Una Guerra Sin Cuartel
El general (r) Jaime Salinas se lanza a la lid política con una estrategia de oposición frontal.
A la cabeza del Movimiento "Perú Unido", el general (r) Jaime Salinas Sedó acaba de anunciar su participación en la contienda electoral llamando a la lucha contra el binomio Fujimori-Montesinos. Al mismo tiempo señala sus diferencias con otros personajes de la oposición. En diálogo que por momentos tuvo como telón de fondo el Palacio de Gobierno, de donde intentó desalojar a Fujimori el 13 de noviembre de 1992, advirtió que, en cuanto a la cúpula militar, Montesinos debería guiarse por el consejo de César Vallejo: "Cúidate del leal ciento por ciento".
Ex Jefe de la II Región Militar, con
sede en Lima, número uno en el arma de Infantería en la Escuela Militar de Chorrillos, ex alumno de la Escuela Militar de Guerra de Francia, con 37 años de vida militar, se lanza a fondo a la lucha cívica.
Entrevista CESAR LEVANO
HAY quienes dicen que el único partido político que tiene Fujimori es la Fuerza Armada. ¿Usted diría que eso refleja una realidad?
-Refleja una realidad en cuanto a que Fujimori y Montesinos se cuidan mucho de colocar en los puestos de mando de tropa, los puestos que tienen fuerza operativa, a gente de su confianza. Pero eso no quiere decir que toda la Fuerza Armada crea en el fujimorismo como una opción política de beneficio para el país.
-Su movimiento Perú Unido invoca la unión de la oposición contra el régimen de Fujimori y Montesinos. ¿Por qué no se suman al apoyo a Alberto Andrade o a Luis Castañeda?
-Nosotros estamos proponiendo que se le ofrezca al pueblo una nueva alternativa de gobierno. Los señores Castañeda y Andrade tienen ya un espacio político propio y son muy celosos de ese espacio, y con toda razón pueden defenderlo y no permitir nuevas adhesiones que puedan alterar sus planes electorales para el 2000. Nosotros creemos que hay que ofrecer al pueblo una oposición real y decidida, y en ese sentido sí hay una diferencia. Nuestra oposición nace desde el mismo 5 de abril de 1992. El precio fue que tuvimos que purgar prisión. Muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras aplaudieron en su momento a Fujimori.
-General, ¿eso significa que no es previsible una unidad con alguno de estos candidatos?
-No han dado muestras de desearlo. Tienen que entender los señores que cuentan con cierta preferencia electoral, que la unión es indispensable para derrotar a la dictadura. Si creen que por sí solos la van a derrotar, están totalmente equivocados. No se les va a derrotar tampoco con una actitud light. Aquí hay que enfrentarse a Fujimori y a Montesinos. Ellos van a pretender avasallar a quien se les ponga por delante. Entonces, hay que plantar los pies bien firmes en el suelo, frente a su intento reeleccionista y decirles: ¡Basta ya! Y no tener miedo al enfrentamiento.
-¿Cuál es su juicio respecto a la política económica neoliberal del presidente Fujimori?
-Hay que remitirse a los resultados: es un fracaso. Fujimori ha aplicado una política que ha traído más hambre, más desempleo, incremento de la mortalidad infantil, incremento de la delincuencia criminal.
-En el panorama sudamericano preocupa a muchos el caso de Colombia. ¿Cómo ve usted estos anuncios de movilización de nuestras Fuerzas Armadas por orden del presidente Fujimori que han creado una especie de clima prebélico, como si las guerrillas colombianas hubieran entrado en territorio peruano?
-Pienso que la guerrilla colombiana, más que una guerrilla de tipo ideológico de las que se importaron en años anteriores en Argentina, Uruguay y en el mismo Perú, es un problema netamente interno de Colombia donde hay grandes diferencias sociales y hay un grupo humano que clama por solucionar esas deficiencias y ha empleado el camino equivocado de la violencia. Ninguna demanda social por mucha justicia que pueda tener en su contenido puede llevarse adelante por medio de la violencia. Eso es simplemente una actitud totalmente equivocada. Pero dudo que la guerrilla colombiana como tal pase las fronteras peruanas y quiera utilizar nuestro territorio como base de operaciones. En ese sentido sí la Fuerza Armada tiene que impedir la violación de nuestro territorio, no importa cuál sea el motivo del que lo viole. Pero más grave que la violación de nuestro territorio por las guerrillas colombianas puede ser la violación por el narcotráfico colombiano y eso se ha dado desde mucho tiempo atrás. El incremento de la producción y comercialización de coca en el valle del Huallaga nació casualmente de una invasión de narcotraficantes colombianos que vinieron a comercializar la droga y posteriormente a procesarla y a refinarla en nuestro territorio. Eso es más peligroso que la guerrilla colombiana.
-¿Por qué cree que hubo tanto suspenso para nombrar ministro del Interior? Se dice que el general José Villanueva, ahora comandante general del Ejército, debió a Montesinos su ascenso a general de División, pero que es asimismo institucionalista. ¿Cómo lo ve usted?
-Las ambiciones de poder ciegan a los hombres y hacen que las lealtades pasen a segundo plano. Eso también se da en el medio militar. Recordemos lo ocurrido entre el general Odría y el general Zenón Noriega. Noriega le quiso serruchar el piso a Odría. Posteriormente, el general Merino se quiso levantar contra Odría en Iquitos. Si pasamos al gobierno institucional de las Fuerzas Armadas de 1962, en el que estaban Lindley, Pérez Godoy y Torres Matos, Lindley lo quitó a Pérez Godoy. Morales Bermúdez sacó del camino a Velasco. Y Fujimori jamás hubiera llegado al gobierno después del 5 de abril si Hermoza no pone las Fuerzas Armadas a su disposición para el golpe del 5 de abril, modificar la Constitución y ser reelecto en 1995. Y mire cómo le pagan a Hermoza: le dan una patada y lo botan. Entonces no podemos decir que Villanueva Ruesta le va a ser ciento por ciento leal a Montesinos, ni que Saucedo le será ciento por ciento leal.

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