Jett: Rumbo Democrático
El embajador de Estados Unidos se despidió del Perú marcando la frontera entre el autoritarismo y el Estado de Derecho.

Horas después de pronunciar el discurso del 4 de julio, donde fiel a su particular estilo, alentó fervientemente la defensa de la democracia peruana, el embajador de EE.UU. Dennis Jett enrumbó hacia Atlanta. Poco antes, CARETAS entrevistó al diplomático quien con la franqueza que caracterizó su gestión en nuestro país en el transcurso de los últimos tres años, volvió a enfatizar la importancia que EE.UU. otorga al fortalecimiento democrático y el respeto de los derechos humanos, amén de las políticas de libre comercio y la lucha contra la droga.

Dennis Jett:
"la falta de
institucionalidad
es de responsabilidad,
más que
de las Fuerzas
Armadas, de los
políticos civiles".

Escribe: KELA LEON

BAJO un gran toldo decorado con guirnaldas blancas, azules y rojas, los más de dos mil invitados a la celebración del 4 de julio, Día de la Independencia de Estados Unidos, aguardaban el viernes pasado, el tradicional mensaje del embajador en el Perú, Dennis Jett. La expectativa crecía por partida doble tanto entre sus "amigos como en sus detractores", a decir del propio diplomático, quien también concluía sus funciones, luego de tres años en el país. El día anterior, dos resoluciones aprobadas por el Congreso americano habían cuestionado la débil institucionalidad democrática, la falta de transparencia gubernamental y los desbordes de los servicios de inteligencia en el Perú.
Muchos especulaban que fiel a su estilo mordaz, Jett añadiría algún comentario alusivo a su discurso de despedida, cuyo contenido desde ya prometía controversia. El año anterior, el embajador sorprendió con su cerrada defensa de la libertad de expresión. Nunca más dejó de protestar por el acoso y las campañas de la prensa amarilla contra algunos periodistas. Ese mediodía, Jett no decepcionó. Imaginándose un viaje de retorno al Perú, para que su hija Noah, nacida hace dos años, conozca su terruño, el lánguido funcionario puso el dedo sobre la llaga. "¿Será un país donde los medios de comunicación ofrecerán información? ¿Será un país donde el sistema de justicia es imparcial? ¿Será un país donde el Congreso inspire confianza? ¿Será un país donde las armas y el poderío del gobierno sean empleados para mantener la democracia? ¿Será un lugar donde los ex Presidentes merezcan un lugar en la historia o simplemente un lugar en el exilio? ¿Será un país donde los derechos humanos sean derechos de todos o el privilegio de pocos?".
Para entonces, las reacciones de la audiencia estaban divididas. Desde la incomodidad reflejada en la ininmutable expresión de los ministros Fernando de Trazegnies y Víctor Joy Way, quien optó por mirarse los zapatos, y del nutrido grupo de oficiales de las fuerzas armadas, hasta las sonrisas nerviosas de sus compatriotas. Y el deleite de simpatizantes, políticos, periodistas y defensores de los derechos humanos.
Sin embargo, ninguno de éstos esperaron el epílogo, casi épico, que siguió. "Aunque se pueda reprimir por cinco, diez o quince años, el deseo de un pueblo de disfrutar de sus propias libertades y sus propios derechos, no se puede hacer para siempre y a la larga triunfará".

En Lima, como en Mozambique,
la locuacidad de Jett provocó
la ira de sus detractores.

