
Jaime Bayly, Laura Bozzo y las tensiones del canal de las estrellas.
¿Fue idea tuya empezar con Laura Bozzo? No, me la sugirieron, pero no me pareció mal. Ella logró vetar un reportaje del 5, me imagino que en su canal querrá reservarse el derecho de editar. No creo que eso vaya a ocurrir. Voy a pedir que se respete la integridad del programa. Mira, a mí me pueden sugerir un invitado pero nadie me va a dictar una pregunta ni me va a decir cuál es el tono con que debo hablar. Laura tiene un perfil político fuerte, es explosiva y controvertida. No voy a enrolarme en su club de fans ni la voy a torturar. En una situación como la de América se puede pretender utilizar tu condición de independiente para endosar credibilidad a otros que la han perdido... No ignoro que el 4 tiene una posición política más o menos obvia. Creo que es legítimo que la tenga. Hemos conversado y ellos se han comprometido a respetar mi libertad de opinión. No soy ni voy a ser ayayero del gobierno, tampoco voy a ser enemigo del gobierno. Hoy las posiciones tienden a irse a los extremos, pero yo voy a tratar de guardar un precario equilibrio. Creo que se puede hacer un programa de conversación inteligente donde se oigan todas las voces. No quiero usar un espacio televisivo para restregar al público mis posiciones, lo he hecho antes y no me enorgullezco de ello.
Que las posiciones se han hecho extremas no lo dudo, pero mientras un solo bando uniformiza sus libretos ayayeros, sus humaredas y sus trampitas anaranjadas, del otro lado estamos desamparados de prensa crítica y denunciante. El extremo Hildebrandt se echa mucho de menos. Ojalá que en el margen opinante y confrontador que tenga cabida en sus entrevistas, Jaime Bayly ayude a poner la cuota de credibilidad que al 4 le hace falta a gritos. Eso -mi cierre de edición es el martes- si su independencia e inteligencia de buen conversador sobrevive a la entrevista de miércoles.

Mónica Sánchez y la cita obligada con el Actor`s Studio.
Chispa y Recesión
Raúl Romero y Tulio Loza, la chispa y la recesión.
CUANDO Raúl Romero llevaba un par de briosas temporadas en "De dos a cuatro", nos pareció que un show conversado sería su mejor opción de continuidad. Entonces podía ser algo llorón y hasta fujimorista y caer simpático a todos. Lástima que el 4 lo jalara para hacerlo fracasar en un farragoso concurso dominguero. Tarde, RR ha estrenado su talkshow coincidiendo con el acoso de oficialistas que perdonan vidas a cambio de acogerse a ciertos obvios parámetros. El fujimorismo legítimo de Raúl se ha convertido en un pie forzado que se delata en entrevistas como la que le hizo a Luis Castañeda Lossio. La Tv. blanca se convierte en naranja y la chispa privilegiada del conductor sólo brilla plenamente en los intersticios que le permiten sus compromisos y sus rachas de mal humor. Significativo fue su encuentro con Tulio Loza, cuyo Camotillo ha sido jubilado por necesidad y comodidad, y cuya chispa también ha sido víctima de la recesión. Ojalá RR ajuste sus miras y sus humores aunque la situación precaria de Canal A complote contra ello: tras la desaparición de Michael Salomon, al parecer un aventurero internacional del que se cuenta ya había bluffeado anunciando la compra de canales en Argentina y otros países, el `negociador' Domingo Palermo ha hecho lo posible por que el minero Andrés Marsano costee el paquete de estrenos. Una de las condiciones es que el niño Raulito sea obediente.
-Jessica Newton al expulsar, en `Panorama', a Rosa Elvira Cartagena de su grupo organizador de concursos de belleza.

