Richard Webb y su última aventura editorial. El próximo trabajo ya no será en libro, sino en CD Rom.
LISTADO de números. La más reciente aventura editorial de Cuánto acaba de aparecer. Sin comentario alguno al margen, sin introitos ni conclusiones, la realidad socioeconómica y física del país se expone precisa y puntualmente en una sucesión y descarnada de cifras.
Es la manera como Richard Webb y Graciela Fernández Baca presentan, desde hace diez años, una fotografía del Perú para recordar cómo vamos, en qué hemos crecido y en qué nos vamos quedando rezagados.
En un tomo de más de dos kilos de peso y 1.300 páginas en papel couché, Perú en Números 1999, es un buen pretexto para revisar la cifras y ver si -como dice la propaganda oficial- somos realmente un país con futuro.
Para comprender el curso que han tomado las cosas debemos referir una hipótesis de trabajo de Richard Webb, producto de sus observaciones y análisis de ciifras y datos de un país que tiene 3,044 glaciares y 50 picos superiores a los 6 mil metros de altitud: a lo largo de las últimas décadas, el Perú ha desarrollado en lo social pero se ha estancado en lo económico.
"No es un visión pesimista, sino real", sostiene Webb.
Algunas cifras indican que hemos mejorado. La tasa de mortalidad infantil, por ejemplo, se ha reducido, los establecimientos de salud, principalmente los de atención básica, han aumentado.
A contrapelo, otros guarismos gritan que estamos igual o peor que antes. Es el caso de la pobreza extrema. Los índices marcan una tendencia a la baja. Sin embargo, en términos reales, hay más pobres extremos hoy que al comienzo de la década.
La producción de agua potable en Lima y Callao también ha tenido una mejora notable, aun cuando en verano no exista un abastecimiento adecuado en algunos distritos metropolitanos. De 9,2 m3/Seg. producidos en 1970, se tiene ahora 22,0 m3/Seg.
Más gente tiene acceso al agua potable, pero no tanta como para ir a la par que el crecimiento poblacional. En este periodo Lima pasó de 3,5 millones a 7,1 millones de habitantes. Ya no se ve en las calles -no como hace diez años- las movilizaciones de los pueblos jóvenes reclamando agua y alcantarillado. Ahora protestan porque el servicio les parece caro; por el precio de las tarifas.
Tal vez el Producto Bruto Interno sea el que mejor refleje esta dicotomía que plantea la mejora social y el estancamiento económico. En este punto es claro que no superamos la paradoja de producción versus crecimiento poblacional.
El PBI de 1980 de US$ 22,906 millones aumentó dieciocho años más tarde a US$ 30,274 millones. Hay quienes dicen que tras sostenida sesión de maquillaje oficial. Sea como fuere, este crecimiento de papel no se siente en la calle. La gente se sigue quejando de falta de empleo, de recesión. Mirando el PBI per cápita tal vez pueda entenderse. De US$ 1,321 en 1980, caímos a US$ 1,221 en 1998.
Y si de PBI manufacturero se trata, la cosa es más clara. A precios constantes de 1986, en nuevos soles, Lima y Callao tuvieron en 1982 un Producto bruto real de la manufactura de 52,535 que cayó a 46,001 en 1985 y se empinó en los primeros dos años del gobierno aprista a 66,602 en 1987. A partir de aquí lo que sigue es una sucesión de altibajos, con modelos económicos que a la larga, en 1997, colocaron este índice en 59,546, un crecimiento del 12 % en casi veinte años.
Graciela Fernández Baca, coeditora de Perú en Números. Al lado, líneas de producción agrícola que demuestran que producimos menos que hace veinte años (excepto en arroz). Y salario industrial peruano comparado con el resto de Latinoamérica: es el más bajo.
El problema no es sólo de un desfase entre el aumento de la producción y el de la población. Las cifras demuestran también los vaivenes en la administración gubernamental y el impacto en la economía que tuvieron los desastres naturales. El Fenómeno del Niño explica el bajón de US$ 24,141 en 1982 a US$ 20,950 en 1983; la farra aprista de 1987 (US$ 27,273) se ve expresada en el frenazo de 1990 (US$ 20,884).
Los primeros cuatro años de Fujimori son también un estancamiento del PBI per cápita. Bajamos del promedio por encima de los mil dólares mantenidos a lo largo de los ochenta para balancearnos en $US 968, $US 979, $US 958 y $US 992 sucesivamente.
