Dos Generales y Una Razón
Cuando el general Pershing, Jefe de las Fuerzas de EE.UU. en la I Guerra Mundial, condenó a Chile, en documento suscrito también por su colega Lassiter.

A bordo del "Ucayali", parte la
Comisión plebiscitaria peruana
a las negociaciones que tendrían
por sede a Arica. El pueblo
acudió en masa a despedir
a nuestra delegación. Pero los
hechos demostraron que Chile
quería quedarse con Tacna y Arica.
La historia es ahora documentada
en un libro revelador.

Con un documento extraído de los Archivos Nacionales de EE.UU. y actas y memorias en algunos casos inéditos, Ernesto Yepes (a la derecha) vuelve a publicar un libro imprescindible para el conocimiento de la historia de nuestro país y de sus conflictos internacionales. El autor, tacneño de nacimiento, estudió Letras en la Universidad de San Marcos y se doctoró en la Universidad de Manchester, Inglaterra. Su nuevo trabajo rinde homenaje al patriotismo del pueblo de Tacna y Arica, que con sus acciones demostró el fraude que Chile preparaba.

POCO conocida es la historia del frustrado plebiscito que pudo conducir a la recuperación de Tacna y Arica y que Chile hizo imposible a pesar de los esfuerzos de dos jefes del Ejército de Estados Unidos. El más notable era el general John J. Pershing, famoso por haber sido comandante en jefe de las fuerzas de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial y, antes, por haber penetrado en el territorio de México para perseguir a Pancho Villa. El otro general norteamericano fue William Lassiter. Ambos habían sido comisionados para la misión plebiscitaria por el presidente estadounidense Calvin Coolidge, Arbitro nombrado a pedido de Chile, con el asentimiento ulterior del Perú.
Los dos generales culminaron su misión acusando a Chile de haber instalado en Tacna y Arica un régimen de terror que hacía imposible realizar una elección plebiscitaria limpia.
El documento de los dos generales, así como un estudio previo y anexos ilustrativos, acaba de ser publicado por Ernesto Yepes en su libro "Un plebiscito imposible". Tacna Arica 1925-1926. El informe Pershing-Lassiter. El texto central ha sido extraído de los Archivos Nacionales de Estados Unidos.
Se trata de testimonios de alto valor histórico que no sólo acogen el punto de vista de tan altos militares, sino asimismo los recogidos, bajo autorización de ambos, por agentes de su país que comprobaron eso que Jorge Basadre llamó en La vida y la historia un entorno de "semifascistas" instalado por Chile.

Dr. Manuel Freyre y Santander, que presentó al Perú. A la derecha, el general Pershing (con bigote) y el general Lassiter. Ambos dijeron que Chile había instalado "un verdadero régimen de terror en el territorio plebiscitario".

Yepes precisa en estos términos la intención que lo anima: "No creemos que dar a conocer este documento constituya una invitación a que redoblen los tambores o se agiten las antiguas pasiones contra nuestros vecinos del sur. Buscamos establecer, lo más objetivamente posible, la realidad de los hechos con el mismo espíritu de aquellos que redactaron el Informe: sentar las bases para una relación simétrica entre dos pueblos vecinos y mirar el futuro sin desconfianza, con todas las cartas sobre la mesa".
Hay que recordar que la iniciativa de este proceso partió del presidente de Chile, Arturo Alessandri, el 12 de diciembre de 1921.
En la misma fecha, telegrafió a Augusto B. Leguía, presidente del Perú, proponiendo reanudar negociaciones respecto al plebiscito sobre Tacna y Arica.
Por el Tratado de Ancón, que el Perú derrotado firmó el 30 de octubre de 1883, Chile se había comprometido a realizar un plebiscito sobre el destino de Tacna y Arica en el plazo de diez años. Lima recordó por eso, al acceder a las nuevas negociaciones, que Chile había violado el Tratado.
Chile y el Perú se sometieron al final al arbitraje del Presidente de Estados Unidos. Nuestro país se había opuesto antes a un plebiscito que se realizara fuera del plazo convenido y cuando los chilenos habían expulsado de Tacna y Arica a los peruanos, obligado a muchos a servir en el ejército chileno, efectuando matanzas (Basadre, que viajó con la Comisión Plebiscitaria a los 23 años de edad, da cuenta de algunas, que incluye a niños) y poblado de chilenos a las dos provincias cautivas.

La nave de guerra estadounidense "Rochester" en la que durante meses trabajó la misión de EE.UU.

Pero, en fin, cuando el barco "Ucayali" partió del Callao en julio de 1925 con rumbo a Arica con la Comisión presidida por el brillante diplomático peruano Dr. Manuel de Freyre Santander, una muchedumbre cargada de esperanzas acudió a la despedida.
Pero el presidente de la Comisión de Chile, Agustín Edwards, demostró que quería un "plebiscito" en las condiciones antidemocráticas implantadas por las autoridades del ocupante.
He aquí párrafos del Informe de los generales estadounidenses:
"La verdadera causa de esta demora, así como la razón verdadera de esta falta de mayor actividad, no son otras que la conducta observada por las autoridades chilenas en el control del territorio plebiscitario, quienes menospreciando el Tratado de Ancón, el Protocolo de Arbitraje y el Laudo del Arbitro, y en fraude flagrante de sus cláusulas, han mantenido desde la fecha del sometimiento de las Réplicas ante el Arbitro, en abril 12 de 1924, y desde la fecha del Laudo, el 9 de marzo de 1925, un verdadero régimen de terror en el territorio plebiscitario."
La conclusión es: "este plebiscito no puede y no debe ser consumado y, por ello, la fecha de la votación no debe ser fijada".
Después, en 1929, Leguía firmó el Tratado que dejó a Arica en manos de Chile. Antes, nuestro vecino se había apoderado de lo que Yepes llama "la gema, la riqueza fundamental que los del sur venían a buscar": "Tarapacá"
Basadre rindió tributo al pueblo de Tacna y Arica con estas palabras: "Por él, y sólo por él, la dominación que empezó en 1880 no fue ungida, 45 años más tarde, con un solemne certificado jurídico internacional, en circunstancias donde todo hacía prever que ello ocurriría.



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