

UNA NOCHE ITALIANA
El O sole mio entonado por Piero Solari hizo olvidar
el frío reinante en la terraza del club Waikiki.
El festivo espíritu italiano cundió a través
de una larga noche de canciones y bailes.
Figuras y requiebres a ritmo de salsa de consumados bailarines Marisa Guiulfo y Peter Mongiliardi.
LA fría noche limeña de repente se hizo cálida. Sucedió recientemente en el club Waikiki donde por invitación de Foncho Miró Quesada, Piero Solari, uno de sus más connotados socios, les regaló a los presentes en el comedor y la terraza del club lo mejor de su repertorio. La noche italiana empezó cuando Fernando `Pollo' Arrarte hizo la presentación del caso del artista azurra pero peruano de corazón. El cantante avistó con gusto la presencia del embajador italiano Giuseppe María Borga, quien estuvo rodeado en su mesa de ocho guapas invitadas. Primero, Piero, acompañado de la guitarra de Raúl Pereira, entonó el ambiente con las emotivas "A pesar de todo" de Eladia Blásquez y "A mis amigos" de Alberto Cortez. Las canzonettas O sole mio, Al di la, Volare, y Torna Sorrento desataron luego los aplausos de Ramón Ragús, Pepe Pardo, Ana Dolores Temple, Félix Anaya, y otros amigos. En el interín, hubo aplausos para Guillermo `Frejol' Diez Canseco por sus lauros en el tenis categoría senior. La fiesta continuó con un baile que se prolongó hasta el amanecer.
Después de una canción,
sonrisas de Piero Solari y el "Tiburón"
Alfredo Granda Bustamante.
Paso de mambo de Félix Anaya, en pareja con la embajadora colombiana María Cristina de Patiño. Sentadas: María Eugenia Risi, Bertha Verona, Rosario Zavala y Silvia Rodríguez. De pie: Mary Flores Guerra, Doris Alvarez, Marilú Zavala y Angélica Flores Guerra.


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