Legañas Nuevas
Panorama del noticiero matinal.

Por FERNANDO VIVAS

EL compromiso de informar sin filo ha causado estragos en los noticieros matinales, los ha relegado a rutina oficiosa de la Tv. vista con el rabillo del ojo, entre las sábanas y las ñizcas de los panes del desayuno, apenas oída desde la ducha abierta. Hubo un tiempo en que había que retrasar el llamado de los intestinos para ver entera una entrevista o una microonda, ahora hay que forzar la digestión y pujar en el cuarto chico para evitar esa supina coincidencia de segmentos deportivos -Fleishman o Trisano, lo mismo da- que atentan contra la pluralidad de públicos de la televisión mañanera.

Katia Duharte y Mauricio Fernandini: `Buenos días, 24 horas'.

En el 4 la fórmula lleva años de desgaste y ha sumado a los chistes de Federico y Sol (reemplazada temporalmente por Mávila Huertas y Erika Stockholm), el desfile de modelitos y musiquitos del montón. El set de la noticia y el magazín se ha convertido en pasarela de ocasión. El 5 mantiene mayor celo periodístico y se resiste en abrirse al espectáculo menudo como el 4, tanto que ha abierto un "24 horas" diurno para enmascarar lo inmanejable que se les ha hecho la fórmula mañanera. Ahora, el director Juan José Beteta ensaya con nueva pareja: Mauricio Fernandini y Katia Duharte, sin intentar aún el intercambio de comentarios y réplicas, de joda amistosa, de pequeñas discrepancias o enfáticos acuerdos, que animen la tanda informativa. No me refiero a las peleítas arregladas de hinchas de la U o del Alianza, o a la guerrilla sexista del macho fresco y la hembra respingona; simplemente queremos ver a una pareja que sepa conversar amena e inteligentemente mientras se enfrenta al teleprompter. Ojalá que el nuevo tandem del 5 camine mejor que sus antecesores inmediatos y recuperen el verdadero nombre: Buenos días, Perú.
El mejor momento, mediados de los '90, fue el de las parejas con buen manejo del ping-pong, alternando su conducción con la entrevista aguda, muchas veces madrugando a los noticieros nocturnos y hasta a las revistas dominicales. Se sumaba la microonda cívica y oportuna, cuando no graciosa y creativa, y una libertad informativa respecto a los altos mandos del canal que hoy se echa mucho de menos.
Salvo los continuos cambios del 5 y el inocente desenfado de Erika Stockholm en "Primera edición" -desperdiciada en una sectaria guía de telenovelas- nada pasa en el frente mañanero. Canal N, el cable y hasta Coco Giles y el inocuo "Para todos" del Canal A (autoproclamada expresión de la `Tv. blanca' en cuyo bloque llamado estentóreamente "Sin maletear" ¡se leen los mórbidos titulares de la prensa amarilla!), son opción obligada de zapeo en este legañoso tráfico matinal.


Escribe ROBERTO LERNER

Psicólogo Roberto Lerner, conductor de "D a 2" en Cable Mágico Cultural.

  • Como las de mi tiempo ninguna. Me refiero a las series que esperaba con las piernas cruzadas en flor de loto en la cama de mis padres: Perdidos en el espacio, Viaje a las estrellas, Viaje al fondo del mar, La dimensión desconocida. No hablo de calidad, sino de contexto. Ya no he vuelto a ver Tv. de esa manera, suspendido de la pantalla, con el alma en vilo de semana en semana.
    Desde ese lejano entonces, ha sido un consumo utilitario de imágenes y mensajes: la Tv. me permitió aprender otro idioma, pero sobre todo me sirvió para seguir noticias y debates. Nunca he asistido a ninguna manifestación, así que aprendí política en la Tv. Desde el retumbar de 24 horas en medio del color recién llegado con la democracia, hasta todas las versiones posteriores de los programas políticos.
    Por eso ya no veo casi nada. Extraño el debate que me diga algo, vale decir, el que ya no se da en la Tv. de mi país. Con el rabo del ojo sigo el sapeo navegante que emana del control que sustenta mi pareja después de las 10 de la noche. Aprecio el esfuerzo de Canal N que mejora, me detengo en las naturalezas diversas de Discovery o National Geographic, y cuando estoy solo pongo como telón de fondo CNN o BBC.


    Risas a la Calle
    Chistoso Guillermo Rossini y la recesión de América.

    SE acaba de desmantelar el último bastión de la risa tradicional, la de la escenografía de barrio mesocrático y potos medianamente escogidos. "Risas de América" sigue el mismo camino de "Risas y salsa" del 5. Guille -hoy de baja temporal- estará pensando, nostálgico, que si el equipo no se hubiera partido hace tres años, de repente aún podría resistir la recesión y la competencia centavera de los Cómicos Ambulantes. Ahora estos últimos han pasado a los sets y los cómicos de estirpe son los que han quedado en la calle. La ironía es demasiado dura para hacer reír a Guillermo Rossini (aunque le queda el hilarante consuelo radial de "Los chistosos de la noticia"), a Ricardo Fernández o a Edwin Sierra, que se batieron con penosas improvisaciones y asomos de libreto en las últimas ediciones del programa líder de humor en América. Ernesto Pimentel, tránsfuga del humor hacia el show conversado, también está en capilla. Ojalá que América reformule su frente cómico sin sucumbir a la tentación facilista de la carcajada ambulante.


    Picotazos
    -"...Quiero enviar un saludo para el doctor Vladimiro Montesinos. Gracias a su estrategia vencimos al terrorismo. Si no, quién sabe, viviríamos una situación como la de Colombia".

    -Laura Bozzo en su talkshow de América.



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