Nicolás Yerovi, historiador en complicidad con Jaime
La Hoz.
LO que está sucediendo con el humor en el Perú es cosa seria. Se le usa, como hace Nicolás Yerovi, para escarnecer solemnidades, revelar huachaferías, satirizar oficialismos y maliciar engaños -¡bienhecho!; pero también se le abusa como licencia para brincarse las normas, como "cachita" y lubricante para que campeen la corrupción, la lenidad y la yuca del poder. Se lo comentamos a Nicolás pero él es un idealista del humor: El sentido del humor ejercido con inteligencia y con agudeza tiene que ser crítico... El humor a favor no tiene sentido, es una pérdida de tiempo... El humor humaniza, desmitifica y cuando no convierte en normal a quien se percibe como un Dios, es penoso.
Dejando a un lado la cacha de los poderosos -¡ese es el humor de los conchudos! exclama Yerovi- volvamos a la lectura jocosa del país actual en "La verdadera historia del Perú", compilación lanzada por PEISA del quincenario satírico que lleva el nombre de Nicolás Yerovi. Las 1300 ideas (NY las ha contado y se ha reído hasta atorarse con cada una de ellas) deben su resultado final a Jaime La Hoz, responsable de la truca fotográfica. A comienzos de los 70, en CARETAS, el diseñador gráfico Virgilio Nepeña tuvo a su cargo la sección "Increíble pero incierto" donde montaba rostros sobre cuerpos ajenos, convertía a flacos en gordos, a calvos en melenudos y les sacaba extremidades de la nada. Lo que Nepeña hacía con tijeras y cola, riendo de acuerdo a los tiempos; Yerovi y La Hoz lo hacen con computadora y con un humor recrudecido y ennegrecido por las circunstancias.
El 28 de Julio es ocasión para revisar, en joda pero con la mano en el pecho, tradiciones y símbolos patrios. De estos últimos, hay uno que a Nicolás le preocupa sobremanera: Nuestro escudo ha quedado obsoleto. El cuerno de la abundancia no tiene ningún sentido, yo lo cambiaría por un huachito de la suerte, o por una calculadora de cambista junto a un fajito de dólares. En lugar de la vicuña, pondría un tico. En lugar del árbol de la quina, creo que una yuca sería lo más apropiado.
Reparto satírico del pandemonium peruano según Yerovi. Usted puede reconocerlos.
Yerovi y otros comediógrafos saben que su humor deliberado -a veces laborioso, a veces pura chispa de combustión espontánea- compite con el humor involuntario de un país donde lo extraordinario se suele presentar como ordinario. En el Perú de Fujimori, Vladimiro, Martha Hildebrandt y los Cómicos Ambulantes hay altas probabilidades de que algunos de entre las centenas de gags periodísticos de Yerovi se ratifiquen en la realidad. El humor negro puede convertirse en agenda de ideas para esperpénticos talkshows y los chistes macroeconómicos -especialidad de Yerovi- pueden resultar proféticos porque su elaboración no es ficción, en buena parte es mera exageración de la realidad. A ésta cabe, a fin de cuentas, delimitar los límites del sentido de la seriedad y del sentido del humor, sus usos y sus abusos. (Fernando Vivas).
