
Sophia (6 años y sin antecedentes policiales) está incluida en una investigación por no haber detectado cuatro toneladas de droga. Derecha, el jefe de la Dinandro, general PNP Dennis del Castillo. También le falló el olfato.
Parte de las 2,3 toneladas de droga incautada a Los Camellos el 1 de abril, la misma que por poco parte rumbo a España. A la derecha, el puerto de Rotterdam (Holanda), lugar en el que fue detectado el gigantesco embarque.
Los periodistas vieron a un diligente Del Castillo que explicaba, con fotos y pizarra, cómo estos camellos habían envuelto la droga con cuatro capas de cinta especial para que no sea encontrada.
Pues bien, con el caso de Holanda no hubo tanto show. Apenas se conoció la interdicción a través de un informe del Enlace Antinarcóticos del Reino Unido remitido a la Dinandro, el general Del Castillo viajó a Holanda el martes 25 para investigar lo que fue "un decomiso récord", según la agencia France Press.
Pues bien, horas antes de viajar, el general Del Castillo citó a una conferencia de prensa que luego fue suspendida por "motivos de fuerza mayor". Sin embargo, un comunicado policial informó que la misma se realizaría apenas retorne de Holanda.
Por cierto, el general Del Castillo regresó pero mantuvo un ruidoso silencio. ¿La acuciosa inteligencia que según Del Castillo ayudó a capturar la droga del 1 de abril se diluyó días después?
Conocido lo de Holanda, varios diarios, "según versiones policiales", zanjaron el problema al publicar que la droga era de Los Camellos, dando a entender que su hallazgo se enmarcaba dentro del sofisticado plan de inteligencia descrito semanas atrás por el general Del Castillo.
Pero no fue así. Esta droga, de acuerdo al atestado 059 elaborado en junio por la Dinandro -y conseguido por CARETAS- no pertenecía a Los Camellos sino a una banda liderada por el portugués Antonio Cándido Salzedas y que al parecer operaba con mucha seguridad, pues ni la captura del 1 de abril le hizo suspender su envío por precaución. Este mismo atestado señala que la droga llegó al puerto del Callao el 8 de abril y salió ese mismo día sin ningún problema.
La droga no era de Los Camellos pero hay personajes que se repiten. ¿En el puerto del Callao operaba una red que permitía la salida de la droga? Eso también lo tendría que investigar la Dinandro.
Mayor PNP Eduardo Milla Espinoza y el supuesto agente aduanero José Arana Aznarán. Según la Dinandro, ambos están involucrados en dos embarques de droga al exterior.
El atestado 059, referido al caso de Holanda, involucra al supuesto agente aduanero (no habido) José Arana Aznarán.
Este mismo documento detalla que Arana Aznarán es "presunto autor de tráfico ilícito de drogas al haber participado en forma directa en la exportación de jeans en cuyo interior se encontraron 681 kilos de droga en Bulgaria".
CARETAS 1579 informó que este cargamento salió del Callao el 25 de marzo de 1998, y fue detectado en agosto de ese mismo año en dicho país.
En efecto, las conclusiones del atestado 045 elaborado en mayo por la Dinandro respecto a este caso de Bulgaria, menciona que Aznarán fue solicitado por el mayor PNP Eduardo Milla para tramitar los documentos necesarios a fin de evitar el registro del contenedor HLCU219616-2, y que la droga, propiedad de Los Camellos, salga sin percances.
CARETAS 1579 informó también que Milla está involucrado tanto en el decomiso del 1 de abril como en el de Bulgaria.
¿Tuvo algo que ver el mayor PNP Eduardo Milla (a) Gato en el gigantesco caso de Holanda? Eso, hasta el momento, no ha quedado demostrado con claridad, aunque al parecer, por lo menos dos personas relacionadas entre sí han participado en dos embarques de bandas distintas.
Como se sabe, en 1996, Milla fue acusado por Luis Izusqui García -que renunció a su puesto de mandadero del estudio del abogado Javier Corrochano- de viajar a Tarapoto para cobrar 800 mil dólares de los López Paredes, ahora condenados a cadena perpetua por narcotráfico, para solventar los honorarios del mismo Corrochano y de Vladimiro Montesinos, supuestos contactos para lograr su libertad.