Todo esto en medio de un clima desalentador del salario real en la industria. Seguimos siendo el país con más bajo salario a nivel de Latinoamérica. Si se toma como base el índice de 1980 (100), a comienzos de los noventa se ganó como 34.4 y en 1997 como 42.3.
El frenazo se puede ver también en el campo. Hoy se cultiva menos tierra de papa que hace treinta años. De 315,195 Has. de superficie cosechada en 1970, apenas si llegamos en 1998 a 233.010 Has. En ese mismo período el maíz amiláceo cayó de 228,405 Has. a 213,504 Has. Si el arroz aumentó fue por el milagro de las aguas que proveyó el Niño. El país tampoco aumentó la crianza de cerdos y ganado vacuno. Desde 1985 a la fecha no pasamos el promedio anual de 2.5 millones de cerdos y 4.5 millones de reses.
Entre las pocas cosas que aumentaron en los últimos años está el pollo; cómo habrá crecido esta actividad que hasta tiene un representante en el Parlamento. De 59 millones de aves producidas en 1987 se creció a 82 millones en 1997. Señal de la importancia de este rubro fue el ingreso de Avinka en 1996 a la privilegiada lista de las 100 primeras empresas peruanas, según ingresos.
En suma, casi al finalizar el siglo se puede encontrar un país con mejoras en algunos sectores, pero con falencias en otros. Las estadísticas de Perú en Números bien pueden ayudarnos a entender por dónde va la cosa. El presente trabajo de Cuánto, incluye un seguimiento de la opinión pública. En él se aprecia que la percepción que los peruanos tienen del país también ha ido cambiando y sintonizando con el tiempo.
A comienzos de los noventa, por ejemplo, los compatriotas entendieron muy bien la herencia dejada por el primer gobierno aprista de la historia: inflación (62 %), desempleo (53 %) y terrorismo (51 %) fueron los principales problemas señalados por entonces.
En 1992, el año del autogolpe fujimorista, la sensación de la gente fue algo distinta. El terrorismo pasó a ser el principal problema (49 %), seguido del desempleo (39 %) y -¡Oh, sorpresa!-, apareció la corrupción (31 %) como una de las tres primeras preocupaciones de la población.
En la actualidad, como una señal clara del desgaste que ocasiona a un régimen perpetuarse en el poder, la corrupción se mantiene como el tercer problema más serio que percibe la gente (29 %), sólo superado por la pobreza (36 %) y el desempleo/falta de trabajo (66 %), que dominan la pirámide de preocupaciones que sienten hoy los peruanos. (LACH).
PBI Virtual
EL PBI oficial, manejado por el INEI y el BCR es de 65 mil 321 millones de dólares, una cifra que ha permitido que el Perú ascienda al puesto 80 en la tabla mundial del desarrollo humano que publica Naciones Unidas y que, entre otras cosas, ha evitado ingresar a la lista de los 40 países más pobres a los que el grupo de los países más desarollados (G-7) condonó hace poco parte de su deuda externa.
No hay consenso en los especialistas en el cálculo del Producto Bruto Interno. Ni siquiera en los voceros oficiales. El índice de crecimiento del PBI en 1998 tuvo discrepancias. El INEI señaló que este fue de 0,7 %, pero el BCR aclaró que en realidad fue de 0,4 %.
Sólo este ajuste significó que ese año la construcción no haya crecido 2.3 % como se anunció, sino sólo 1,3 %; en tanto que el comerció cayó en realidad -2.2 % y no -1.2 %.
Esta distorsión se origina porque las estructura de ponderaciones a nivel de sectores y productos que maneja el INEI data de 1979. Un año especial en que los precios de algunos productos como la pesca y la minería llegaron a picos extraordinarios.
Richard Webb admite que "en realidad no sabemos cuál es el PBI real". Pero que en, todo caso, la variación -si de veras existe- no va a cambiar en nada la política económica. "Los impuestos no van a bajar si se publica la verdadera cifra del PBI", afirma.
Según el economista, el problema radica en qué peso le damos a los diversos sectores de la producción. El sector industrial peruano de 1979 no es el mismo de hoy. Tampoco el comercio o el sector informal, la coca. El INEI ha anunciado que en noviembre de este año estará lista la nueva base (de 1994) para el cálculo del PBI. Webb, por su parte, anuncia que el próximo trabajo de Cuánto será precisamente calcular este índice de crecimiento de la producción.
