
Recorrer la pista de los Mensajes Presidenciales de Fujimori a partir de 1990 sirve no sólo para recordar que los gobernantes suelen practicar el viril deporte de las promesas. Nos indica asimismo en qué medida el país se aleja de la tierra prometida y se encamina a un futuro próximo nada sonriente. Como el general Juan Velasco, Fujimori no acostumbra formular anuncios dramáticos en su Mensaje anual; pero desde el año pasado ha dejado flotando un incómodo suspenso: si aspira o no a una segunda, e inconstitucional, reelección. La marea alta de la crisis puede obligar a una definición próxima.
Con Rosa Elvira Cartagena, Miss Perú 1999, en Mirones Alto, sobre pista bien asfaltada. Pero en el país no todo marcha sobre ruedas.
DESDE el nacimiento de la República, un deporte nacional practicado cada 28 de julio por los gobernantes ha consistido en formular grandes promesas. El presidente Fujimori se distingue, más bien, porque reserva los anuncios dramáticos para otras ocasiones. Por ejemplo, para el golpe del 5 de abril de 1992.
El siguiente recorrido por pasajes esenciales de los Mensajes de Fujimori, algo nos dice sobre lo que podríamos llamar la promesa incumplida del discurso peruano.
1990: "El pueblo me eligió para que instauremos un nuevo lenguaje de entendimiento nacional, que es el lenguaje del diálogo, la concertación y la búsqueda del consenso". Increíble, pero cierto: eso expresó en su Mensaje inaugural del 28 de julio.
Dijo asimismo: "Heredamos un desastre", lo cual era la pura verdad, y prometió respetar la estabilidad laboral en el sector público y promocionarla en el privado. En ese Mensaje anunció la derogación de la Ley de Estatización de la Banca privada, la instauración de una economía de mercado, el fomento de la inversión privada nacional y extranjera y la reinserción en el sistema financiero internacional.
Enérgica fue su promesa de combatir la subversión, aunque al mismo tiempo planteó una estrategia especial: "Buscaremos encontrar la paz por medio de la razón y el diálogo". Algo que él ahora condena cuando lo intenta el presidente de Colombia Andrés Pastrana. Prometió también una Comisión Nacional de Lucha contra la Corrupción.
1991. El Mensaje de ese año indicó que varias de las promesas del discurso inaugural habían naufragado en el olvido, salvo en lo de la reinserción. Esta vez anunció la privatización de empresas públicas y ensalzó la acción de las rondas campesinas en la lucha antisubversiva. Citó como una de las prioridades de su Gobierno la promoción de exportaciones.
El Mensaje Presidencial del año pasado hizo suponer que la etapa del fujimorato tocaba a su fin.
1992. El mensaje tuvo un escenario inesperado: el Centro Cívico. Meses antes, en abril, había disuelto el Congreso. Obligado por la presión exterior y el descontento interno, anunció la elección de un Congreso Constituyente para el 22 de noviembre y adelantó que la Carta Magna sería sometida a referéndum. Prometió elecciones directas de los presidentes de Regiones y transferir la administración de los colegios del Estado a organizaciones de padres de familia, profesores, religiosos y municipios.
Un anuncio inolvidable fue éste: "Para asegurar la transparencia de los actos en la decisión que conduzca a la aprobación de las enmiendas constitucionales surgidas de las propuestas del Diálogo Nacional para la Paz y el Desarrollo, o de las determinaciones propias del Congreso Constituyente Democrático, el Gobierno ha propuesto que los miembros que resulten electos no podrán participar en las elecciones generales subsiguientes."
Martha Chávez, Víctor Joy Way, Gilberto Siura, Oswaldo Sandoval, Carlos Blanco y otros, resultaron la refutación viva de esa promesa. Casi todos cumplieron más bien con un decir expresivo de la erótica del poder: "en la repetición está el gusto". (No fue, por otra parte, en este mensaje, sino poco antes, que el Presidente propuso que los congresistas ganaran sólo salario mínimo).
1993. Este Mensaje planteó cadena perpetua para los delincuentes de secuestro y narcotráfico. Sugirió eliminar el IGV para productos perecibles. "No soy liberal, sino pragmático", se sacudió.
1994. El Mensaje incluyó estas frases: "Cabe resaltar la lenta, pero sana recuperación de la actividad económica en general, y en particular de los niveles de producción del sector manufacturero... Lo más importante de todo esto es que significa un crecimiento de la actividad productiva sin intervención directa del Estado, habiendo quedado atrás definitivamente ya la recesión". El texto concluía con esta nota vibrante: "Así como el Japón y Alemania surgieron de los escombros de la guerra, el Perú tiene la enorme posibilidad, en lo económico y social, de constituirse, en tan corto tiempo, gracias a Dios y al heroico pueblo peruano, en el país líder de América Latina".
1995. Este es el primer Mensaje después de la reelección. Indicó que seguiría gobernando "sin populismo ni ultraliberalismo". Precisó que la pequeña empresa sería el eje de este período: "Hemos puesto en marcha en el país, sin haber sido bautizada aún, una revolución inédita, cotidiana y poderosa que podríamos llamar la revolución productiva de los pequeños".
En efecto, el sector informal había pasado, de 1'037,200 personas en 1990 a 1'491,700 en 1995. (En 1999, llegan a 1'836,200. Todos estos datos provienen de la revista "Informe Laboral" de julio del presente año).
También prometió planificación familiar para las familias de bajos ingresos y de menor nivel educativo, y multiplicar el ahorro interno en diez veces, a través de las AFP.
1996. Admitió dificultades en la economía y dijo que no habría aumento de sueldos en el sector público mientras dure la pesada carga de la deuda externa.
1997. Esta vez aseguró que la "subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil es indudable" y que los militares no tienen injerencia en asuntos de gobierno. Anunció un aumento de 15% para empleados públicos y FF.AA. y policiales. Prometió el seguro de salud escolar gratuito.
1998. Este fue un Mensaje que aportó un tono distinto, marcado sin duda por la brecha profunda del fenómeno "El Niño" y la crisis asiática, en lo económico, y por los crecientes síntomas de descontento en la población. Quizás por eso tuvo frases que sonaron a despedida: "Quien resulte vencedor en los próximos comicios no partirá de cero, ni de menos cero"; "en los dos años que me quedan de gobierno"; "quiero dejar un país sólido y bien encaminado". Tomándole la palabra, CARETAS 1528 editorializó bajo este título: "¿El Fin del Fujimorato?".
En todo caso, en los últimos meses el Presidente ha insistido, aquí y en el exterior, que sólo a fin de año decidirá si va a la reelección. Entretanto, sigue en línea de carrera.
Este Mensaje prometió, por otra parte, el seguro social para los estudiantes universitarios.
Un hecho notable es que la duración de los mensajes anuales de Fujimori se acorta a medida que pasa el tiempo, y se ahonda la crisis. Cierto es, el primer discurso duró sólo una hora, pero el de 1991 se extendió a cuatro horas. El de 1992 en el Centro Cívico empleó dos horas, el de 1993, tres horas y el de 1994 otro tanto. Pero de allí en adelante se produjo el achicamiento: 1995, 36 minutos; 1996, 55 minutos; 1997, 35 minutos y 1998, ídem.
Los malvados podrían pensar que, dada la gravedad de la crisis económica, el Mensaje de este año debería durar a lo más media hora. Pero el Presidente suele dar la contra a los pronósticos.

