El Rey Isola
Alberto Isola vuelve al teatro en drama de Shakespeare y dirigido por Edgard Saba: El rey Lear.

"El Municipal conserva una dignidad y una majestad extraordinaria. Tiene que ver con Lear, lo han despojado de todo".

Entrevista
TERESINA MUÑOZ-NAJAR
Fotos VICTOR CH. VARGAS

EL estreno parece lejano -8 de octubre- pero Alberto Isola ya se transforma en Lear, uno de los intensos reyes de Shakespeare. Ha bajado 10 kilos -"Me lo imagino delgado"- y espera bajar otros tantos en disciplinadas sesiones gimnásticas. Ha retomado sus clases de canto porque sabe que su voz tendrá que bajar y subir constantemente entre las ruinas del Teatro Municipal. Además, acude a los ensayos -a veces de 8 horas diarias- con un traje que él mismo ha creado inspirado en la "Guerra de las Galaxias". Pantalón de lana rojo, falda marrón enrollada al cuello, saco azul oscuro y sobre los hombros un enorme mantel de fieltro verde. -"Necesito ponerme cosas encima para identificarme más con Lear. Ahora parezco un beduino pero creo que Pepe Corzo, el diseñador del vestuario, considerará mi idea"-. Pronto le entretejerán en cabello y barba, greñas blancas muy largas, la calva la conservará para la corona y lucirá muchos anillos en los dedos.
Es entonces, cuando Isola se viste de rey Lear, que la transformación física da paso inmediato al personaje. Como un tanque gigantesco y poderoso se desplaza por los escombros del Teatro sintiendo el desafío de un montaje sin duda diferente. "Como en la época de Shakespeare lo haremos de día, a las 3.30 de la tarde. Sobre lo que fue el escenario y por la platea. Vamos a estar por todas partes".

Dibujo del teatro londinense El Cisne hecho en 1596. Así lucía en tiempos de Shakespeare y allí se representaron algunas de sus obras.

-Se le nota muy entusiasmado con el rey Lear...
-Bueno, estoy de verdad feliz. Edgard Saba siempre quiso hacer la obra conmigo pero yo le decía: "espera a que cumpla 60 años" porque se supone que Lear tiene 80 -claro que las edades en Shakespeare son metafóricas-, pero vamos a correr el riesgo.
-¿Qué otro riesgo se corre al montar un clásico?
-El de caer en la grandilocuencia. Ese es el gran peligro. Por eso tratamos de encontrar la verdad, de hacer teatro con sentido. Saba, por ejemplo, ha hecho que las relaciones del rey con sus hijas sean muy específicas. Ha planteado un mundo muy particular. Bárbaro y contemporáneo al mismo tiempo. Natural y creíble.
-Usted es un actor pero también un director exigente, ¿cómo es su relación con Saba?, ¿qué pasa cuando alguien lo tiene que dirigir?
-Mi relación con él es buena. Sé cuándo debo decir algo y cuándo callar. Existe mucha colaboración entre ambos y discusiones por el bien del personaje. Sin embargo, y aunque yo no lo quiera, él tiene la última palabra, es el director. Y yo, soy dócil.

"Nadie como Shakespeare comprendió el alma humana", dice Isola.

-¿Qué caracteriza a Saba?
-Edgard crea un ambiente de confianza y complicidad entre los actores. Con él es posible pasar esa barrera tan temida que es el ridículo. Es decir, que te puedes tirar porque sabes que hay una red.
-¿Cuál es su ritual para identificarse con sus personajes?
-Leo y miro todo lo que puedo. En este caso películas como "Ran" de Kurosawa o "Más allá del destino" o "El rey Lear" de Peter Brook con Paul Scofield. Después me distancio y ya no quiero saber nada más.
-Esos reyes Lear ¿influyen en su trabajo?
-Hay algunas cosas que tomo de ellos. La versión japonesa es maravillosa porque la emoción y el movimiento van juntos. Saba me ha pedido que trabaje con la imagen de un león, que lo observe.
-¿Y su Lear del teatro, quién es?
-Cuando me fui al Piccolo Teatro de Milán vi ensayar y después ya en escena a Tino Carraro. El sí que se quedó en mi mente. No voy a repetirlo, sí a hacer pequeñas cosas que él hacía. Será mi modesto homenaje.

Director Edgard Saba y 3 de los 12 actores: Milena Alva, Cecica Bernasconi y Diego Bertie.

-¿Cómo es Lear, realmente?
-Dominante, autoritario y manipulador. Un hombre que comienza a cometer una serie de errores por su falta de tolerancia y de visión. Es impulsivo y caprichoso. Asumimos que es una persona que se hizo sola después de usurparle a alguien la corona. A mitad de la obra, Lear se desmorona, se derrumba. Su cuerpo ya no es fuerte sino frágil. Cae en la locura y en la pobreza. Se torna en un hombre cálido que en el último momento adquiere sabiduría. En verdad, es la historia del viaje de una familia a la sabiduría. Lo contradictorio, como en todos los dramas de Shakespeare, es el final.
-Todos se mueren...
-Todos se mueren.
-¿Es posible descubrir cosas nuevas en Shakespeare?
-Shakespeare es increíble. Es milagroso su nivel de conocimento del ser humano. Además pensaba en todo. Cuando un personaje hace una escena espantosa, él le da hasta 20 minutos para reponerse y volver a salir. Nosotros lo sentimos muy cercano, le decimos William. A mí, particularmente, me apabulla.
-¿Siente miedo cuando entra en escena?
-Un miedo enorme pero cada vez es peor, felizmente.

"Algunos anillos en los dedos y esta capa sobre mis hombros y ya soy otra persona".

-¿Le fue difícil adaptarse a la televisión, a las telenovelas?
-Bueno, la televisión es tan diferente. Al comienzo hablaba fuertísimo y siempre tenía que repetir escenas porque nunca sabía dónde estaba la cámara. La experiencia ha sido interesante. La televisión es inmediata, no requieres ensayar mucho y jamás llegas a conocer a tu personaje. Es el desafío de la inmediatez. Lo que da pena, finalmente, es que nunca los guiones dan para más.
-Las producciones nacionales tampoco dan para más, ¿qué va a pasar con los actores?, ¿dónde van a trabajar?
-La pregunta actualmente es ésta: ¿qué va a pasar con todos los peruanos? y yo, francamente, no tengo ninguna respuesta. Sin embargo hay un lema que me encanta y que lo aplico en estos momentos: es preferible avanzar y morir que retroceder y morir.
-Hace tiempo usted dijo que sentía tristeza porque jamás podría interpretar a Hamlet...
-Voy a dirigir Hamlet con Bruno Odar. Pero primero voy a interpretar, en abril del próximo año, a Galileo.
-¿Cuánto del rey Lear permanece con usted durante el día?
-Estoy encontrando el placer enorme de mandonear a todo el mundo. Eso es lo que el poder hace con uno.



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