LA EXPERIENCIA AFRICANA

Sin duda las experiencias que más marcaron a Jett durante sus 27 años en la carrera diplomática sucedieron en el Africa. Precisamente en Malawi, Liberia y Mozambique, países abatidos por despiadadas dictaduras y cruentos conflictos internos. Cuando era primer secretario de la embajada en Liberia, a principios de los '90, se desencadenó la brutal guerra civil que terminó con el régimen del sanguinario Samuel Doe. Fue en este inhóspito ambiente donde se casó con Lynda Schuster, la escritora y ex corresponsal de guerra del diario nuevayorkino The Wall Street Journal. A la periodista la conoció cuando ella lo entrevistó en Washington como oficial del Departamento de Estado encargado de asuntos argentinos. Ante la escalada de la violencia, que incluía la presencia de cadáveres arrojados en la puerta del complejo diplomático, Schuster tuvo que abandonar Liberia.
Fue en Mozambique, su anterior parada al Perú, donde el estilo directo de Jett suscitó tantas controversias como en nuestro país. (CARETAS 1486). Durante tres años, contribuyó con las negociaciones de paz que culminaron con la cruel guerra civil que a lo largo de 15 años dejó un saldo de un millón de muertos. Y su participación en el proceso electoral que siguió al conflicto, le valió que el único diario del país le dedicara este titular: "Dennis Jett. Por favor vete a casa".
Para sus allegados, sin embargo, Jett ha trabajado por la paz en Africa con igual vehemencia con la que criticó el cierre de los espacios y mecanismos democráticos en el Perú. Aquí también sus detractores le regalaron tempranas pintas de despedida en la Vía Expresa. Muchos coincidieron con el Canciller Francisco Tudela cuando lo citó para llamarle la atención por entrometerse en asuntos internos. Fue luego que aconsejó al Presidente Fujimori que era preferible construir escuelas en lugar de comprar aviones MiG. La segunda vez, el embajador Hugo Palma hizo extensivas las quejas del congresista Chirinos Soto tras un punzante intercambio en Arequipa, con nevada y todo.
Sus detractores empezaron a enrostrarle las denuncias de violaciones a los derechos humanos en Estados Unidos, la vigencia de la pena de muerte en algunos estados, la pobreza y la drogadicción en los ghettos americanos, hasta el affaire Lewinsky.
Sin embargo, la vehemencia oficial y popular para censurar a la intervención de su gobierno y la OTAN en Kosovo, sorprendió a Jett. "Quisiera escucharlos pronunciarse ahora y justificar el asesinato de por lo menos cuatro mil kosovares", exclamó días antes de marcharse.

Jett en Iquitos inaugurando base fluvial antinarcóticos en 1998, con el Gral. Hermoza Ríos y Saucedo.

DIPLOMACIA PUBLICA

En su usual tono pausado y monocorde, característico de Nueva México -promovió una muestra de arte permanente del Museo de ese estado en la residencia- Jett siempre defendió su estilo. Alegó que se limitaba a contestar las preguntas de la prensa, interesada en conocer y dar a conocer la posición de su gobierno al respecto. Esto último en fiel práctica a la "diplomacia pública" que se abre paso bajo la batuta de la Secretaria de Estado americana Madeleine Albright, y que no se limita a los tradicionales encuentros, a puerta cerrada, entre funcionarios gubernamentales.
Como prueba de que las palabras de Jett sí reflejan la posición del gobierno de Bill Clinton, han quedado los informes que publica anualmente el Departamento de Estado. Según el diplomático la "falta de seriedad en la reforma judicial, el debilitamiento democrático y los atropellos a la libertad de prensa" empañaron los tres "logros" obtenidos por el gobierno peruano con el apoyo del gobierno americano: "La lucha contra el narcotráfico, la firma del acuerdo de paz entre Perú y Ecuador, y la lucha para la erradicación de la pobreza".
Refiriéndose a la enmienda del Subcomité Presupuestal del Senado que señala que en el futuro, cualquier desembolso a favor del SIN debe ser consultado en su seno, Jett subrayó a CARETAS que actualmente la embajada realiza el seguimiento necesario para asegurarse que sus fondos son utilizados para fines previamente estipulados.
Jett también reveló que publicará un libro sobre procesos de paz en el Africa, mientras que, asignado por el Departamento de Estado, asesorará al Centro Jimmy Carter en asuntos de conciliación y procesos electorales. Su esposa, la periodista Lynda Schuster también presentará su estudio sobre una familia sudafricana durante el apartheid. Labor que combinó en Lima con la crianza de Noah, su hija peruana.

