
AVANZO a grandes trancos, casi corriendo, se plantó en medio de la pista, y alzando las manos obligó a frenar al camión de letras chinas, el camión de la contracampaña. Encaramados sobre él, un piquete oficialista insultaba al candidato, pero vivaba al presidente Fujimori.
Era el sábado 4, en el distrito Nueva Cajamarca, provincia de Rioja, departamento de San Martín. Hasta aquí llegó el candidato de Solidaridad Nacional en un recorrido de tres días por los pueblos de la selva, afinando su campaña política, y motivado por su reciente subida en las encuestas.
En su estilo acostumbrado, camisa amarilla, jean gastado, recorrió calles, mercados y plazas a pie, logrando despertar primero curiosidad, luego simpatía. La gente lo reconoce y lo saluda, le desea suerte. El sonríe y les pide que lo ayuden a ganar.
"Así es nuestra campaña, de boca a boca, de contacto directo con la población. Eso nos dio resultados cuando recogimos las firmas para inscribir el movimiento y lo estamos repitiendo", afirma Castañeda.
Nueva Cajamarca, ciudad de migrantes, soportaba a esa hora, 5 de la tarde, una temperatura algo elevada. Castañeda sudaba, pero mantenía su ritmo de estrechar manos al paso y caminar calles enteras en busca de contacto personal con la gente.

Enardecidos contramanifestantes oficialistas se enfrentan a seguidores de Solidaridad Nacional. Centro, cámara nada indiscreta sigue movimientos del candidato Castañeda Lossio. Derecha, los mismos hostigadores de Rioja, ahora en Nueva Cajamarca. Acoso a toda máquina.
Así llegó hasta la séptima cuadra de la avenida Cajamarca, donde inauguró un local partidario. Se disponía a pronunciar su discurso, cuando apareció el camión de letras chinas. El mismo que desde la mañana, en Rioja, lo había perseguido con el grupo de contramanifestantes. El camión de placa WX-1702.
No soportó más. La paciencia de Job que mantuvo durante todo el día se transformó en un rápido movimiento para enfrentar a los provocadores. ¿Quién dice que no existe acoso contra los candidatos presidenciales? Durante todo el día, la campaña electoral de Castañeda Lossio fue estorbada por grupos organizados que lo esperaban en los pueblos que visitaba.
En Tarapoto, ciudad en la que empezó esta jornada, todo fue normal. Sus simpatizantes lo recibieron en el aeropuerto y lo acompañaron en su recorrido por la ciudad.
Familiar de alcalde de Rioja de Vamos Vecino manejaba el camión de placa WX-1702.
Sin embargo, todo cambió al día siguiente, cuando fue a Moyobamba. Allí un grupo de mujeres de comedores populares atendidos por el Pronaa lo esperaba en una esquina de la Plaza de Armas. Portaban cartulinas con frases no precisamente de bienvenida como: "Castañeda: Devuelve la plata a la Caja del Pescador", "Mentiroso", "Págale a los pescadores". Desde una motocicleta, un tipo no identificado seguía con una cámara de video todos los movimientos.
Pero, ¿acaso hay socios de la Caja del Pescador en Moyobamba? Con seguridad los pescadores de boquichicos y paiches de San Martín no pertenecen a esa institución.
-¿A cuántos de ustedes han estafado?, ¿por qué protestan?, se les preguntó a las manifestantes.
Después de un largo silencio y signos evidentes de desconfianza, una de las señoras se atrevió a hablar. Dijo ser profesora y llamarse Ana María Dávila.
Ella confesó: "No somos esposas de pescadores, ni nada. La verdad es que somos protestantes (sic). Queremos que siga Fujimori y no queremos que este señor (Castañeda) venga a engañar al pueblo con su política".
Horas después, en Rioja, un segundo piquete de hombres y mujeres aguardaba en posta. Uno de ellos dio más argumentos sobre el apoyo al Chino.
-Rioja fue tomada por el MRTA dos veces. Aquí nadie podía salir de sus casas después de las cuatro de la tarde. Fujimori pacificó el país. Debe continuar.
-¿Y no les importa lo que ha hecho con la democracia?
-¿Democracia? ¿Y eso cómo se come?
Testimonios recogidos en la zona aseguran que el chofer del camión hostigador es nada menos que primo del alcalde provincial de Rioja, de las filas de Vamos Vecino, Noé Hernández Izquierdo.
Por un momento, el fútbol fue el tema de la semana, gracias a la dupla Fujimori y Cubillas.
Los alcaldes oficialistas son parte del engranaje de acoso político del que son víctimas los candidatos opositores. Igual ocurrió antes con Andrade en Piura y Cajamarca. A lo que habría que añadir un silencio informativo en los grandes medios de comunicación. Semejante desgaste de energías, apenas si mereció unos segundos en un canal de televisión. Por el contrario, el domingo, el programa Contrapunto de Frecuencia Latina soltó un informe que cuestionaba la labor de Castañeda al frente de la Caja del Pescador.
