Cuenta Final
El problema informático del año 2000 (PIA2000)se convierte en paranoia mundial.

Dusan Luksic a cargo del previsor proyecto del Banco de Crédito: "el 31 de diciembre será un día laboral como cualquier otro".

LA cosa es así: muchos creen que la llegada del nuevo milenio representa el fin del mundo civilizado si es que éste existe-. Lejos de predicciones apocalípticas, la mayoría de creyentes y profetas del desastre se basan en el hecho de que computadoras y softwares utilizan dos dígitos en vez de cuatro para llevar el conteo de los años, por lo que resultará imposible diferenciar entre el 2000 y el 1900.
Hace 40 años, los primeros programadores de computadoras nunca imaginaron el problema que suscitarían. Al inicio de la computación comercial -explica Julio Raggio, gerente adjunto del Banco Wiese- en la década de los 60's, los costos de las computadoras eran muy altos, por ello la información debía ser almacenada en el menor espacio posible. Una de las técnicas más usadas fue omitir el siglo de las fechas. Es decir, escribir y almacenar 27/11/41 en vez de 27/11/1941. Total, para el año 2000 faltaban 40 años .
Dusan Luksic, gerente de sistemas del Banco de Crédito, explica la magnitud del caso: el problema no se reduce a lo que conocemos como computadores. Los sistemas de seguridad de los bancos controlan las fechas y horarios de apertura de bóvedas basándose en microprocesadores, los sistemas de distribución y control de energías, las centrales telefónicas, los satélites de comunicación, los ascensores y hasta el usual y barato reloj digital, trabajan sobre la base de comparaciones de fechas para tomar decisiones de todo tipo: períodos de mantenimiento, fechas de expiración de productos, distribución de energía eléctrica a zonas urbanas o industriales, etcétera.

El Banco Wiese contempla un programa de contingencia para resolver cualquier problema.

El caos del cambio de milenio ha plagado al mundo de fatalistas. Alimentos congelados, frazadas, linternas y armas son algunos de los preparativos que cientos de norteamericanos (con altas dosis de fanatismo, cabe aclarar) realizan para recibir el Año Nuevo. La Internet está repleta de páginas en las que se advierten desde misiles nucleares desviados, hasta cajeros automáticos enloquecidos que negarán la posibilidad de cualquier transacción y quizás hasta le escupan algún miserable estado de cuenta. En el ámbito mundial -dice Luksic- se estima un gasto de entre 400 y 600 millones de dólares, 180 mil millones de líneas de código a revisar y 200 mil programadores para corregir el problema. No ha existido proyecto similar en la historia, todo nuestro sistema económico, nuestras comunicaciones, la distribución y generación de energía, la distribución de alimentos y medicinas dependen largamente de sistemas computarizados.
En el Perú, el PIA2000 ya está controlado por las principales empresas. Importantes pruebas se realizan sin respiro. La mayoría de instituciones financieras ha concluido el proyecto, mientras la Asociación de Bancos coordina pruebas integrales en el sector. El Banco de Crédito invirtió 20 millones de dólares en solucionar el problemita. El Wiese ha invertido 8 y viene trabajando desde 1996 además de haber asignado un plan de contingencia que permitirá manejar hasta el más mínimo problema.
A su vez son improbables los apagones y accidentes aéreos. British Airways ha llegado al extremo de incluir a los más altos ejecutivos en el vuelo de la noche de Año Nuevo, para convencer a sus pasajeros que los cielos estarán a salvo. Además y si de algo sirve-, incluso el neurótico Michael Jackson recibirá el 2000 volando. Aún así, los más cobardes se rehúsan a viajar. Una llamada telefónica a Aero Cóndor para reservar un vuelo durante la macabra noche. La respuesta es tajante: "no sé señorita, nuestras computadoras no están condicionadas para el 2000". (Jackson, no tiene reservas en la mencionada aerolínea).
Lejos de computadoras, quizás el máximo problema se dé en lo sicológico. Aun cuando no existan dificultades reales, el pánico puede ser el detonante del caos: si un gran número de personas intenta retirar su dinero de los bancos, se generaría una crisis financiera sin antecedentes aún antes de que el reloj marque las doce. Así que agua de azahar y racionalidad ante todo porque el 1 de enero del 2000, el peruano amanecerá como cualquier otro día. Sólo se divisa un problema con claridad: resaca general. (Verónica Klingenberger)



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