DEMOCRACIA Y FUERZAS ARMADAS

-¿Qué lo ha decepcionado durante los años en que representó al gobierno de los Estados Unidos?
-No se ha visto un fortalecimiento de la institucionalidad y de la democracia. Lo vemos con lo sucedido con el Tribunal Constitucional y el Consejo Nacional de la Magistratura. Según las encuestas bajó la confianza de los peruanos en casi todas las instituciones, en el Congreso, en los partidos políticos. Con excepción de la iglesia Católica. Es una situación incómoda que cualquier diplomático no puede aceptar temáticamente. Apoyamos la democracia, porque es un elemento importante para el país, para el sistema interamericano y para las relaciones bilaterales.
-¿Cómo ve su gobierno el rol de las Fuerzas Armadas en nuestro país?
-Debe haber un control civil de las Fuerzas Armadas. Tanto del Presidente, como del Congreso, que por lo menos, bajo el sistema norteamericano debate intensamente antes de aprobar el presupuesto anual de defensa.
-¿Piensa que en el Perú las Fuerzas Armadas tienen responsabilidad con el debilitamiento democrático?
-No. La falta de institucionalidad es de responsabilidad de los políticos civiles. Las FF.AA. juegan un papel en identificar cuáles son las verdaderas amenazas del país.
-¿Cuáles cree que son estas amenazas?
-La más seria es la interna. La falta de trabajo, de posibilidad, de esperanza para un futuro económico mejor. La desconfianza en el sistema de justicia.
-¿Piensa que luego de firmada la paz con Ecuador el Gobierno está cumpliendo con reducir el gasto militar en aras de la lucha contra la pobreza?
-Así lo ha declarado el Presidente Fujimori. Lo importante es que haya transparencia en los gastos. El debate debe iniciarse en el Congreso y el público debe poder opinar.
-¿Le preocupan los informes sobre recientes actividades atribuidas a Sendero Luminoso?
-Solamente lo que aparece en los diarios. Esperamos que sean actividades aisladas, pero indican que Sendero tiene una presencia.
-¿Reanudarán algún tipo de apoyo para la lucha contra el terrorismo?
-Hay un nivel de cooperación. No hemos recibido un pedido del gobierno para renovar la asistencia.
-El presidente Fujimori declaró que tampoco ha recibido una petición su gobierno en el caso Berenson...
-Hemos discutido el tema con él varias veces. Nuestra posición ha sido cortante. No es noticia para el gobierno que sostenemos que Lori Berenson merece un juicio en una corte civil donde tenga la oportunidad de defenderse.

Con ministro Víctor Joy Way en la residencia el viernes 2. Precisiones y presiones.

EL FALLO DE LA CORTE INTERAMERICANA

-Refiriéndose a la posición del gobierno relativa al fallo de la Corte Interamericana en el caso de los terroristas chilenos, Ud. dijo que los peruanos deberían preguntarse por qué el Perú comenzaba a desconocer sus acuerdos internacionales. ¿Qué cree que está sucediendo?
-Creo que ha sido una falta de comprensión del público y de algunos políticos que lo comentaron sin leerlo. Es fuerte el trauma de los 8 años de terrorismo que ha sufrido el Perú, hay más interés en castigar a los terroristas que en reconocer los derechos de los terroristas o aquellos que están acusados de terrorismo.
-Pero es evidente que el gobierno sí entendió el fallo...
-Al gobierno le afecta la opinión pública. Ya se han visto las manifestaciones con relación a terroristas chilenos. Pero qué excusa podría dar el Perú para no acatar un fallo relacionado a favor de Gustavo Cesti o de Baruch Ivcher.
-Con la decisión de la Corte Suprema sobre el caso de María Elena Loayza, hay un caso de desacato. ¿Cómo afecta esto la imagen del Perú ante los congresistas y otros sectores del poder estadounidense? ,
-Ya hay un impacto fuerte sobre la imagen del país, desde que organizaciones como Freedom House comparan al Perú con Cuba, y el Comité para la Protección del Periodista califica al Perú entre los diez países del mundo donde peor está la libertad de expresión. Como también lo tiene el caso Ivcher.
-¿Qué efecto tiene la detención del ex gerente de Canal 2, Julio Sotelo en Estados Unidos?
-Será interpretado como un caso de acoso político. Que el gobierno está usando su poder a través del sistema de justicia para atacar a Ivcher, y a la gente cercana a él también.

