Nuestro Hombre En La Habana
Javier Corrochano viajó a Cuba para recoger a Bruno Chiappe y convencerlo de que se acoja a la Ley de Arrepentimiento.

La participación del abogado Javier Corrochano en el caso Chiappe fue más que circunstancial. Derecha, panorámica de La Habana, Cuba.

EL propio abogado Javier Corrochano Patrón ha refrendado en un escrito una versión algo asombrosa que había llegado a CARETAS hace algún tiempo y que la revista buscaba confirmar.
Corrochano viajó hasta Cuba para buscar y convencer al corredor de autos y traficante de drogas Bruno Chiappe Ebner, recién fugado milagrosamente del país el 4 de abril, que regrese al seno de la Patria y se acoja al DL 896 -la ley de arrepentimiento para delitos de narcotráfico.
El letrado, que antes se preciara públicamente de su amistad con el doctor Vladimiro Montesinos, salió de Lima el 7 de abril en el vuelo 640 de LACSA y llegó a La Habana a las 9 de la noche tras hacer escala en Costa Rica.
Corrochano se habría reunido con Chiappe en un hotel de lujo como el Meliá Cohiba de La Habana, y queda por establecer si en este extraordinario cónclave estuvo presente el panameño Boris Foguel, la presumible joroba internacional de la banda `Los Camellos'.
Si lo estaba, no debe haberse sentido particularmente entusiasmado ante la posibilidad de que se entregue su cómplice y desembuche todo lo que sabe. Y en circunstancias normales, esa reticencia podría haber sido peligrosa.
Después de todo, este personaje de origen español fugó a La Habana hace algunos años después de haber sido acusado de complicidad en el asesinato de una pareja de traficantes en Panamá, y allí hizo un segundo hogar ya que Cuba parece haberse convertido en los últimos tiempos en un 'duty free' del tránsito de estupefacientes.
Es de suponer, por tanto, que Chiappe viajó a La Habana para refugiarse con Foguel.
Pero quizás las circunstancias no eran tan normales y hubo un extraordinario (e inexplicado) entendimiento civilizado entre las partes. Es imposible aclarar este aspecto apasionante del trámite (o si hubo que escapar de Foguel por el malecón), ya que Corrochano se niega a dar una entrevista a CARETAS.
Corrochano asegura que él no trata casos de narcotráfico, que por eso no defiende a Chiappe y ha encargado el proceso a otro abogado, Ricardo Araujo, pero que viajó a Cuba a pedido de doña Hilda Ebner viuda de Chiappe, la sufrida madre del corredor corrido, para convencerlo de que se acoja a la ley de arrepentimiento.
Ahora bien, el DL 896 es un dispositivo legal que tiene sus complejidades. Por ejemplo, no debe beneficiar a los cabecillas.
¿Cómo demostrar que Chiappe no era un cabecilla?
En el ambiente automovilístico se dice que la banda `Los Camellos' adquirió su nombre de la preferencia de Chiappe por los cigarrillos Camel. Esa puede ser una habladuría, pero el hecho es que al volver Chiappe desenterró un tapado de dos toneladas de PBC en su fundo `La Bodega' de Cañete, y un poco más allá un excelente laboratorio para elaborar clorhidrato.

Bruno Chiappe y Boris Foguel, según la Policía, cabecillas de la banda de `Los Camellos'.

