se han visto afectados por el retiro de una parte sustancial de estos fondos, como es el caso del Banco Sudamericano (al que le va muy bien), el Orión, el Latino, entre otros.
Pero quizá el más perjudicado en la "era Joy Way" es el Banco de Crédito, que ha sufrido un retiro de US$ 218 millones, pasando de US$ 533 millones en octubre de 1998 a US$ 315 millones en abril de 1999 (una caída de -40%), pese a que su índice de morosidad es mucho menor que el de muchos de los bancos que se siguen beneficiando.
Esta escalada de retiros no tiene un correlato político, porque Dionisio Romero no es precisamente figura incómoda al régimen. No sólo viene pidiendo un shock de confianza, sino que ahora, sobre todo por sus recientes declaraciones, es considerado un ingrediente de ese shock. Con su tradicional olfato de zorro, ha reverdecido la frase que dedicaron a su paisano Juan Velasco Alvarado: "Chino, contigo hasta la muerte".


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