Un Sueño Americano
Niños que trabajan y padres sin empleo: la paradoja latinoamericana bajo la lupa de la OIT.

Con casi 400 mil ambulantes y millares de niños en las calles, Lima se ha convertido en estos días en centro de un balance internacional de otra década que también ha sido perdida en cuanto a empleo. Aquí la visión de Juan Somavía, flamante Director General de la Organización Internacional del Trabajo, que sigue apostando al diálogo para superar el principal problema de la región tras una década de modelo neoliberal: el desempleo.

Somavía, representante de Chile en la ONU, es del Partido por la Democracia de Ricardo Lagos (para muchos el próximo presidente de Chile).

¿Coexisten dos visiones del mundo en los organismos internacionales: por un lado, el FMI, la Organización Mundial de Comercio y el Banco Mundial, y, por otro, la OIT, Unesco, Unicef?
-A medida que crece la economía global crecen las interacciones. Las decisiones puramente nacionales están limitadas por el fenómeno global. Es lo que vemos todos los días. Uno de los principales problemas es que el sistema multilateral en su conjunto no está dando las respuestas adecuadas; la economía obliga a entender que si uno toma una medida en lo social, afecta el comercio, o si uno hace algo en lo monetario, afecta lo social.
-No obstante, han sido el FMI y el Banco Mundial quienes han dictado la política social en América Latina de los últimos diez años. Una prueba es la llamada "flexibilización del mercado laboral" que figura en las cartas de intención con el Fondo.
-Pero a partir de visiones más bien monetarias y financieras. Justamente una de las cosas indispensables hoy es que el FMI, el BM, la OMC, la OIT, que son organismos que promueven los temas del desarrollo, sean capaces de generar una interpretación de los fenómenos económicos y sociales mucho más integrados. Eso ocurre inevitablemente con el trabajo y con el problema social, que es la responsabilidad principal de la OIT.
-¿Cómo crear "trabajo decente" en la región?
-El trabajo decente, luego de los derechos humanos, es la aspiración más generalizada de los seres humanos. Por eso hoy necesitamos que la macroeconomía se fije como objetivo principal dar empleo.

EMPLEO, OBJETIVO MACROECONOMICO

-Hace 50 años faltaba mano de obra. Hoy no hay empleo. Uno de los partidos de la oposición en el Perú, Somos Perú, ha planteado crear empleo con un shock de inversiones promovido por una rebaja de la carga tributaria. ¿Es viable?
-Lo importante son dos cosas. Primero, que nos fijemos el objetivo. Focalizar en la necesidad de crear empleo a través de la política macroeconómica y por otro lado usar el instrumento del diálogo oficial. Que los factores reales de la economía puedan sentarse alrededor de la mesa. Cada sociedad tiene su manera de abordar ese tema. En un estudio de OIT sobre los países de Europa que presentaban menor desempleo, como Holanda, Irlanda, Dinamarca y Austria, el instrumento principal fue el diálogo entre los factores del sistema económico (Estado, empresarios y trabajadores), pero las soluciones que aplicaron a sus realidades fueron distintas.
-Pero el poder de negociación de la fuerza laboral en Europa es otro. Por ejemplo, en el Perú no hay representantes de los trabajadores en el Congreso.
-Ese es uno de los temas principales de la OIT. No habrá estabilidad económica a futuro si no somos capaces de reforzar la representatividad de los trabajadores y de las pequeñas y medianas empresas. La organización es la respuesta a una economía global cuya tendencia es hacia la atomización, en cuyo proceso el ser humano es tratado nada más que como un consumidor. Resulta que nosotros somos también trabajadores, padres de familia, etc.
-El diálogo social es un viejo discurso…
-En eso consiste el desarrollo de los instrumentos. No basta con que uno defina un objetivo para que éste ocurra. El cambio está también inserto en la lucha social. Los cambios se producen porque hay organización y se equilibra la capacidad de negociación de una sociedad.
-¿No hay que reformular el discurso de la OIT? Las causas del desempleo no son las mismas. Mientras en el norte se debe al desarrollo tecnológico, en el sur el problema es la reducida acumulación de capital.
-Justamente, la OIT tiene la flexibilidad de proponer mecanismos e instrumentos como éste que estamos discutiendo ahora, que es el del diálogo social, pero éste puede dar resultados muy diferentes según los problemas y necesidades de cada país. Nuestra línea no es dar soluciones globales, sino proponer métodos por los cuales las sociedades van encontrando soluciones.

El desempleo, azote mundial, es, según todas las encuestas, el primer mal a combatir en el Perú. Los más pobres son los que más lo sufren en nuestro país.

FOCALIZACION

-En la década del '90 hubo crecimiento en Latinoamérica, pero no estuvo acompañado de un aumento del empleo. Si en la época de las vacas gordas no hubo empleo, ¿qué va a pasar ahora en la época de vacas flacas?
-Esta, que es la principal conclusión de la crisis asiática, va a comenzar a ser la principal conclusión de América Latina. Cuando las cosas están marchando bien es el momento de crear las bases de sustentación, de protección social y de organización. Si en Asia se hubieran fortalecido los sindicatos y los regímenes de protección social, la crisis hubiera sido mucho menos dura.
-¿Por qué no tuvo un volumen más alto la OIT en el tema de la privatización en América Latina? En el Perú se perdieron 75 mil puestos de trabajo. ¿Acaso la OIT no debió impulsar un proceso de reentrenamiento?
-Estoy de acuerdo con usted. Se ha producido en los últimos diez años una ausencia de algo que me parece fundamental, que es comprender que los temas de la OIT están en el corazón de la política.
-No cree usted que el trabajo infantil es una de las respuestas a la jubilación adelantada de muchos jefes de familia.
-Sí, se produce el absurdo de que los niños estén trabajando y los padres desempleados. Son 250 millones de niños trabajando. Si somos exitosos en la erradicación del empleo infantil vamos a serlo en la generación de empleo. Las dos cosas están vinculadas. He conversado con todos los presidentes para aplicar esta convención. Hay intereses comerciales, pero debemos asumir la conciencia de eliminar aquellas formas aberrantes. Con UNESCO estamos trabajando el tema. Acabamos de aprobar en la última conferencia de la OIT una convención sobre la erradicación de las peores formas de trabajo infantil. Yo creo que ése es un tema muy simbólico.
-Nunca se trabajó tanto por tan poco en América Latina. Ahora existen jornadas de doble turno y de 14 horas en algunos establecimientos.
-Por eso es que el otro tema central de la OIT es el derecho de los trabajadores. Si queremos proyectar estabilidad social y democrática en el futuro, tenemos que ampliar el modelo.
-El modelo económico en boga en América Latina, y por supuesto en el Perú, está basado en aranceles bajos, dólar subvaluado, baja inflación, escasa disponibilidad de capital, inversión especulativa, elevados costos financieros, consumo reducido, ajuste fiscal. ¿Cómo se puede crear empleo con un modelo antilaboral?
-Yo creo que el modelo está demasiado centrado en los intereses del capital financiero y muy poco en los intereses del capital productivo. Hay que entender que si queremos generar empleo tenemos que ser capaces de crear ahorro y empresa y de favorecer el acceso al crédito a intereses que sean cada vez más bajos, fijándose como objetivo la creación de empleo de calidad. Hoy tenemos que el empleo es una resultante de otros objetivos principales. No se ha mantenido un equilibrio entre los objetivos de la eficiencia económica y la eficiencia social. Esto no es una idea loca. Es una propuesta práctica. Así se dio el desarrollo en Europa.



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