Los Kennedy Peruanos

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

PUCHA, estoy absolutamente resentida con todos mis colegas de la prensa nacional porque está bien que el chico Kennedy haya sido un Kennedy y todo lo que tú quieras pero creo, la verdad, que con la enorme cobertura que le han dado a su accidente, o sea, no están si no confirmando que cuando se trata de algo extranjero, ahí están todos los hueleguisos metiendo la nariz, pero a los auténticos valores nacionales nos tiran caca en balde (disculpando siempre la intensidad de la metáfora). Por esa falta de apego a nuestros valores fue que los chilenos nos ganaron la guerra, los no sé quiénes se llevaron nuestro guano (guaj), Fitzcarrald se tiró el caucho y mi tío Ricardo de la Piedra vivía regio en Cartavio vendiéndoles a medio la caña de azúcar a los gringos para que se preparen sus daiquiri frozen, no sé si me entiendes.
Porque mira, hija, si te fijas bien, pucha, la saga trágica de los Kennedy es una broma al lado de la de mi familia, y acá nadie se quiere enterar. Mira nomás estas muestras:
Mi tatarabuelo Nicanor Fuentes de Tudela y Orbegozo, pucha, era general del ejército realista y un día al muy arrecho lo encontraron muerto, infartado, en la cama de una chola canchaqueña apellidada Ciccia.
A mi bisabuela Antonia de Mogrovejo y Puga de Loveday, adivina: en un cruento adelanto de lo que después serían las combis asesinas, pucha, saliendo de misa de la catedral de Arequipa, una carreta de bueyes se la llevó de encuentro, la arrastró dos cuadras, la despanzurró y la ciudad estuvo de duelo como tres meses, por lo cual quebraron los Ricketts, ¿no ves que como no podían trabajar por el luto, se les cayó el mercado inglés de lanas?

Yo tuve cuatro tíos esquizofrénicos por el lado Tudela (los cuatro, antepasados directos de Pancho); dos tías Loveday fueron alcohólicas y una de ellas, encima, era monguita pero nadie se dio cuenta hasta que se murió y la testamentería determinó que si no aparecía un descendiente sano de la cabeza, pucha, todo iría a parar al hospital Goyeneche, ¿te puedes imaginar?
A mi tío abuelo José Alonso de Trazegnies le cayó un palio de bronce en la cabeza, hija, en plena ceremonia de bienvenida al entonces emperador del Brasil y como ya te habrás dado cuenta, pucha, la historia no es sino una cruel repetición eterna de lo mismo.
La hermana de mi papi, Ana Luisa Tudela Díaz Ufano, pucha, tiene unos pólipos que la llevan loca, no te imaginas.
Mi mami tuvo un primo medio mariconete, hija, llamado Aurelio (Lelín) Loveday de Romaña. Dicen que fue amante de Jean Cocteau y puede ser, hija, porque cuando se murió mi tío, todos los telegramas de pésame que llegaron vinieron en francés y en clave.
Mi prima hermana Verónica Barreda Tudela, pucha, pierde todos sus bebés a los tres meses de salir embarazada y yo le he dicho mil veces que es pura histeria, que se analice pero nada, la muy tarada me contesta siempre, "yo no creo en la psicología, esto nos viene por Tudela".
Hay un primo de mis primos Moreyra que era un locazo aventurero, hija, y una vez se mandó cambiar a la selva detrás de no sé qué ciudad perdida. Bueno, se cayó de la piragua y se lo comieron las pirañas; desde esa vez, dice la leyenda que cuando en esa parte de la selva alguien abre una lata de atún, el alma de mi primo pena, y que los nativos dicen de él, que "descansa en pez", ¿no te parece lindísimo?
Sin ir muy lejos en cuanto a tragedias, acá estoy: ¿no te parece una crueldad que yo tenga que levantarme en la mañana y darme cuenta, todos y cada uno de los días de esta infame vida, de que seguimos en las manos de El Ojo de Rendija y de su comunicadora number one, la lagartija cara de jañape con tortícolis de la Laura Bozzo, futura vicepresidenta de esta republiqueta bananera que Dios inventó un día que estaba con cólico de gases?
No hija, si lo de los Kennedy me parece una auténtica paparruchada al lado de la certeza cotidiana de que Martucha, ag, no es la creación intersubjetiva de ningún alunado sino, pucha, el crime and punishment,/i> del umbral del milenio, qué quieres que te diga. Por eso, o sea, yo invoco a la prensa a que reflexione y empiece a mirar hacia adentro para que descubra lo que hay de trágico en las verdaderas familias peruanas (porque en la de Susy Díaz, pucha, de zamaqueadas por el fango no deben haber pasado). ¡Feliz 28! Chau, chau (Rafo León).

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