

Regreso a la Semilla
Víctor Zúñiga expone en La Galería después de estancia europea.
El artista cusqueño ganó el Premio Telefónica de 1997. Centro, detalle de "Altar, versión I" (1999).Derecha, detalle de "Huaycan-do" (1999).
LOS usos artísticos contemporáneos se ubican en un instante de tensa incertidumbre, signado por la aparente disolución de las diferencias culturales y el consecuente ascenso de una civilización llamada, hasta el hartazgo, globalizada.Muchas proclamas se han lanzado a los cuatro puntos cardinales, describiendo las bondades de un fenómeno paradójicamente vedado a la inmensa mayoría de seres humanos. Nuestro mediocre establishment de dirigentes locales tampoco ha sido ajeno a esas alharacas y desaforadas defensas de la globalización. Es cierto que en ningún momento de la historia -y gracias al soporte tecnológico- las nociones de distancia geográfica y temporal ha sido más relativa y endeble que en estos días finiseculares. Ya Umberto Eco, en su famoso ensayo "Apocalípticos e integrados", había señalado con lucidez y agudeza las contradicciones surgidas en la segunda mitad del siglo XX, a propósito de la progresiva incursión de las comunicaciones en la esfera privada.
Por otro lado, también es cierto que el dogma cuasi-religioso de este proceso, el fundamentalismo de mercado, sólo ha generado la acentuación de las desigualdades y la exclusión de miles de personas de esa demagógica Edad de Oro. Internet y neoliberalismo no son capaces de paliar los males endémicos que día a día padecen pueblos y etnias enteras, a quienes esta orgía pragmática no arroja ni siquiera los despojos. .
La plástica peruana de hoy también se enfrenta, desde su propia experiencia,a los embates de esta marea unificadora. En dicho espectro, la obra del cusqueño Víctor Zúñiga (1969) parece asumir, como parte de su poética, las pulsiones esenciales de un período que tiene tanto de tránsito como de crisis.Inconsciente o conscientemente, Zúñiga ha elaborado su trama personal de la resistencia -entiéndase ésta no como circunstancia ideológica o panfletaria, sino como actitud vital-, a través del distanciamiento irónico. Muchas de sus obras plantean lúdicamente la encrucijada del artista moderno nacido en un mundo tradicional y hasta hace poco, calificado peyorativamente como periférico..
Zúñiga devela su pertenencia a un microcosmos regional atacando, sin recato, los cánones estéticos sobre los que ese ámbito ha edificado su "relato de prestigio". En primera instancia, el cúmulo de elementos subvertidos queda constituido por imágenes ampliamente consagradas en las digresiones de la clase pensante y asimiladas al discurso oficial: los lienzos de la Escuela Cusqueña. A partir de dichas imágenes icónicas, Zúñiga construye espacios en los que se disloca la percepción domesticada de tales obras y se cuestiona la posición del espectador ante lo contemplado. De este modo, junto a las veladas recreaciones de los paradigmas, surgen seres en posturas cuyo carácter anti-artístico se nutre del choque entre principios contrarios: una muchacha fuma casi de espaldas a la obra; un hombre habla a través del teléfono celular..
Al margen del circuito centralista limeño y fervorosamente apegado a un lenguaje sin concesiones, Zúñiga es un ejemplo patente de cuánta razón tuvo Octavio Paz al recurrir a los vocablos "tradición de la ruptura" para describir las fuerzas que modelan la creación poética y, por extensión, artística. Zuñiga inicia su derrotero en los compartimientos impuestos por la cultura en que nació para, posteriormente, apoderarse de los recursos sacralizados por la modernidad occidental y regurgitarlos a su gusto. A fin de cuentas, una obra que resiste a la tentación de la autocomplacencia publicitaria y de los cantos de sirena; que huye de los plagios facilistas y de las imposturas. Sin duda, Zúñiga marcha varios escalones por encima de su aún balbuceante generación, rescatando, claro está, a nombres como Luis León Bacigalupo, Erick Huanca, Esteban Igartua y Paul Zegarra. (José Güich Rodríguez).
Cuaderno de Viaje
Agrupación uruguaya anima nueva jornada en Festival Danza Nueva.
