
MIENTRAS el régimen que encabeza el presidente Alberto Fujimori ha recibido el plan de gobierno de Somos Perú con fuego de artillería, el alcalde de Lima, Alberto Andrade, ha preferido plantear un duelo entre Javier Silva Ruete, su jefe de Plan de Gobierno, y el ministro de Economía, Víctor Joy Way.
Sin embargo, en los predios del MEF descartan la posibilidad de que se realice este debate. Señalando en principio que aún no están planteadas las candidaturas y que no hace mucho el propio Andrade, en la campaña municipal, se negó a debatir con el candidato oficial Juan Carlos Hurtado Miller.
Lo cierto es que la alternativa económica presentada en la carpa del Centro de Convenciones del Hotel Crillón, el viernes 13, ha provocado sustos y angustias en las huestes del gobierno.
El eje central del programa de Somos Perú plantea la creación de empleo mediante un shock de inversión extranjera a partir del 28 de julio del año 2000, el cual sería atraído por un paquete sustantivo de facilidades tributarias.
BAJANDO IMPUESTOS
La Reforma Tributaria que se plantea se basa en tres elementos claves.
1. Una reducción de la tasa del impuesto a la renta de 30 % a 15 %.
2. Una rebaja del Impuesto General a las Ventas (IGV) que fluctúe entre 18 % y una banda entre 15% y 17 %.
3. Una verdadera uniformización del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) en dos niveles 15 % y 25 %.
Escamoteando la confrontación de las ideas el ministro Joy Way señala que se trata de un regreso al pasado. Equivale a repetir el desastre aprista, afirma Ricardo Marcenaro, ex presidente interino del Congreso, mientras que el congresista Luis Chang Ching señala que la propuesta causaría una anemia fiscal.
Pero resulta que la propuesta tributaria no ha sido preparada por un advenedizo ni mucho menos, sino por Luis Arias Minaya, el número 2 de la SUNAT en el período de su mejor desempeño, el de 1992-'96, que obviamente tiene más oficio sobre el tema que Joy Way, Marcenaro y Chang Ching juntos.
Más cauto, el congresista Carlos Blanco, presidente de la Comisión de Presupuesto, ha preferido cotejar cifras señalando que sólo con la rebaja del impuesto a la renta se presentaría un hueco fiscal de S/. 2,000 millones.
Quizás Silva Ruete esté planteando como en los años setenta colocar un impuesto a las exportaciones, agrega Blanco. El ex ministro piurano asimila la puya replicando que este impuesto temporal se aplicó al cobre y la plata cuando llegaron a precios considerables, pero se descontaba del impuesto a la renta. Agrega que nadie le puede acusar de descuido con las arcas fiscales, porque su récord de recaudación de 20 % del PBI, registrado en 1978, es el más alto de los últimos cincuenta años.
PARA SELVA, FRONTERAS Y TRAPECIO ANDINO
Silva Ruete plantea también un régimen de exoneración del IGV para la selva, las ciudades de frontera y el trapecio andino, así como la exoneración del ISC al combustible que se destine a producción minera e industrial y al transporte público. Según Arias Minaya, el efecto de esta exoneración al Diesel 2 tendrá un efecto mínimo de 0.3 % del PBI (US$ 300 millones) en la recaudación, pero su efecto multiplicador puede ser muy importante.
En la línea de dar facilidades tributarias para la futura inversión también se plantea que la importación de los bienes de capital (maquinaria y equipo) se efectúe con arancel cero y sin pagar IGV.
Lo cierto es que en la hora actual, cuando florecen los fraccionamientos tributarios y la recaudación fiscal se viene derrumbando en un 11%, hablar de rebaja de impuestos puede traer a la memoria a muchos la exitosa campaña electoral de Ronald Reagan.
Hablar en esta hora en que aprietan los zapatos de desatar los pasadores fiscales tiene evidentemente un aire electoral, pero Silva Ruete argumenta que la economía es dinámica y no estática, y que a mediados del próximo año la situación no será necesariamente como la de ahora, con el agregado de que, por tratarse de una modificación al impuesto a la renta, recién empezaría a regir en el siguiente ejercicio fiscal (2001), cuando la economía haya empezado a caminar.
Arias Minaya reconoce que con estas menores tasas se experimentará una menor recaudación, que estima en 15%.
El equipo de Andrade tiene ideas novedosas para combatir la evasión fiscal, como, por ejemplo, la de cruzar el consumo telefónico de las empresas y personas con sus pagos de impuestos.
VERICUETOS DE LA INVERSION
La menor tasa del impuesto a la renta tiene como ulterior objetivo aumentar el nivel de ahorro interno del país, que bordea el 18.3% y que en países como Chile supera el 25%. La medida premia la reinversión, ya que cuando la empresa decide repartir utilidades, éstas se gravan con un 15 % adicional.
Actualmente, el único sector que goza de facilidades para la reinversión es la minería, y quizá allí radique el secreto del boom minero, pero en un Estado moderno esta facilidad debe estar abierta para todos y no sujeta a la buena disposición de un burócrata, señala Silva Ruete.
En rigor, las cifras de Inversión Extranjera Directa en el Perú, pese al despegue de la última década, siguen siendo bajísimas. Entre los países de ALADI sólo obtenemos el 3.49% del total y en la Comunidad Andina el porcentaje apenas sube a 7.4 %.
Somos Perú confía en que en el nuevo escenario, al que se suman una devolución irrestricta de impuestos a los exportadores y una guerra al contrabando, los empresarios puedan realizar el shock de inversión por el que apuestan.
REFORMA BANCARIA
Otro tema para el que Somos Perú ofrece una medida radical busca fortalecer el sistema bancario. Silva Ruete propone que a partir de un eventual gobierno de Somos Perú, se exija a los bancos un mínimo de US$ 100 millones de patrimonio, elevando considerablemente el requisito de US$ 5 millones que existe actualmente.
¿Cómo hacerlo? Con el ingreso de socios estratégicos extranjeros y con la agilización de las fusiones de los bancos chicos. De esta manera, el número de bancos se reduciría de 26 a 12, pero los bancos serían más grandes y se podría bajar la tasa de interés, si previamente se remonetiza el país (desdolarizar la economía). A esto habría que agregar otras dos propuestas que correrían por cuenta del BCR: seguir rebajando el encaje en moneda extranjera y aumentar la remuneración al encaje.
El debate está planteado. Aunque no se concrete el duelo Joy Way-Silva Ruete, pese a su éxito en las encuestas, el gobierno ha sentido la presión para cotejar cifras, revisar planteamientos y exhibir programas, y dejar en suspenso la arbitraria dicotomía: o Fujimori, o volver al pasado populista.