Pero, si bien Corrochano ha interpuesto una querella por difamación contra Izusqui, no deja de llamar la atención que tres años después de realizadas estas declaraciones, vuelva a aparecer Milla en el caso de Los Camellos, en el que, dicho sea de paso, también figuró el abogado Corrochano como consejero legal de uno de los cabecillas de esta banda, el corredor Bruno Chiappe.
Que la palabra "inteligencia" está un tanto desacreditada parece no ser un tema en discusión, sobre todo cuando aparecen hechos inexplicables como la salida del corredor Bruno Chiappe Ebner, cabecilla visible de Los Camellos en el Perú, por el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el cuatro de abril, rumbo a La Habana, cuando, se supone, debía pesar sobre él una orden de captura, y más aún, cuando hasta esa fecha eran seis las personas detenidas y 27 las interrogadas por la Policía.
La falta de control quizá ha convertido al puerto del Callao en una coladera para el tráfico de drogas.
El ATESTADO 059
Según este documento de la Dinandro, el dueño de la droga incautada en Holanda es el portugués Antonio Cándido Salzedas, el mismo que contrató "a personas con experiencia en el trámite aduanero" como Juan Solari Solari y José Acosta Avendaño, ambos peruanos y no habidos por la justicia.
Estos conformaron, según la Dinandro, la empresa importadora exportadora Piatil S.A. que facilitó la salida de la droga y cuya sede está en San Miguel.
El 19 de marzo -según el atestado- Solari compró 215 rollos de tela Denin a la empresa textil Nuevo Mundo por un total de 73 mil dólares americanos.
La tela fue conducida a un almacén alquilado por Solari y Acosta en el Callao. En ese lugar, el lote permaneció hasta el 5 de abril.
El atestado indica también que el día anterior, Solari se contactó con José Arana Aznarán y un tal Arturo Alva Ramírez para que a través de la Agencia Aduanera Cheneffuse S.A. se exporten los rollos de tela.
Ahora, no se sabe si por formalidad o sospecha, Cheneffuse S.A. pidió a la Oficina de Resguardo Aduanero la inspección del embarque apenas logró el permiso de exportación.
El 5 de abril en la tarde, ingresa a los almacenes de Oceánica S.A. el camión YG-7389 con los 215 rollos que tenían un peso bruto de 28,160 kilos, los mismos que fueron descargados por estibadores contratados por Arana Aznarán para luego ser ingresados en el contenedor HLXU-421249-0.
El 6 de abril, a solicitud de Cheneffuse S.A., personal de la BOE, con un vehículo con equipo de rayos X y Sophia, realizaron la inspección del contenedor.
Los estibadores sacaron del mismo 150 rollos para que sean revisados, pero, además, el BOE Víctor Loyola decidió entrar (al contenedor) para escoger en forma aleatoria otros 25 que fueron olfateados por Sophia y pasados por la máquina de rayos X siendo el resultado negativo, tal como consta en el acta de colocación del precinto de aduana 114427.
A las once de la noche del 7 de abril, el camión YG-7192 llevó el contenedor de los almacenes de Oceánica S.A. al Terminal Marítimo del Callao. En este último lugar el contenedor pesó 32,970 kilos, y según el atestado de la Dinandro, esto es sospechoso ya que en Oceánica S.A. la balanza marcó 330 kilos menos.
La Dinandro sospecha que la droga fue acondicionada en el trayecto que hay entre los almacenes de Oceánica S.A. y el Terminal Marítimo del Callao.
Sin embargo, siete agentes de la BOE junto a Sophia y su instructor han sido comprendidos dentro de las investigaciones por actuar con "negligencia".
Lo sustantivo es que el contenedor con droga salió del Callao en la madrugada del 8 de abril con destino al puerto de Leixous (Portugal) antes de ser detectado en Holanda. ¿La Dinandro realiza un serio trabajo de inteligencia?

