Homeopatía Contra La Gripe

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

¿Sabes qué?, ya decidí que después de Martucha tratando de sonreír, la cosa que más me acerca al abismo insondable de la condición humana, hija, es la gripe. No sabes, la semana pasada me dio una de una intensidad que yo no recuerdo, pucha, sino desde cuando yo tenía ocho años, me acababa de violar el chofer de mi abuelita, el Chi-Cho-Chu Velasco nos había quitado Tumán, Casagrande y Collagua, yo recién había descubierto a Sartre y a Camus y a mi papi le llenaron de cholos el directorio con no sé qué populismo de la Comunidad Industrial; dime si no era para somatizar casi hasta la muerte.
Esta vez, hija, con treintidós años más, la cosa fue de cague. El peor día amanecí en tal estado que intenté agarrar mi novela de Virginia Woolf que estoy leyendo en galés para no perder esa lengua y te lo juro que pucha, o sea, sentía que en realidad lo que tenía ante mis ojos era un discurso de Alan García y te lo juro que me cayó tal moqueadera que tuvo que venir la Jesikah´s Jesseniah´s con su bacinica a recibir el producto de mi alucinación griposo-presidencial, de horror.
Casi en agonía llamo a Maripí, que es una hipocondriaca de las que ya no hay, y debo haberla agarrado tirando, porque a mi pregunta de qué hacer con semejante gripe, sólo atinó a contestarme:

a.. Según la homeopatía, pucha, tienes que poner la cabeza en otra cosa: mira los noticieros locales en la televisión y no me vuelvas a joder con el teléfono, ¿quieres? Pues nada, le hice caso y por supuesto que antes de poner los noticieros matutinos nacionales me tomé cuatro urbadanes y dos Prozac porque una nunca sabe y te lo juro que el despliegue de cosas raras que pasó ante mis ojitos legañosos fue de tal magnitud que pucha, en efecto, se produjo un equilibrio homeopático que terminó echando de mi organismo todos los virus, y a las dos horas yo ya estaba corriendo en el parque del frente, hecha una arúgula fresca, de maravilla.
Por eso desde aquí, pucha, yo quiero agradecer a los personajes que hicieron posible mi rápida recuperación:
a.. A un grupo regio de fumones y putas que han sido llamados al Poder Judicial, pucha, por no sé qué narco con cara de cantante aprista de chicha llamado ni más ni menos que Peter Ferrari, y que resultó siendo el descubridor de Susy Díaz, qué Colón ni indias boyantes. A ellos les debo que me bajara la fiebre.
b.. Mi congestión nasal desapareció del todo cuando me encontré con Dionisio diciendo en buena cuenta que, o sea, si no hay solución, el Chino continúa. Dioni, te debo una comidita para que me expliques, pero bien entre nous, ¿ya?
c.. Cuando aparecieron juntitos los dos, Lajo y Abanto Pongo, pucha, con el lamparón de cristal del Salón de los Pasos Perdidos de fondo y toda esa torta versallesca que decora el habitat de los padres de la patria como marco referencial, qué quieres que te diga, o sea, todo el malestar de cuerpo se me desapareció como por milagro. Gracias chicos, ya los iré a visitar a la cárcel con mi portaviandas.
d.. Bueno, cuando pusieron a El Innombrable en el podio central del enorme auditorio de la ONU, hija, con ese rictus de personaje de Kurosawa en pleno Sapuku, pucha, diciendo que hay miones de perguanas que quieren salir de la pobreza tomando la misma píldora anticonceptiva que tomo yo, no sabes, el dolor de oídos voló como un canario al que le abres la jaula y yo le agradecí al Chino for ever and ever, y de paso, a la cachaca de la Cuculiza, que estaba ahí detrás con su cara de tronada.
e.. Me quedaba únicamente una tos de Rotweiler que parecía intratable; ¿quieres saber quién me la curó?: Espichán. Porque justo agarré cuando le preguntaban sobre el issue de Costa Rica y antes de que comenzara a responder yo pensé, "si los peruanos hemos evolucionado al punto de poner una sachavaca vestida de Príncipe de Gales en el Congreso, ¿qué diablos es una tosecita?"
Y se terminó, agarré mi set de jogging y no me paró nadie. Les juro que la receta no tiene pierde, y si no me creen prueben el efecto Fernando Andrade en un cáncer al colon, les juro que el caso ya pasó a los anales de la medicina. Chau, chau. (Rafo León).


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