La agrupación está integrada por artistas de tres naciones.
Prosigue Danza Nueva- XI Festival Internacional de Lima con la presentación del grupo Mu-danza de Uruguay. Fundado en Montevideo hace cuatro años, esta agrupación se propuso combinar experiencias, ideas e inquietudes en la búsqueda de nuevas formas de trabajo. También contempló la necesidad de transmitir mensajes contemporáneos. Los bailarines que integran Mu-danza son también directores y coreógrafos. Ellos son Bárbara Ferrario (argentina), Gustavo Gadea (uruguayo) y Ana Vásquez (peruana). El espectáculo Páginas sin Tiempo se ofrecerá los días 19, 20 y 21 de agosto en el auditorio ICPNA de Miraflores, Av. Arequipa 4798, a las 7.30 p.m.
Memoria Viviente
Pueblo Libre inaugura Sala de Cultura
con una exposición de añejas fotografías.
Fernando Bakovic, jefe de Cultura, e imágenes de un distrito de especial importancia histórica.
COINCIDIENDO con un nuevo aniversario de creación política, la Municipalidad de Pueblo Libre inauguró su Sala de Cultura. La feliz culminación del sueño, largamente acariciado por las autoridades ediles y ciudadanía, ubica al distrito en el sitial que le corresponde de acuerdo con su trascendencia histórica. En tiempos coloniales, la comarca fue una reducción indígena que medró en torno de la antigua iglesia de María Magdalena. Siglos después, San Martín y Bolívar residieron temporalmente en la bella casona que hoy se conoce como Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia. Más tarde, en los aciagos años de la invasión extranjera, Pueblo Libre sirvió de sede al gobierno provisional de García Calderón, quien sería conocido como el presidente cautivo. Según Fernando Bakovic, jefe de Cultura y Biblioteca de la tradicional comuna, se trata de brindar al público un espacio que albergue diversas manifestaciones del espíritu. Para desencadenar fuegos celebratorios, nada más adecuado que un singular concurso. El certamen ha convocado a todos los vecinos, a fin de que éstos envíen los mejores testimonios fotográficos de antaño acerca del distrito y la ciudad de Lima. Participan más de 1,500 imágenes. Una selección de éstas se exhibe actualmente en la flamante Sala que, en poco tiempo, espera contar con una biblioteca y servicios informáticos. Bakovic anuncia que las donaciones bibliográficas serán recibidas con los brazos abiertos. La muestra puede visitarse en General Vivanco 859, Pueblo Libre.
Vista de la
Municipalidad en 1940,
antes de su remodelación.
Dercha:Candidatas a la Reina
de la Primavera de 1938.
Las muchachas posan en la escalinata
del actual Museo de Historia.
Pequeña Mirada
Esculturas que coquetean con la infancia y su creadora. Hasta el 1 de setiembre.
Sylvia Eléspuru de Woodmann presenta "Melodías", una exposición de esculturas con marcada tendencia lúdica y motivos infantiles. Apuesta por los colores vivos. Cada una de las piezas elaboradas con arcilla y marmolina tiene por fin introducir el arte al cuarto de los niños. "Nadie hace esculturas para los más chicos, yo me permito hacerlo y esa es mi elección", afirma la escultora. Su propuesta omite por ello todo exceso intelectual y se entrega a la frescura de la infancia, en el justo límite entre lo cursi y lo aniñado, recreando imágenes simples y directas (hombrecitos y mujercitas sometidos a la cotidianeidad de los adornos infantiles). La exposición se inaugura hoy, en Plaza San Francisco 208, Barranco. Dejar la tristeza en la puerta.
Wu-Ediciones
Frances Wu, directora del nuevo espacio.
Este jueves 19 se inaugura la Galería y Taller de Grabado Wu-Ediciones. Como primera actividad, la flamante sala ofrecerá una exposición colectiva de pintores peruanos, así como grabados del maestro argentino Antonio Seguí. El nuevo espacio se ubica en Sáenz Peña 129, Barranco. Larga vida y prosperidad a esta nueva aventura de la entusiasta Frances Wu.