ELECCIONES

-Volviendo al desconocimiento de los acuerdos internacionales, ¿cree entonces que esto se daría en aras de la re-reelección?
-Estamos en un año electoral y creo que hay muchas decisiones que son tomadas con vista a las elecciones del 2000.
-Cómo se llega a esas elecciones es importante y el gobierno es severamente criticado por ello. ¿Le parece que el camino hacia las elecciones del 2000 es transparente?
-Las elecciones son un proceso y éste tiene que ofrecer la posibilidad que los candidatos desarrollen sus campañas y presenten sus propuestas sin amenazas ni interferencias. La democracia necesita ser un sistema de contrapesos y cuando no los hay, existe la posibilidad de que utilice el poder para cometer abusos sin limitaciones.
-¿Es ésa la situación en el Perú, el del poder y del abuso sin limitaciones?
-La falta de confianza en sus propias instituciones indicaría una situación donde los contrapesos son demasiado livianos.
-¿A qué se debió el retiro del apoyo de los Estados Unidos a la reforma judicial?
-Como el Banco Mundial, nos retiramos por la desconfianza en la seriedad de la reforma jurídica. Han habido reformas positivas a nivel de eficiencia administrativa, pero la eliminación de las responsabilidades del Consejo Nacional de la Magistratura y la renuncia de sus siete miembros ha sido un retroceso.
-¿Piensa que la corrupción en el Poder Judicial se encuentra tanto en el ámbito del litigio como en el de la capacidad que ha demostrado tener el Ejecutivo para manipular ciertos fallos?
-Hay ambos tipos de corrupción. Hay muchas acusaciones de manipulación. El número elevado de jueces provisionales ofrece la oportunidad de manipulación. También la eliminación del Consejo Nacional de la Magistratura. Hay razón para preocuparse.


El SIN y el Tío Sam
El Servicio de Inteligencia Nacional en la mira del Senado y la Cámara de Diputados de los EE.UU.

Incómoda situación del SIN y Vladimiro Montesinos, frente al Congreso de los EE.UU.

Y el cántaro reventó. El jueves 1 de julio, en forma paralela, el Senado y la Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos aprobaron dos resoluciones relacionadas al lado más oscuro del régimen del presidente Alberto Fujimori.
El Subcomité de Operaciones Exteriores del Senado norteamericano aprobó una enmienda a la Ley del Presupuesto del Año Fiscal del 2000 en la que recomienda que toda ayuda o partida al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) debe ser aprobada por dicha Cámara.
La medida se origina luego de que el Comité de Asignaciones Presupuestales de los EE.UU. informara que algunos altos mandos del SIN se negaron a ser investigados por oficiales de dicho país respecto a innumerables denuncias por corrupción y hostilización a periodistas y opositores.
En forma extraoficial se ha conocido que el SIN recibió 209 mil dólares de 1996 a 1998, cifra muy discreta según la opinión de los expertos.
La Cámara de Diputados, por su parte, aprobó por unanimidad, la Resolución 57 que condena al Perú por las "continuas erosiones en la independencia del Poder Judicial y las amenazas a la libertad de prensa que socavan la democracia".
La Resolución 57 también hace un llamado a la OEA y a los organismos financieros internacionales para que tengan en cuenta estos hechos al momento de evaluar créditos y proyectos destinados al Perú.
Las medidas fueron prontamente comentadas por la prensa norteamericana. El 2 de julio, el New York Times publicó que el "SIN tiene reputación de ser una institución corrompida por la cocaína".
Ese mismo día, Elliott Abrams, ex asistente del Secretario de Estado para América Latina durante el gobierno de Ronal Reagan, declaró al New York Times lo siguiente: "es inexplicable que EE.UU. apoye a una organización corrupta y represiva como el SIN".
En realidad, en julio de 1997, y luego en octubre del mismo año, los parlamentarios Benjamín Gillman y Jesse Helms enviaron una carta al Presidente Alberto Fujimori, manifestando su preocupación por el despojo de la nacionalidad y del canal de Tv. Frecuencia Latina a Baruch Ivcher, la destitución de tres magistrados del Tribunal Constitucional y la falta de independencia de los Poderes del Estado, sin merecer aunque sea una réplica. A la postre, Gillman, como presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, fue quien impulsó la aprobación de la Resolución 57.
El 4 de julio, el entonces embajador de los EE.UU. en el Perú, Dennis Jett (ver nota aparte), criticó con dureza, en su discurso de despedida, la sumisión del Poder Judicial y el incumplimiento de los fallos de las instancias internacionales.


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