Y esa concentración de insumos y equipos no apunta a un soldado raso de la organización. Por tanto, Corrochano debe haber recurrido a toda su elocuencia para convencer a Chiappe.
Hace una semana, CARETAS 1575 (`De los Andes a los Alpes') supuso que en La Habana Chiappe midió la posibilidad de ser capturado a pedido de las autoridades suizas del Cantone de Ticino, que querían antes interrogarlo por el "reciclaje" en 1997 del equivalente de unos 4 millones de dólares, que han congelado dos cuentas suyas en la Societá di Banka Svidzzera di Lugano y que ahora deben estar convencidas de que el dinero provenía del tráfico de estupefacientes.
Mejor arrepentirse ante compatriotas comprensivos, puede haber pensado Chiappe, que pasar años en una cárcel suiza comiendo queso con huecos.
Pero el abogado de la familia Chiappe asegura haber desconocido esas serias dificultades, a pesar de que no sólo afectaban a Bruno sino a su esposa Rocío del Castillo y a su cuñado Lorenzo La Rocca Parisi, actualmente prófugo. Así que él no debe haber usado ese argumento.
Corrochano se queja ante el Quinto Juzgado Penal, donde ha sentado una denuncia contra el periodista Orazio Potestá, que en CARETAS se pretende vincularlo al caso Chiappe.
En realidad, más vinculado no puede estar, pues esa gestión que realizó en La Habana no fue propia de un abogado sino de un hermano.
Lo extraño es que siga insistiendo que no fue "milagrosa" la fuga de Chiappe por el Aeropuerto Internacional cuatro días después que las autoridades (gracias, se dice ahora, a un soplo recabado por la Policía y no por el SIN) descubrieran 2.3 toneladas de cocaína pura en un contenedor de pescado en el Callao.
Corrochano afirma por escrito que hasta ese 4 de abril "Chiappe no tenía impedimento legal para salir del país". ¿Cómo lo sabe y, sobre todo, como lo sabía Chiappe?
Puesto que a esas alturas ya se habían interrogado a 27 personas y detenido a 6, los sabuesos difícilmente pueden haber ignorado el olor del hombre que guardaba dos toneladas adicionales en su fundo.
Más aún, una versión recogida por CARETAS indica que el 21 de marzo un camión refrigerado blanco marca Hyundai, de placa XQ-5942, llevó las 90 cajas de pescado con cocaína a la empresa Setepo S.A. en el puerto del Callao, y que ese camión había sido adquirido por Bruno Chiappe el 20 de marzo. Si es así, la pista estaba cantada.

NUEVA RUTA DE LUJO

CARETAS se interesa en todos estos detalles, no por mortificar al doctor Corrochano, sino porque se trata de uno de los casos de narcotráfico más importantes de la historia. Y si se recuerda que pocos días después salieron exitosamente por el Callao otras cuatro toneladas de cocaína que eventualmente fueron detectadas en Holanda, no es extraño que los ojos de la prensa y del país estén fijos en esta ruta de lujo y sus conexiones.
A principio de mes el ministro de Defensa, Carlos Bergamino, planteó la realización de un conversatorio en el que participarían todos los altos mandos militares además de las jefaturas de la DIRANDRO y del SIN, y naturalmente el "asesor" cama adentro doctor Vladimiro Montesinos. A ello se sumaría personal de la embajada norteamericana encabezado por el embajador Dennis Jett.
El propósito era discutir el narcotráfico "teniendo en consideración que los carteles y firmas..., (según) informaciones de inteligencia, actualmente están redefiniendo rutas de envío de las drogas, básicamente a lo largo de nuestra extensa costa...". Al general le faltó añadir "y especialmente por nuestro principal puerto".
No se sabe si este conversatorio se llegó a realizar, pero en todo caso la iniciativa contrastó con el pronunciamiento el 1° de julio del Subcomité de Operaciones Exteriores del Comité de Asignaciones Presupuestales del Senado de EE.UU. que textualmente dice:
"Este Comité ha expresado reiteradas veces su preocupación por el apoyo de los EE.UU. al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). El Comité continúa recibiendo versiones de que investigaciones sobre presuntos casos de corrupción en el SIN son rutinariamente trabadas, que el SIN ha retenido información de sus contrapartes norteamericanas, y que el SIN continúa intimidando a periodistas y opositores del gobierno...".
Dado que el hallazgo de las 2.3 toneladas de cocaína el 1° de abril fue presentado principalmente como una proeza del SIN, ¿no es lícito preguntarse si en esas idas y venidas de Chiappe no ha habido o hay algún enjuague especial?


Rectificación

  • En algunas ediciones de CARETAS en las que se trató el caso de la banda de narcotraficantes de `Los Camellos', se dio a conocer la denuncia de una persona que afirmaba estar siendo chantajeada por el abogado Javier Corrochano Patrón bajo la amenaza de ser involucrada con el tráfico ilícito de drogas.
    Luego, CARETAS pidió a esta persona que vuelva a ratificar su denuncia pero no lo hizo, y más bien la cambió.
    En ese sentido, a la luz de este hecho consideramos ahora que dicha versión no se ajustó a la verdad. (Orazio Potestá) .


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