Lo peligroso y sórdido del acoso electoral es que las provocaciones pueden desbocarse al punto de volverse inmanejables. Castañeda Lossio realizó esta gira sin seguridad personal, acompañado de un equipo de doce personas.
En caso de un choque abierto de contrarios, este tipo de manifestaciones podría generar problemas de seguridad impredecibles. En la esquina de 2 de Mayo y Santo Toribio, en Rioja, casi se arma una gresca entre los seguidores de Solidaridad Nacional y los contramanifestantes oficialistas.
Castañeda Lossio, literalmente, se zambulló en la turba que lo acosaba, y trató de ganarles la moral, señalándoles su equivocación.
-No nos van a detener. Al pueblo no lo pueden detene-, gritó.
El equipo de Castañeda tiene muchas anécdotas sobre persecuciones, grabaciones y provocaciones de contramanifestantes que encuentran en sus viajes al interior del país. Al punto que uno de sus animadores, el deportista Alan Wong, tiene abierto un proceso por el hurto de una cámara a una persona que filmaba las actividades de Castañeda en Huaraz.
Castañeda Lossio ha repuntado en las encuestas, y parece tonificado para realizar una campaña desgastante, caminando por calles, mercados y plazas.
MENTIRAS VERDADERAS
No puede haber casualidad en este tipo de acciones. Una desarrollada en Moyobamba y otra en Rioja, separadas ambas en línea recta por no menos de 20 kilómetros.
Tampoco es casual que ese mismo sábado 4, a cientos de kilómetros de la selva, en las calientes tierras de Ica, el candidato de Somos Perú, Alberto Andrade, denuncie igualmente ser víctima de una campaña de acoso y hostigamiento.
Las pintas de Somos Perú habían sido borradas la noche anterior, y cuatro integrantes de su agrupación fueron arrestados por unas horas y liberados más tarde en las afueras de la ciudad, en un procedimiento policial confuso y aparentemente irregular.
El clima electoral empieza a enrarecerse -y muy rápidamente-, con una turbidez que espanta. Lo cierto es que la denuncia de Andrade, desde Ica, obligó al presidente Alberto Fujimori a salir rápidamente a desmentirla:
"No hubo secuestro ni tampoco existen quejas formales sobre acciones de ese tipo. No es ético que un candidato a la Presidencia de la República esté haciendo esta clase de denuncias para llamar la atención y obtener titulares de esa naturaleza porque sólo logra dañar la imagen del Perú", dijo.
Enseguida agregó: "Hacer denuncias es una modalidad que se emplea en la campaña política, pero que no es aceptable en esta época. Lo que importa son las propuestas. Las denuncias dejan entrever que estamos viviendo un estado policíaco y de persecuciones y eso no lo puedo admitir".
Lo cierto es que la campaña de acoso contra sus principales oponentes, según todas las encuestas, es una ola que se encrespa de manera amenazante. (Ver nota aparte).
Y en este punto, el presidente Fujimori prefiere jugar en pared con su nueva estrella, no el prestigioso Teófilo Cubillas por cierto, sino la desprestigiada prensa chicha.
Esta prensa que a diario le sigue cargando la tinta al alcalde de Lima, no merece crítica alguna del Jefe del Estado, trato benigno sólo explicable por igual trato de dichos pasquines hacia el mandatario.
Aeropuerto Jorge Chávez, domingo 5. Este policía informaba el número de placa del vehículo de Castañeda. El acoso continuó pese a que el Presidente negó su existencia.
Ahora bien, el repunte de Castañeda Lossio en las encuestas permite avizorar que es la próxima víctima de la prensa amarilla. El seguimiento realizado en el departamento de San Martín y los actos de acoso arriba descritos, así parecen sugerirlo. En la medida que Castañeda sea visto como una amenaza seria para la reelección, su nombre aparecerá más en los diarios chicha.
Por ahora, Castañeda se considera un candidato que corre con anteojeras y tapones en los oídos. Y afirma -para que lo escuchen sus detractores- que demostrará que "tiene más paciencia oriental que el propio Fujimori".
Claro que para desarrollar sus propuestas es necesario que exista un clima electoral normal, equilibrado, sin seguimientos, acosos, ni provocaciones a los candidatos. Lo grave es que nada de esto viene sucediendo.
Como si lo ocurrido en la selva no bastara, a su retorno a Lima, en el aeropuerto Jorge Chávez nada menos, Castañeda seguía siendo víctima de acoso. Esta vez, a cargo de un policía de turno que por radio informaba el número de placa del auto que iba a abordar el candidato de Solidaridad Nacional.
Castañeda increpó esta actitud al policía, quien, entre severo y azorado, optó por la retirada. Excesos como éste no sólo empañan una contienda electoral, sino que alimentan la idea de que el Perú padece un Estado cuasi policíaco.

