Del Sargento Nonone al Sargento Tripita, vaya tráfico nacional.
Hernando De Soto tendría que saludarlos como el equivalente televisivo de las invasiones de terrenos y las microempresas informales, que en su ingenuo -o maquiavélico- "El otro sendero" eran los puntos de partida para la consolidación del capitalismo sui generis que el cielo y la mano invisible de la economía nos tenían prometido. Estos invasores de la televisión y del ocio nacional, ambulantes de canal en canal, son los hologramas de los peruanos vivarachos de conos y tugurios, de los verdaderos vecinos de Huaycán que los libretos de Guille siempre traicionaron. Armando Angulo, por ejemplo, sale todos los días de Jicamarca, la última comunidad campesina de Lima donde mueren varias líneas de combis, para ganarse el pan en Frecuencia Latina con su uniforme de Chola Cachucha. Por cierto, esto del travestismo los hace más peruanos todavía: Una patota de machos en trazas de mujer pellizcándose el poto bien puede representar a un país con serios problemas de definición sexual y, por extensión, de identidad.
Juan de los Santos Castellano Rojas (a) Tripa, que estaba en el 13 y ahora en el 5, es un caso pionero. En los 70, mocoso escuálido, se quedaba boquiabierto viendo al mimo Jorge Acuña hacer catequesis teatral en la Plaza San Martín (así lo ha contado en los talkshows de Mónica y del bigotón Henderson). Con el tiempo, vio que esa mímica abstraída y humanista podía fundirse con los aspavientos del achore y con las artes del payaso circense por todos conocidas. Tripa, pataclún de los pobres, hizo escuela y estableció con otros pioneros las bases de esta tradición a la que el tiempo y la Tv. le piden cada vez menos rollo y más slapstick, más coreografía y menos anarquía. La Tv. no quiere esos discursos cómicos sobre la pobreza y el alto costo de vida que llenaban las plazas en los ochentas, ¿para qué?, si con un strapless, una mini sobre el calzoncillo, un par de bofetadas, un ¡calla huevón! y un `tumay' la gente igual se caga de risa. Total, ¿quiénes son ellos para hacer libretos satíricos, si ni Guille ni Polo Campos los hacen más? Les pagan para que perpetren su humor autodenigratorio y para que les faltemos el respeto. Con sus camerinos y su pobrísima utilería de canje -lo único que los diferencia de la plazuela- estos pequeños gorgojos aferrados a la gran yuca de la televisión son nuestros últimos símbolos patrios.

Rosa María Palacios: RPP, CCN y Más Noticias.
Vuelven Las Campanas
Gianmarco Zignago arrancando nueva
temporada.
TRAS marchas y cmontramarchas, por fin Canal A, ex-Austral, ex-RBC, lanzó su primer estreno. "Campaneando" es en realidad una nueva temporada del concurso musical que Gianmarco Zignago, tomando la posta del "De dos a cuatro" de Raúl Romero, dirigió un par de años en Canal 9 ATV. De vuelta al redil juvenil, con su productor Christian Andrade y sus colaboradores Bruno Pinasco y Héctor Felipe, Gasparín insiste, con entusiasta recepción por parte del público de auditorio, en esa conducción chispeante, subrayada por efectos musicales, de cochineo constante. Manteniendo a raya la zalamería, y con una propuesta escénica más austera, los resultados son mejores que los del "¡Qué noche!" del 13. Los jueguitos son simples variantes de las monsergas nemotécnicas y musiqueras de los inicios de la Tv. pero el animador y el animoso público los hacen digeribles. Que le vaya bien.
-Miguel Durand entrevistando al Chamán del Norte en noticiero matutino de Canal 7.
